Un insólito video que llegó a El Rastro muestra al Seremi de Salud de la Cuarta región, Osvaldo Irribarren, junto al gobernador de la zona, Iván Cisternas, invitando a los atemorizados vecinos del pueblo de Caimanes, en Los Vilos, a tomar agua de la red rural a pesar de que la PDI y el Colegio Médico hicieron peritajes que revelan la presencia de tóxicos letales que la contaminan incluso para el riego. El poblado que se encuentra ubicado a unos pocos kilómetros del vertedero químico de Minera Los Pelambres, uno de los más grandes del mundo, lleva ya más de un mes sin acceso a agua potable y sin respuestas que den solución a la muerte lenta a la que fueron condenados junto al valle del Choapa, tras la instalación del mega relave minero del Grupo Luksic.

Foto: tranque de relaves de Minera Los Pelambres

Fuente: Rastro

Que la autoridad sanitaria diga en su página web que su misión es velar por la salud de los chilenos, es un hecho que esperamos y agradecemos. Pero que en la práctica haga todo lo contrario, sin duda es una tremenda noticia; y más aun cuando queda en evidencia que haciendo uso de su investidura, intenta convencer a toda una comunidad de que beban el agua que para la Policía de Investigaciones y el Colegio Médico podría simplemente estar envenenándolos.

«Es cien por ciento segura», dijo el Seremi de Salud de la 4° Región Osvaldo Iribarren, ante una asamblea de pobladores que, algo confundidos, nerviosos y divididos por los riesgos que enfrentan, lo increpaban a que respondiera si la PDI entonces mentía con su categórico informe que indica que las aguas de Caimanes no se pueden tomar.

Sin responder directamente, en las imágenes se puede observar a un resuelto Seremi, insinuando que los peritos de la Brigada de Delitos del Medio Ambiente y del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones no tendrían las capacidades necesarias para efectuar las muestras de agua de forma correcta.

Algo histriónico, el Dr. Iribarren toma un jarro con agua que los pobladores dispusieron irónicamente sobre la mesa, y tras servirse un vaso y hacer salud, bebe con entusiasmo como queriendo representar su propio discurso político de que el agua en Caimanes, digan lo que digan, no está contaminada y prueba de ello, es su propia inmolación.

La singular perfomance sin duda recuerda a Gorvachev comiendo la primera hamburguesa en la Ex Unión Soviética o al mítico ex subsecretario de Salud, Ernesto Behnke, saboreando un jugoso Cuarto de Libra luego del hallazgo de bacterias fecales en la cocina de un local de la cadena de comidas del payaso Ronald. Pero la diferencia es que, en este reciente caso de la conocida técnica comunicacional de Tironi, nadie se enteró de la notable actuación que se llevó acabo en un lejano poblado del norte chileno.

Y esa era justamente la idea, convencer a los afectados directos, por eso, luego del copioso sorbo de agua, el doctor Iribarren continuó con su exposición dejando ver que las tomas supuestamente seriadas que realizó su Secretaría y que fueron enviadas al Instituto de Salud Pública, serían las únicas con validez técnica. Muestras que, por lo demás, han salido todas dentro de la norma aceptada. «No comprendemos esta diferencia de un 800%», señaló la autoridad sanitaria poniendo en duda la veracidad de las muestras de la PDI diciendo que incluso, pedirían explicaciones al Ministerio del Interior.

Ante la sola duda de un resultado sospechoso, dirá Usted,más vale precaver si de vidas humanas se trata. Y esa fue exactamente la actitud que tomó Isabel Vilches, presidenta del Comité de Agua Potable Rural de Caimanes, hace ya un mes cuando decidió cortar el suministro a toda la comunidad, evitando que sus vecinos siguieran expuestos al consumo de mercurio, plomo y manganeso entre otros metales pesados que, en esas cantidades presentes en el agua, es casi obvio que provienen de desechos mineros.

DESGRANAR EL CHOCLO CON PLATA

Isabel habla emocionada. Intenta explicar parte del tremendo y enredado conflicto que ha generado la construcción hace siete años del relave de desechos tóxicos de Mina Los Pelambres a solo 8 kilómetros de su pueblo, y la verdad es que es imposible no abrumarse.

A ratos es necesaria una pizarra para entender las redes de poder que se formaron, las demandas cruzadas y el sinuoso enjuague de dineros que se hizo entre la empresa, parte de la comunidad y el entonces abogado que los representaba, Fernando Dougnac.

Un vericueto financiero y judicial que tras un escandaloso pago por 23 millones de dólares, selló un acuerdo entre las partes que dejó sin efecto un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago que prohibía la construcción del tranque de desechos mineros a mediados del 2000.

