San José (elpais.cr) – Organizaciones ambientalistas de Miramar, Puntarenas, rechazaron afirmaciones de la transnacional B2Gold, que opera la colapsada mina Bellavista, en el sentido de que esa empresa trabaja «de la mano con organizaciones de la zona».

Este lunes, B2Gold publica un campo pagado en la prensa de Costa Rica en el que señala que «Mina Bellavista recibió a las personas que participaron de una reciente marcha a Miramar de Puntarenas», lamentándose del desprecio sufrido al no haberse ingerido los emparedados y refrescos que ofrecieron al cierre de la caminata.

 

Además, la transnacional se jacta nuevamente de «apertura», «transparencia», «voluntad de diálogo», «acatamiento de la legislación nacional», «cumplimiento de normas ambientales» y trabajo «de la mano con organizaciones de la zona», dijo Sonia Torres, ecologista del Comité Ambiental de Miramar.

Según comunicado de prena del 15 de julio, grupos ecologistas de Miramar ya habían alertado sobre las intenciones de la empresa canadiense B2Gold a través de su subsidiaria Metales Procesados MRW S.A., empresa a cargo de la Mina Bellavista y su representante el ingeniero forestal Donald Brown Pérez.

La empresa pretendía aprovecharse del esfuerzo de los participantes de la Caminata por lo Nuestro, aprestándose a recibirlos en las instalaciones mineras, como en efecto ocurrió.

Como se recuerda, esa Caminata culminó el sábado 16 de julio en los portones de la empresa minera en Bellavista de Miramar, luego de haber iniciado el recorrido de 120 kilómetros desde el Estadio Nacional el día 11 de julio; exigiendo la cancelación de la concesión minera, la aprobación de la Ley de Territorios Costeros Comunitarios y la renegociación o rescisión de concesión de Autopistas del Sol.

«La desfachatez de la empresa y la búsqueda de protagonismo, queda nuevamente evidenciada con el campo pagado del día de hoy», señaló Víctor Arce del Grupo Montes de Oro Sustentable.

Torres aseguró que «los mineros están acostumbrados a repartir emparedados y refresquitos entre la gente de la comunidad y por eso se lamentan en el campo pagado que las casi 100 personas que arribamos al portón de entrada de
la mina no hayamos ingerido los alimentos ofrecidos por la empresa minera, luego de haber ignorado a dos empleados mineros encargados de sostener una manta móvil a la altura de Santa Rosa, entrada a Miramar y desvío hacia la
mina.»

La ecologista indicó que en las tres oportunidades pasaron de lado e ignoraron a los empleados mineros y avanzaron silenciosamente sin responder a la provocación y «coqueteos» mineros.

Torres, señaló además, que contrario a la «apertura», «transparencia», «voluntad de diálogo», «acatamiento de la legislación nacional» y «cumplimiento de normas ambientales», quienes conocemos a la minera sabemos que es todo lo contrario.

«Lo que ellos llaman «trabajo de la mano con organizaciones de la zona», son las migajas que reparten en la comunidad para silenciar a los movimientos de oposición que cada vez toman más fuerza ante la posible reapertura de la mina Bellavista», afirmó la ecologista.