Lo aprobó el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto, preocupado por el impacto ambiental. El debate sigue en las facultades y la resolución de fondo tardará un mes. Revisarán quién financia la investigación vinculada al agro. Es lo que aprobó ayer el Consejo Superior, a partir de una propuesta del Movimiento Universitario Sur.

Fuente: Puntal
La Universidad Nacional de Río Cuarto se declaró ayer en estado de «alerta» ante la inminente radicación de dos estaciones experimentales de la multinacional Monsanto en la provincia de Córdoba, una de ellas en Río Cuarto.

Crearán una comisión para seguir debatiendo el tema, con la idea de que, en un mes, surja un pronunciamiento de fondo. Además, revisarán quiénes financian las investigaciones vinculadas al sector agropecuario, para limitar la eventual injerencia de las grandes corporaciones.

Tras un debate de más de tres horas, el Consejo Superior de la Universidad acordó ayer por unanimidad declararse «en estado de alerta» por la inminente radicación de dos plantas de Monsanto dentro del territorio cordobés, una en Río Cuarto y la otra en la localidad Malvinas Argentinas.

En rigor, la declaración se decidió a instancias de una propuesta que el lunes elevó el Movimiento Universitario Sur, integrante de la asamblea «Por un Río Cuarto Sin Agrotóxicos».

En este sentido, el rector Marcelo Ruíz explicó: «La decisión del Consejo Superior es declarar el estado de alerta, por la preocupación que el conjunto de organizaciones sociales y comunitarias vienen planteando en relación a lo que implica Monsanto como modelo de desarrollo».

Las posiciones

En la misma dirección se habían manifestado el claustro de estudiantes, el vicerrector, y algunos de los decanos. «Al menos, el Consejo Superior se debería declarar en alerta por la instalación de Monsanto», opinaba Javier Salminis, segundo en la conducción de la casa de altos estudios.

Por su parte, la presidenta de la Federación Universitaria de Río Cuarto, Carolina Sturniolo, manifestó una postura intermedia. Dijo que era conveniente «votar una resolución que sirva de punto de partida a la discusión».

Por otra parte, las autoridades indicaron que crearán una comisión para profundizar «el diagnóstico de las organizaciones», uno de los principales reclamos que manifestaron los decanos durante la sesión de ayer.

Fue el caso de Pedro Ducanto, de Ingeniería, quien entendió que no era productivo que la Universidad fije una posición ese mismo día. O el de Rosa Cattana, de Ciencias Exactas, que pidió «tratar antes el tema en las facultades».

Convocatoria

Al final, se acordó una síntesis: una declaración que no fuera de rechazo liso y llano hacia Monsanto, y a la par, crear instancias para mantener viva la discusión.

En tal sentido, decidieron extender la participación en ese debate a las organizaciones sociales que vienen movilizándose contra la instalación de la planta experimental en Río Cuarto.

Según explicó el rector Marcelo Ruiz, la convocatoria es no sólo para opinar en relación a este tema puntual, «sino en relación a los modelos de desarrollo, tal como nos expresamos respecto a la megaminería».

Sin embargo, durante la sesión hubo planteos que fueron más allá. En varias oportunidades se pidió revisar los convenios de investigación financiados por empresas, para verificar que no haya trabajos reñidos con los fundamentos de la resolución tomada ayer en relación a Monsanto.

Así se manifestaron desde el claustro de los estudiantes universitarios, que pidieron que, si los hay, «se deroguen los convenios de investigación con Monsanto o con sus firmas tercerizadas».

Al final, se decidió realizar un mapeo de cómo se financian las investigaciones que podrían estar vinculadas con Monsanto u otras empresas similares.

En segundo lugar, según explicó Ruiz, se definió «sugerir o potenciar líneas de investigación para proponer modelos alternativos a los extractivistas».

«Por supuesto, esto implica la discución profunda de cuál es el tipo de conocimiento que las universidades producimos. Es la discusión de para qué y para quién se investiga: es decir, con qué sujetos sociales se vincula la Universidad», aclaró el rector.

«Preocupación ambiental»

-¿Por qué se tomó esta resolución?, preguntó PUNTAL a Ruiz.
-A lo largo del debate, hubo una marcada preocupación por la problemática ambiental, por el posible impacto en la salud humana. Pero también sobre la necesidad de superar las dependencias tecnológicas y científicas, de manera de que seamos un país soberano en la decisión de un modelo de desarrollo, con nuestras propias producciones tecnológicas, científicas y técnicas.

-¿En un mes estaría el pronunciamiento de fondo?
-En aproximadamente un mes, la comisión que se conformó espcíficamente transitará por varios debates para arribar a un pronunciamiento del Consejo Superior en función del despacho de la comisión.

-¿El tema de fondo será la radicación de Monsanto?
-El tema será el modelo del agronegocio en particular.

«La empresa ya se está instalando»

Miembros del Movimiento Universitario Sur (MUS), impulsor de la resolución que ayer tomó el Consejo Superior de la Universidad, se manifestaron conformes con la declaración de «alerta» por la radicación en Río Cuarto de una planta de Monsanto.

Esto, a pesar de que la propuesta inicial había sido para que el órgano emitiera una declaración de rechazo, consiguieron un pronunciamiento importante de la casa de altos estudios.

«Es importante porque Monsanto ya se está instalando. La Municipalidad no da información, la Provincia no da información, y las organizaciones que nos oponemos no sabemos qué grado de avance tiene. Pero hay que actuar», señaló Ricardo Arturo, del MUS.

«Por lo que sabemos, se está instalando en la ruta 8, en la salida hacia Holmberg. Es en la zona del parque industrial. Hemos visitado el lugar y vimos que ya se están preparando los campos para instalarse. Esto avanza cada día más, pedimos información y todavía la estamos esperando», agregó.