Se trata de un gigantesco vertedero de basura química que hoy alcanza una superficie de 100 kilómetros cuadrados y que contiene miles de toneladas de residuos tóxicos que se producen luego de la extracción de los metales. Residuos con los que poco y nada se puede hacer más que acumularlos y contenerlos en algún lugar que ojalá no filtre los suelos ni se colapse convirtiéndose en un peligroso alud.

El problema, sin duda,es peor cuando ese inmundo lugar está al lado de tu casa, dicen muchos. Y para algunos, es mejor vender y desaparecer… y así fue. La impresionante suma en dólares que permitió continuar con la construcción, correspondía a la compra por parte de la Minera del 80% de los derechos de aguas y a un par de fundos que en los sistemas bancarios hoy no alcanza ni el 1% del precio pagado entonces. Los bienes claramente sobrevalorados eran de Víctor Ugarte, el otrora dirigente vecinal que se oponía al megaproyecto tóxico hasta que, claro, apareció la suculenta oferta.

Pero Ugarte no fue el único que recibiría dinero. De los que se conocen públicamente, también están los montos transados en el «avenimiento»entre la Mina y los antiguos dirigentes de la comunidad, a espaldas de los vecinos que se presentó ante la Corte Suprema. Tras años de litigio y pagos de honorarios, en un sorpresivo viraje estratégico del abogado Fernando Dougnac, éste le aconsejó a los dirigentes firmar una conciliación para desistir de todas las acciones legales vigentes a cambio de una compensación monetaria para ellos, aun cuando el fallo de Apelaciones les había sido favorable a las comunidades y ordenaba paralizar los trabajos de la Minera.

Argumentaría entonces el litigante, que el daño ambiental ya estaba hecho pues durante todo el proceso, las obras nunca se detuvieron gracias al respaldo que le dio la Dirección de Aguas de la zona. En buen chileno, cuando la justicia decidió rechazar la autorización para el tranque, el Grupo Luksic puso plata arriba de la mesa. Y mucha, dividiendo a los vecinos.

Por eso, llama tanto la atención el repentino acto solidario de Víctor Ugarte ya convertido en un magnate. De los 23 millones de dólares que recibió, en un acto supuestamente «voluntario» y «espontáneo», quiso regalar cinco millones de esos dólares a 117 personas escogidas con pinzas.

Más increíble aún fue que Ugarte declarase que entregaba este regalo para facilitar la salida del pueblo de aquellos que le habían ayudado a ganar esta lucha contra Pelambre, La pregunta nace sola, ¿porque ayudarles a salir de Caimanes?, porque después de la firma de dicho avenimiento, Caimanes quedó condenado a morir.

¿ZONA DE SACRIFICIO AMBIENTAL?

¿La inflada transacción con Ugarte fue una forma de Minera Los Pelambres para bajar más dinero hacia la comunidad y así acallar las voces disidentes? Nunca lo sabremos, pero lo cierto es que la Mina se ahorró el costo de la indemnización que judicialmente tendría que haber sido para cada habitante y de paso, se cerró la posibilidad de sentar un precedente que obligue estos megaproyectos a asumir el costo real de arrasar con un pueblo para instalar sus faenas.

Al sellar su muerte, además, Caimanes se dividió entre «los pelambrinos» y los «banderas negra» que viven el luto por la muerte prematura de su pueblo.

Una división que con el paso de los meses se fue suavizando porque los efectos que está provocando en el pueblo y en su entorno el imponente basurero químico de Los Pelambres, ya son tan evidentes que los vecinos divididos de a poco se vuelven a unir casi como una forma de sobrevivencia.

El estero Pupío que alimentaba a al Valle del mismo nombre de pronto no tuvo más agua. Los sembradíos empezaron a morir, los frutos de los árboles se atrofiaron, la tierra se puso seca y arenosa.

Todos comenzaron a darse cuenta en Caimanes, pero en Santiago reinó el silencio en los medios de comunicación y en el Gobierno como entendiendo que esas señales de destrucción del pueblo no son más que los costos de lo que muchos asumen como «zonas de sacrificio ambiental» entregadas para el «desarrollo» de mega proyectos.

Isabel Vilches, presidenta del Comité de Agua Potable Rural de Caimanes junto a otro grupo de vecinos, incluso algunos de ellos «beneficiados» con el millonario y caritativo aporte, decidieron buscar a nuevos abogados dispuestos a defenderlos de lo que ya era evidente:la contaminación y la sequía.

Llegaron entonces al lujoso estudio de Ossa y Compañía en Santiago y comenzaron nuevas acciones legales para demostrar los estragos medioambientales que está dejando el tranque. Y encontraron mucho más de lo que sospechaban.

