Comunidades del departamento de Cabañas, unos 69 kilómetros al norte de esta capital, pidieron hoy al Gobierno acciones legales contra la minera Pacific Rim-Oceana Gold.
Fuente: Prensa Latina
Apoyados por la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) y una coalición de organizaciones internacionales, señalaron que a pesar de habérsele negado los permisos de explotación de minerales en Cabañas, la transnacional canadiense-australiana sigue operando en la zona bajo la figura de “Fundación El Dorado”.

La entidad realiza proyectos sociales orientados a ganar respaldo de los pobladores, alertan las comunidades, de acuerdo con un editorial de la Asociación de Radios y Programas Participativos.

Los demandantes piden que el Ministerio de Gobernación proscriba la mentada Fundación El Dorado y la elimine del registro de entidades sin fines de lucro porque entre otras razones, no es una instancia no lucrativa, sino la fachada de una transnacional que pretende extraer metales del subsuelo nacional contrariando la voluntad popular y la negativa gubernamental de otorgar los permisos correspondientes.

Señalan, además, que Pacific Rim-Oceana Gold perjudica los intereses del Estado y la sociedad salvadoreña al mantener millonarias demandas en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones, razón suficiente para clausurar la ominosa Fundación.

Pacific Rim-Oceana Gold generó daños ambientales en Cabañas y provocó conflictos que culminaron con el asesinato de los ambientalistas Marcelo Rivera, Dora Sorto y Ramiro Rivera, en junio y diciembre de 2009.

El máximo representante de la compañía en el país era su entonces vicepresidente Rodrigo Chávez Palacios, a quien la Fiscalía no quiere investigar como posible autor intelectual de esos horrendos crímenes. Desde el gobierno del expresidente Antonio Saca (2004-2009), hasta la actual administración de Salvador Sánchez Cerén, el Ejecutivo se negó a autorizar explotación minera.

Sin embargo, la Asamblea Legislativa no aprobó una ley que prohíba en forma definitiva esta nociva industria, debido a la falta de voluntad de los partidos de derecha, especialmente de la Alianza Republicana Nacionalista.