En los últimos días se desarrollaron las Jornadas sobre Minería, Ambiente y Desarrollo, encuentro que se realizó con objetivo de debatir sobre la minería, ele evento se concretó en la Facultad de Humanidades, y del mismo participaron miembros del IPP, Pablo Baca y Jorge Rizzotti, ambos coordinadores –junto a Lucio Giménez- de la Comisión de Minería y Medio Ambiente. El encuentro que congregó a diversos actores ambientalistas, campesinos e indígenas.

Fuente: diario El Tribuno

11/06/2012. De la discusión sobre la mineria, que involucró no sólo cuestiones económicas y ambientales, sino su impacto sobre los modelos de desarrollo y la vida misma de las comunidades, participaron expertos en temas ambientales y referentes de comunidades indígenas de Susques, Cangrejillos, Salinas Grandes y asambleístas de Famatina y Andalgalá.

El diputado Jorge Rizzoti apreció que la participación que registró la actividad pone de manifiesto «la necesidad que tiene Jujuy de debatir un tema sobre el que poco se habla» y observó que «hay una estrategia política destinada a silenciar este debate».

«Las jornadas revelan que existe un enorme interés de comunidades y diversos sectores de participar y ser escuchados en relación con los dilemas que plantea la minería, que si bien es necesaria, debemos analizar cómo se hace minería para que sea sostenible y aporte al desarrollo» agregó Rizzotti.

Por su parte, Pablo Baca consideró que «la activa participación de diversos sectores que respondieron a las jornadas del IPP, da cuenta de la actualidad y la urgencia que tiene el tema en Jujuy». Destacó el legislador que el IPP buscó «generar un espacio para posibilitar que se expresen otras voces, otros puntos de vista sobre la política de promoción de la minería que llevan adelante los Gobiernos de la Provincia y la Nación».

Uno de los invitados de las Jornadas sobre Minería, Amiente y Desarrollo, fue el periodista Javier Rodríguez Pardo, fundador del Movimiento Antinuclear de Chubut que impulsó la lucha contra la instalación del repositorio de desechos radiactivos en esa provincia. Pardo cofundó la Red Nacional de Acción Ecologista, fue asesor en el Congreso Nacional y publicó numerosos trabajos, entre otros «La Patagonia de Pie» donde relata el triunfo de movimientos sociales patagónicos en contra de un emprendimiento que amenazaba la supervivencia de los pingüinos. Actualmente Pardo es miembro de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas), que agrupa a las asambleas contra la contaminación y el saqueo de la gran minería química.

Al analizar el avance de la megaminería en la última década, interpretó Javier Rodríguez Pardo que «existe una decisión de las grandes corporaciones de llevar adelante este tipo de actividad buscando los últimos minerales críticos y estratégicos que existen en el planeta. Y para ello cuentan con el acuerdo y la connivencia de los gobiernos progresistas».

En este contexto destacó que «en América Latina todos los llamados gobiernos progresistas, sin excepción, terminan firmando leyes muy benignas y permitiendo un extractivismo feroz que arrasa suelos y territorios y obliga a las comunidades a ponerse de pie para enfrentarlos».

Alertó el especialista que en las declaraciones juradas de las empresas mineras no figuran todos los elementos valiosos que se llevan al exterior y observó que «el Norte del planeta necesita para seguir desarrollando industrias como la cibernética moderna, minerales que están en nuestros territorios del sur».

Explicó Rodríguez Pardo que décadas atrás «Argentina no era un país minero porque no tenía minerales que pudieran ser extraídos de una manera rentable. Hoy esto se ha modificado con este sistema extractivo, que provoca impactos tremendos con las voladuras a cielo abierto, con la utilización de tóxico para la lixiviación. Esta forma de explotación es rentable para estas empresas, por eso es que consiguieron leyes que les entregan todo, leyes que subsidian la actividad y garantizan una extraordinaria renta empresaria».

Apreció Pardo que «para enfrentar este modelo extractivo es necesaria la movilización ciudadana y confió en el poder de incidencia de los movimientos sociales. «Sigo creyendo que son los movimientos sociales en la calle los que le pueden torcer el brazo a las transnacionales y a los gobiernos, que terminan siendo serviles y abriéndole las puertas a las corporaciones» expresó.

Finalmente, el especialista precisó las razones que justifican el rechazo a la megaminería: «provoca una contaminación que no tiene retorno; destruye los territorios, produce una diáspora, un éxodo, destruye las economías regionales y, además, es una forma moderna del saqueo y el despojo», concluyó.