El dirigente de la CTA riojana Normando “Piojo” Ocampo, una seccional que viene enfrentando hace años el ahora desactivado proyecto minero del Cerro Famatina, señaló que la decisión de rescindir el contrato con la empresa Osisko Mining Corporation “es una derrota a la política megaminera nacional” y un triunfo de la resistencia popular.

-¿Cómo evalúa la decisión de Luis Beder Herrera?

La medida se toma cuando se cumple un año y medio del corte en el Carrizal que impedía el ingreso de materiales a la mina. En el mismo decreto se dice claramente que la decisión se toma por la falta de licencia social que tiene el proyecto.

Está claro que es una decisión electoral. Beder sabe que, aunque de manera oportunista, los partidos tradicionales que le son opositores van a tomar como bandera el tema.

-Pareciera no ser un hecho aislado.

Es una derrota de la política mega-minera nacional. El gobierno nacional funciona como facilitador, intermediario entre las multinacionales y los gobiernos provinciales. Basta mirar las fotos donde por ejemplo, la jefa de Estado Cristina Kirchner presenta a Beder Herrera y otros gobernadores de provincias mineras a la cúpula de la Barrick Gold.

La presión popular ha tenido que ver con el naufragio del proyecto Vale, la paralización de Pascua Lama, las movilizaciones contra la instalación de la fábrica de explosivos en Salta. Aunque no lo digan ellos saben que sus inversiones son cada vez más riesgosas. El caso de Pascua Lama es muy raro. La minera canadiense lleva invertidos cinco mil millones de dólares. No sería raro que aquí se esté tratando algún “retorno”, o que de la noche a la mañana, la explotación comience a ser continuada por otra multinacional.

De cualquier manera, en el naufragio de todos estos proyectos es innegable la importancia que ha tenido la resistencia popular. Pero hay que estar atentos. Las multinacionales nos seguirán rondando como lobos a su presa.

-El retroceso de la mega-minería habla de una nueva conciencia.

La resistencia a estos proyectos es un movimiento tranversal que no tiene que ver con partidos políticos. Es el pueblo que defiende no sólo el medio ambiente sino la Vida misma que es lo que el capitalismo está cuestionando a través de este tipo de explotaciones, o ese mar de soja en que nos han convertido con la complicidad de ciertos sectores de la clase dirigente y los partidos tradicionales.

Hoy más que nunca la CTA debe militar una Consulta Popular en Defensa de los Bienes Comunes. La conciencia está. Necesitamos que la gente pueda expresarse por prohibir los proyectos mega-mineros en todo el país. Cuando instalaron La Alumbrera en Catamarca, una provincia con tradición minera, no paso nada a pesar de la alta contaminación que significó. En Esquel, con las movilizaciones y la consulta popular se produce un punto de no retorno.

La mentira de las multinacionales que insisten con el argumento de que generan trabajo, cuando todo lo que hacen en demanda de mano de obra especializada, que en general no está en las regiones donde se instalan, empezó a evidenciarse. Al tiempo, la gente se fue informando de los daños ambientales o verificándolos por sí misma. Se hizo carne que vienen a llevarse la riqueza y dejarnos sólo muerte y miseria. Los cuadros de las transnacionales y sus cómplices locales, no tuvieron en cuenta que el modelo mega-minero no cierra en democracia. Están retrocediendo, llegó la hora de expulsarlos, hay que ir por la Consulta Popular.