El abogado Ramón Ossa y su equipo, hace cuatro años ya tomaron la causa con la modalidad de probono. Es decir, solo en caso de que se logre algún tipo de reparación obtendrán honorarios por un porcentaje pactado bastante menor que lo habitual en este tipo de litigios. Es inaudito que un bufete de abogados de estas características tome un caso como éste y el precedente que se marca es importante para las causas medio ambientales quizás, de ahí la fuerza con la que actuó en respuesta la Minera Los Pelambres.

El equipo de abogados junto a la comunidad, crearon una sociedad de defensa de Caimanes para aglutinar fuerzas y garantizar que no se fuera desmembrando el grupo tras alguna otra suculenta oferta para detener las nuevas acciones legales. Como medida estratégica, solicitaron congelar los dineros que generosamente donó Ugarte a algunos pobladores y hoy, varios de esos millones de dólares están a la espera de que se resuelva el nuevo conflicto.

Pero la Minera dio vuelta la tortilla y los acusó de crear una asociación ilícita que inventaría una falsa contaminación ambiental, solo para pedir millonarias indemnizaciones.

Entre tanto, los teléfonos del dirigente comunitario, Cristián Flores, fueron intervenidos por la Dipolcar de la IV Región durante 60 días a principios de este año con la excusa de monitorear llamadas entre éste y los abogados, por delitos como desórdenes públicos y «huelga de hambre», entre otros según consta en la resolución del magistrado Zenen Cano Jaramillo del Juzgado de Letras y Garantía de Los Vilos que autorizó las escuchas telefónicas. Supuestos delitos que, según la legislación chilena, no habilitarían la interceptación de las comunicaciones.

¿ESCUCHAS ILEGALES Y AGUAS DILUIDAS?

Ignorantes de que sus conversaciones estaban siendo escuchadas, los abogados y los dirigentes sociales comenzaron a pedir peritajes para confirmar o descartar que las aguas ya estuvieran irremediablemente contaminadas.

Fue así como el 5 de diciembre del año pasado, el Comité de Agua Potable Rural (APR) de Caimanes, se comunicó con el presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Colegio Médico de Chile, el Dr. Andrei Tchernitchin, para solicitarle que estudiara los pocos cursos de agua visible en el pueblo, así como el agua que estaban consumiendo los pobladores directamente desde los grifos de sus casas.
Varios vecinos y el APR dudaban de que las muestras de agua que tomaba tanto la Minera como las autoridades sanitarias, nunca arrojaran ningún tipo de contaminación (ni siquiera mínima) a pesar de que en el tranque Mauro que almacena los desechos tóxicos de la minera, ya se acumulan 1.700 millones de toneladas de residuos.

«La primera vez que tomamos muestras en Caimanes encontramos mercurio, en un 20% por encima de la norma en el agua potable. Y el manganeso se pasaba en 3 veces la norma chilena en algunos pocos pozos que quedan en el estero del Pupío», nos explica el Doctor Tchernitchin.

El especialista en medio ambiente y salud humana, nos cuenta que semanas después hicieron una segunda toma pero esta fue avisada públicamente. Entonces, nos dice, todos los exámenes salieron limpios excepto un punto que es un charco de agua que estaba al lado del curso casi seco del río y que apenas tiene contacto con el mismo en condiciones normales.

El doctor Tchernitchin explica que, como científico, él debe buscar todas las alternativas para hacer hallazgos que protejan la salud humana y que idealmente las muestras se deben tomar sin previo aviso o en lugares que ojalá no sea muy manipulados, por si existiera la posibilidad de que la Minera abriera una compuerta del llamado «pozo de cola» que almacena agua limpia y que se diluyera la concentración de los contaminantes en el cause.

Los pobladores de Caimanes presentaron los informes del doctor Tchernitchin del Colegio Médico a la Fiscalía en abril de éste año, y para pedir una segunda opinión técnica y de peso, los abogados solicitaron un peritaje oficial a la Policía de Investigaciones que es, por ley, un órgano auxiliar de la justicia.

En absoluta reserva, un equipo de peritos medioambientales viajó desde Santiago hasta Caimanes en mayo de este año y realizó varias tomas de muestras en los mismos puntos que el Doctor Tchernitchin y el Colegio Médico hicieron sus estudios. En su declaración, el médico especialista explica que previamente fue contactado por dicho equipo de la PDI para obtener algunos datos de la zona y que en ese momento les señaló que:

considerando la posibilidad de que la empresa vierta aguas limpias al estero antes que se vayan a tomar las muestras, por precaución el suscrito ha recomendado a la PDI no informar anticipadamente de la toma de muestras. Los altos niveles de mercurio y de otros elementos contaminantes en el estero demostrados por la PDI, al parecer, confirman esa posibilidad.

