Disputa territorial, afectación de la economía local, contaminación y violación de derechos laborales, algunos de los efectos de la minería comprobables en Perú.

Marcona, en Nasca, Perú, lleva 67 años de explotación minera. Pese a ello y a que cuentan con tres parques eólicos, los pobladores denuncian en el film “Entre el hierro y el mar” que la producción de energía no es para el pueblo y que el hospital del lugar está abandonado.

La situación en este distrito no es como los promotores de las industrias extractivas quieren mostrar:  tiene el 78% de su territorio bajo concesión minera, es escenario de denuncias de contaminación ambiental y violación a derechos laborales y los servicios de salud son de baja calidad.

Los ciudadanos y autoridades de este distrito relatan en el documental «Entre el hierro y el mar» la forma en que la actividad minera ha afectado la economía de Marcona a través de obstáculos para diversificar la producción y para contar con una infraestructura adecuada a la zona. Un ejemplo de ello es que desde hace cinco años Marcona no cuenta con un hospital y los suministros de agua y luz proceden de la mina Shougang que opera desde 1992.

«Para las entidades estatales que promueven la inversión y los funcionarios de la minera Shougang, esta empresa realiza sus actividades de manera responsable. Sin embargo, en el filme se puede constatar la disputa territorial, la afectación de la economía local, la contaminación y la violación de derechos laborales», dice la productora del film cuyo adelanto puede verse aquí.

El 78% del distrito está en manos de la minera china Shoungan que ha duplicado sus utilidades en 2019 con respecto a 2018 ganando más de 800 millones de dólares. Pese a ello tiene multas por violaciones de los derechos laborales de sus trabajadores.

Fuente: La mula 

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