Filipinas tiene mas de 7.000 islas. Quizás usted conoce algunas de ellas como Boracay, Cebú, Bohol y Palawan, que son destinos turísticos famosos. Pero probablemente usted no ha oído sobre Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani, Homonhon – cuatro pequeñas islas que han sido devastadas por la minería en los últimos años.

Fuente: Global Voices

Foto superior: Río contaminado a causa de la minería en la isla Rapu-Rapu. Foto de la Red popular de Kalikasan por el medio ambiente. Uso autorizado.

Filipinas es un país rico en minerales y el gobierno ha promovido la minería con el objeto de impulsar la economía local. A partir del 2014 el gobierno ha otorgado 999 permisos de explotación minera en el país. Pero los ambientalistas están preocupados por el impacto destructivo de la minería a gran escala sobre el ecosistema mientras que algunos activistas critican la dominación extranjera y la corrupción en el sector minero.

Las historias de Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani y Homonhon destacan algunos de los problemas sociales vinculados con la industria minera.

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Cuando las operaciones mineras comenzaron hace diez años atrás en la isla de Rapu-Rapu fueron reconocidas por el gobierno y la industria minera como ejemplo de «minería responsable». Pero al cabo de un año el envenenamiento por cianuro alrededor del sitio de la explotación minera causó una masiva muerte de peces que destruyó el sustento de los pescadores. Rapu-Rapu es una pequeña isla con rango de municipalidad en la región de Bicol ubicada en el extremo este de Filipinas.

Antonio Casitas, un experimentado líder campesino y activista ambiental fue entrevistado por el sitio web alternativo de noticias Bulatlat sobre el impacto de las operaciones realizadas por Lafayette, la empresa minera australiana en la isla:

«La isla de Rapu-Rapu fue tan hermosa. Era como un paraíso. Nuestras vidas eran simples, viviamos en la naturaleza y nos preocupabamos de no dañarla porque sabíamos que era la fuente de nuestro sustento y un medio de supervivencia. Cuando las compañías mineras vinieron todo cambió. Ahora el 97 por ciento de Rapu-Rapu está virtualmente bajo el control de esos destructores del medio ambiente y lo que una vez fue paraíso es un páramo.»

La provincia insular de Marinduque, localizada en la parte central del archipiélago de Filipinas sigue sufriendo por un derrame tóxico de la mina iniciado en 1996, causado por el colapso de una represa de relaves operada por la minera Marcopper. (Ver video aquí arriba). La tragedia de Marcopper fue en ese momento el peor desastre minero del país. Joseph Israel Laban, un cineasta y nativo de la isla escribió en Facebook que la empresa minera no ha logrado rehabilitar las comunidades afectadas por el desastre:

«Después de 18 años y cuatro presidentes el río aún no ha sido limpiado y rehabilitado por la minera canadiense Placer Dome/Barrick Gold.Para mi esto es personal. Crecí a unos 10 minutos del río Boac, cada vez que paso por esa vía fluvial cuando visito Marinduque recuerdo que en realidad no hay justicia en Filipinas. No para los pobres. Pero los marinduqueños nunca olvidaremos.
Open pit mining in Manicani Island.»

A la derecha: Minería a cielo abierto en la isla Manicani. Foto de la Red popular Kalikasan para el medio ambiente. Uso autorizado.

El mayor desastre en Visayas oriental fue el destructivo tifón Haiyan (nombre local Yolanda) en el 2013. Pero también hubo otros desastres del medio ambiente en la región causados por las actividades mineras. En la pequeña isla de Manicani, la gente se había opuesto al retorno de una compañía minera cuyas operaciones habían dañado severamente los recursos naturales de la isla. Líder de la oposición es la Diócesis de Borongan de la Iglesia Católica, la que emitió un comunicado afirmando que «no puede permanecer sorda y ciega a los excesos de la minería mientras nuestro pueblo sufre las consecuencias de las acciones que no son de su propia creación».

Otra isla en Visayas oriental que lucha por recuperarse del sucio legado de la minería es Homonhon. Las operaciones mineras en la isla comenzaron en 1983 y han dejado un rastro de daños en el medio ambiente que incitó a los residentes a oponerse ferozmente a la expansión de la minería en la isla. El equipo de noticias Bulatlat fue testigo de este paisaje en la isla:

«El equipo fue recibido por hermosas playas pero a medida que los periodistas se acercaron a las montañas vieron indicios de incendios, arroyos sin agua, la tierra suelta solo a unos metros de distancia de los cerca de 10 pozos profundos en todos los sitios de la mina.
Un líder local dijo a Bulatlat que los residentes «continuaremos nuestra resistencia y si necesitamos hacer barricadas a fin de detener las operaciones lo haremos.»

A la izquierda: Mina a cielo abierto en Homonhon. Foto de la Red popular Kalikasan para el medio ambiente. Uso autorizado.

La contaminación ambiental y la pérdida de medios de subsistencia en Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani y Homonhon harán que los líderes locales en otros pequeños ecosistemas de las islas piensen dos veces antes de dar la bienvenida a la entrada de la gran minería en sus hogares.