El informe de la PDI fue lapidario. Tal y como lo había advertido el Colegio Médico, las aguas de Caimanes sí estaban contaminadas, pero hasta ese minuto todo se mantenía en reserva dentro de la investigación, hasta que el peritaje de la Policía de Investigaciones con timbre de recepción de la Fiscalía de Los Vilos, apareció publicado en The Clinic On Line y la comunidad de Caimanes se enteró entonces que estaba tomando agua que no está apta ni siquiera para el riego.

OBLIGADOS A REPONER EL AGUA CONTAMINADA

Las autoridades sanitarias y regionales prometieron agua limpia antes de las fiestas patrias pero eso nunca ocurrió, y los pobladores de Caimanes han tenido que comprar con sus escasos recursos agua embotellada en Los Vilos. El Comité de Agua Potable Rural APR, además, fue forzado por la autoridad Sanitaria a reponer el servicio para evitar acciones legales por el corte que en realidad solo buscaba proteger a la población y esperaba una solución concreta de la autoridad.

Isabel Vilches y su gente, han tenido que dedicarse a advertir a los vecinos del pueblo que no ocupen el agua ni para beber ni para cocinar, mientras que ni la autoridad sanitaria ni la política han tomado cartas en el asunto. Al contrario. Luego de muchas presiones, llamados y manifestaciones, hace algunos días el Gobernador Iván Cisternas y el Seremi de Salud, Osvaldo Iribarren, aceptaron asistir a la asamblea del pueblo que fue registrada en video por un integrante de Alba TV.

En la reunión, los vecinos de Caimanes querían escuchar una solución pero solo encontraron una performance política que para quienes hemos visto el video, resulta incluso dramática.

Una pobladora interpela a la autoridad y habla de los niños que consumen esta agua en la escuela de Caimanes, y hace referencia a los daños irreparables que genera el mercurio a nivel intelectual entre otras graves secuelas. El Seremi insiste una y otra vez en la pureza del agua y se afirma en el historial de muestras que ha hecho la Secretaría Ministerial ignorando que tanto el Colegio Médico como la Policía de Investigaciones ambos con peritos de Santiago que han estado completamente al margen de este caso, y que tomaron las muestras con toda la rigurosidad y prudencias necesarias, tienen pruebas contundentes y científicas de que el agua sí está contaminada.

Por Ley de Transparencia solicitamos que se nos hicieran llegar el total de las 26 muestras a las que apela el Seremi de Salud durante el registro audiovisual y que ha sido usado en la prensa local para dudar de los informes técnicos de la PDI. Los extensos documentos fueron revisados por el mismo Dr. Tchernitchin del Colegio Médico quien, entre otras cosas, encontró una inexplicable falta de continuidad en el seguimiento de las tomas.

A modo de ejemplo, nos explica que durante el primer semestre de este año, una de las tomas arroja niveles de plomo en el límite máximo. La lógica en cualquier estudio indicaría que al mes siguiente se vuelva a medir el plomo en ese mismo lugar para ver si siguió subiendo o bajó pero esto, por ejemplo, inexplicablemente no se hizo.

NEGOCIANDO LA SALUD PÚBLICA

Durante la asamblea con los vecinos, estaba también el Dr. Tchernitchin que luego de presenciar el intenso lobby de las autoridades expuso su parte enfatizando en la coincidencia entre sus resultados y los de la PDI, poniendo especial énfasis en la posibilidad de que cada vez que se toman muestras se diluyan las aguas.

El especialista dijo que confiaba plenamente en los resultados del Instituto de Salud Pública pero que había que dudar de la forma en la que se obtenían las muestras en Caimanes y que para ello, era fundamental hacerlo de sorpresa, sin advertir a nadie, como lo habían hecho ellos.

Pero para la autoridad más política de todas, el Gobernador que debe representar al Gobierno central en la Región, el asunto parece tener otra salida. Sin detenerse en aspectos sanitarios o técnicos, o más sensibles de una comunidad temerosa y amenazada, Iván Cisternas llegar a un arreglo.

Las imágenes son impactantes. La sala de asamblea está casi vacía, y el Gobernador ofrece firmar una especie de acuerdo entre la autoridad y los dirigentes, en su mayoría mujeres de edad avanzada, para que la comunidad se quede tranquila de una buena vez si se toma otra muestra que llegue a salir limpia.

Como si el asunto fuera negociar la salud pública a toda costa, les dice a propósito de las muestras negativas y positivas que existen hoy sobre la contaminación de las aguas: «firmemos, dos, uno y se quedan tranquilos, ya?»