El Gobierno de Bolivia concretó el jueves 2 de agosto con un decreto la retirada de una concesión minera a la empresa Malku Khota y rechazó las reclamaciones de Canadá al considerar que esa es una compañía boliviana y no canadiense.

Foto: Miinistro de Minería, Mario Virreira Iporre

Fuente: EFE

El ministro de Minería, Mario Virreira, informó de que se decretó que la concesión pase a manos del Estado, después de que grupos indígenas que exigieran esa medida amenazaran con nuevos conflictos si el Ejecutivo no cumplía su promesa de cancelar la concesión.

Malku Khota, empresa subsidiaria de la canadiense South American Silver (SAS), perdió su concesión cuando el Gobierno cedió en julio a la presión de los indígenas que secuestraron a siete personas, entre ellas a cinco empleados, en medio de un conflicto que causó la muerte de un nativo.

La concesión, situada en el departamento de Potosí, fronterizo con Argentina y Chile, era explotada desde 2007 y pasará ahora a manos de la estatal Corporación Minera de Bolivia.

Ejecutivos de SAS informaron en julio pasado de que el yacimiento no tenía valor económico concreto antes de su exploración pero que después de años de estudio sobre sus reservas de plata e indio se calcula que la mina está valorada ahora en 2.000 millones de dólares.

Los empresarios de la firma canadiense pidieron entonces una negociación con el Gobierno para alcanzar un acuerdo, pero hoy el ministro Virreira dijo que el Estado no firmó contratos con SAS, sino con Malku Khota, de socios bolivianos y un chileno.

Reconoció que diplomáticos y autoridades canadienses expusieron su preocupación por las inversiones de la compañía de su país, pero él sostiene que no hay documento o registro oficial en Bolivia en el que se mencione que la concesión pertenece a SAS.

Virreira se reunirá los próximos días con ejecutivos de SAS y del Gobierno canadiense para hacerles conocer la «realidad» de que no existe oficialmente una relación entre el Estado y esa firma, según dijo el ministro.