Incrementar la producción y reducir los costos de la operación en unos 2 millones de dólares fueron la justificación que dio la multinacional canadiense Gran Colombia Gold para reducir en 42 por ciento la planta de personal de su subsidiaria Zandor Capital en Segovia, nordeste antioqueño, y personal administrativo adicional en Medellín. La realidad del empleo minero al desnudo.

Fuente: El Colombiano

21/09/2011. Según la empresa minera, se cumplió el acuerdo adquirido de mantener en el primer año de operación a los 1.428 trabajadores vinculados a la extinta Frontino Gold Mines y que fue comprada por Medoro Resources (fusionada con Gran Colombia Gold) en abril de 2010 por 200 millones de dólares

En un comunicado, Gran Colombia Gold afirma que a los 603 trabajadores despedidos, 60 en Medellín, «se les ofreció una alternativa de empleo concertada con otras compañías, en condiciones laborales iguales o mejores que las que tienen actualmente». Según la compañía, 90 empleados de los despedidos no aceptaron otra alternativa de empleo.

En el mismo documento, la ex canciller María Consuelo Araujo, actual presidenta de Gran Colombia Gold, justificó la reducción de personal al decir que «recibimos una compañía prácticamente inviable y estas decisiones obedecen a una búsqueda permanente por optimizar nuestro recurso humano y nuestra operación».

Agregó la directiva que la decisión «no tendrá ningún impacto social en la comunidad, pues buscamos de manera anticipada implementar un plan que les permitiera acceder a otras fuentes de empleo».

Al respecto, este medio solicitó sin éxito una entrevista con un vocero autorizado de Gran Colombia Gold, pero el enlace de comunicaciones de la compañía dijo que no habrá más pronunciamientos al respecto.

Por ahora, también trascendió que esta firma canadiense renegoció los contratos que tenía con los pequeños mineros del área de influencia de su mina en Segovia.

Actualmente una parte de la producción de la compañía en Segovia, proviene de mineral extraído por pequeños y medianos mineros, que operan gracias a un contrato de operación mediante el cual se les reconoce un porcentaje del valor de venta de la producción.