A las guerrillas que se retroalimentan de muerte y que hasta se surten de armas en las mismas compañías con tal de continuar con su espiral de terror, se les ha sumado la muerte porque sí. O porque no. Porque no estás de acuerdo con algo, porque luchás por derechos sociales o porque te interponés entre los intereses de grandes corporaciones económicas. José Reinel Restrepo Idárraga, quien lideraba el Comité Cívico Prodefensa de Marmato, en Colombia, fue asesinado.

Fuente: Mendoza On Line

14/09/2011. Otros 5 religiosos han muerto violentamente por defender cuestiones populares. En Colombia nadie sabe desde dónde le puede llegar un trágico final. Mirá el video.

El oro y el barro envuelven a Colombia en una nueva faceta de su ya extendida violencia interna.

A las guerrillas que se retroalimentan de muerte y que hasta se surten de armas en las mismas compañías con tal de continuar con su espiral de terror, se les ha sumado la muerte porque sí. O porque no. Porque no estás de acuerdo con algo, porque luchás por derechos sociales o porque te interponés entre los intereses de grandes corporaciones económicas.

Al menos, así lo están denunciando organizaciones sociales de Colombia y lo ratifican organismos internacionales que están, justo ahora, especialmente conmovidos por la situación.

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Seis sacerdotes fueron asesinados en lo que va del año en Colombia, que se ve envuelta en una ola de temor por el solo hecho de ser partícipes de alguna causa popular.

El cura católico José Reinel Restrepo Idárraga, por ejemplo, tenía 34 años cuando fue ultimado. Lideraba el Comité Cívico Prodefensa de Marmato, una localidad ubicada en Caldas. Allí hay una montaña en la que una veta de oro tienta más de la cuenta y, en el tironeo por poseerla, según señalan tanto la prensa como dirigentes sociales, murió quien, en el medio de la disputa, velaba por los derechos de la población, montaña abajo.

¿Quiénes son los que se disputan el oro del corazón de esa montaña? Un grupo de pequeños mineros y una compañía internacional con sede en Toronto, Canadá, según da cuenta el periodista Jorge Iván Posada Duque, enviado por el diario El Colombiano a la zona.

La minería no les resulta una actividad extraña. según esta crónica, Marmato es el cuarto municipio más antiguo de Colombia y «donde desde 1536 cientos de generaciones le han arrancado al filo su riqueza».

Pero la compañía multinacional les fue comprando los títulos uno por uno a los pequeños mineros de la localidad. «Solo nos queda comprar 14 títulos mineros para tener el total de las minas en la parte alta de Marmato», afirmó -según El Colombiano- Alessandro Secchi, director del proyecto de Marmato de Gran Colombia Gold (o Medoro).

El cura, antes de morir, había dicho, dirigiéndose al titular d ela compañía: «Si a mí como párroco Medoro me dice que usted tiene que irse, yo, con respeto y sin ser grosero, les diría: un momentico, lo que yo tengo es que morirme. Y si a mí me van a sacar de acá, tengo que decir: un momentico, a mí me tienen que sacar a bala o a plan, pero obligadamente a salir de acá, no».

Hoy en Colombia su nombre integra una lista de 6 sacerdotes y muchos civiles que son asesinados. Pero, a fuerza de ser sinceros, la noticia no conmueve a todo el país. Está demasiado acostumbrado a la muerte. La naturalización del ojo por ojo le ha puesto un freno a la conmoción y solamente el accionar internacional puede hacer que algo se mueva alrededor de casos tan repugnantes como éste.

El oro. Y también el barro

Luis Emil Sanabria Durán dirige la Red de Iniciativas por la Paz y Contra la Guerra, Redepaz, una entidad civil de prestigio nacional y global. Hablamos con él. Él mismo está amenazado.

Su participación en la restitución de tierras a víctimas de su despojo ha molestado bastante o mejor dicho, muchísimo, a quienes las están estrujando hasta su última gota de producción. Nadie puede decir que son ellos los dueños de las amenazas de muerte que pesan sobre Luis Emil, pero también en torno a la vida de Ana Teresa Bernal, Carmen Palencia, Gerardo Vega y Jesús Mario Orozco, todos, dirigentes sociales reconocidos en Colombia.

«Estamos muy preocupados. Hay mucha gente amenazada y, si bien hay mucha solidaridad, están matando gente», nos dijo, sin querer abundar más y desde algún lugar secreto de su país en el que debe ocultarse mientras consigue que se cumplan las garantías para que su vida no llegue a un abrupto final.

Esta semana, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo se pronunció en respaldo «a los líderes y las liderezas amenazadas». «Toda amenaza e incitación a la violencia y a la intolerancia tiene que ser rechazado firmemente por el Estado» e insta a brindarle a las personas bajo amenaza su protección y sancionar ejemplarmente a quienes formulan las amenazas.

El Defensor del Pueblo de Colombia, Volmar Pérez, instó a las autoridades competentes adoptar medidas de protección efectivas que garanticen el derecho a la vida, la integridad personal y la seguridad de los miembros de las organizaciones de la sociedad civil que han sido relacionadas en el panfleto amenazante, de igual manera pidió a la Fiscalía General de la Nación a adelantar las investigaciones correspondientes para establecer el origen de las amenazas. Pérez dio a conocer sus solicitudes junto con un rechazo a las amenazas de que fueron víctimas los directivos de Redepaz, junto a líderes del proceso de restitución de tierras.

También Pax Christi Internacional expresó su solidaridad con la organización Redepaz y con las otras organizaciones que trabajan con las víctimas en la restitución de sus propiedades, en una carta abierta en la que también «urge a las autoridades y demás organismos competentes a agilizar la reglamentación de la ley y la protección a las organizaciones que lideran la restitución de bienes». En su nota, Pax Christi que «entre 1,2 y 5,5 millones de hectáreas de tierras fueron usurpadas, y que cerca de 4 millones de personas fueron desplazadas por la violencia».

La solidaridad mueve montañas, podemos decir, aunque no lo haya logrado con aquel monte dorado de Marmato, que se le terminó viniendo encima al sacerdote y líder popular.

Parecerá una cuestión ajena, pero no lo es. La suma de todos los esfuerzos puede ayudar a que esta gente sobreviva. Nuestra solidaridad ya está explícita con esta nota.

Pero sumá la tuya. Haceles sentir que los estás acompañando. Mandales un correo a: contacto@redepaz.org.co