Cada dos horas permitieron el paso de los vehiculos. Jujuy – Varios centenares de personas, representantes de 86 comunidades y organizaciones indígenas y campesinas de Jujuy, Salta y otras provincias, interrumpieron el tránsito sobre la ruta 52, vía de acceso a las Salinas Grandes y parte del corredor interoceánico en la puna jujeña, en protesta por el avance de las mineras de litio.

El corte se inició a las 10:30 horas y culminó a las 17:00. El tránsito de los vehículos fue habilitado cada dos horas. Hoy habrá una asamblea donde se decidirá la continuidad de la protesta.

 

Clemente Flores, minero de la comunidad de El Moreno, le dijo a El Libertario.com que la protesta se llevó a cabo «en defensa de nuestros territorios y de los bienes naturales, contra el avance de las mineras de Litio».

Flores también hizo hincapié en la entrega inmediata de los títulos comunitarios de las tierras «que nos corresponden por derechos expresados en la Constitución Nacional», señaló el minero.

Las comunidades indígenas sostienen que la extracción de litio provocará una sequía generalizada que condenará la ganadería de la zona y obligará a las comunidades a abandonar sus tierras.

«Estuvimos presentes en la ruta nacional 52, a la vera de las Salinas Grandes, para expresar nuestro fuerte rechazo a los proyectos de minería de litio a gran escala, y exigir la entrega de los títulos comunitarios de las tierras que nos pertenecen», dijeron los organizadores de la protesta en un documento emitido tras el levantamiento de la medida de fuerza.

«Las Comunidades nucleadas en la Mesa de Pueblos Originarios de la Cuenca de Guayatayoc, Salinas Grandes de Jujuy y Salta, y con un fuerte apoyo de todas las organizaciones hermanas de la Puna y del Movimiento Nacional Campesino Indígena, estuvimos presentes en las salinas, para alzar nuestra voz y exigir al gobierno provincial, el cese inmediato de todos los trabajos y actividades que realizan las empresas mineras en la zona, y la cancelación de todos los permisos de cateo, exploración y explotación minera otorgados en la Cuenca de la Laguna de Guayatayoc y Salinas Grandes»; señala más adelante el escrito.

El manifiesto señala además: «mujeres, hombres, niños, y jóvenes estuvimos en la ruta para defender el derecho al Territorio, los bienes naturales, en defensa de nuestra forma de vida. A muchos de nuestros hermanos los corrió y mató la soja. A nosotros nos quieren hacer lo mismo, pero con la minería, con este metal para las baterías. Nosotros no comemos baterías, nosotros vivimos del salar, como lo expresó uno de los mayores de nuestras comunidades».

«Hoy estamos acá para afirmar nuestros derechos y gritar fuerte: No a la minería de Litio. Volveremos todas las veces que sea necesario», dijo convencida una de las mujeres de las comunidades.

La declaración emitida por los manifestantes hace referencia a que «hoy las Salinas y nuestra forma de vida está amenazada por la ambición y el intento de saqueo de la minería de litio, en manos de empresas multinacionales y en complicidad con el Gobierno provincial. Esto es posible por la continuidad de las políticas nacionales de promoción de la minería a gran escala que fueron introducidas por los gobiernos neoliberales de los años 90».

Sostiene además que «la minería del litio forma parte del modelo de extracción y saqueo de bienes naturales, y utiliza una enorme cantidad de agua en una zona de extrema sequía. Del agua dependen nuestras comunidades para el pastoreo y cría de ovejas, llamas y pequeñas chacras, y con la explotación del litio corre peligro toda la cuenca hídrica de la Laguna Guayatayoc-Salinas Grandes, que agrupa cursos de agua de Jujuy y Salta».

También refiere que «los gobiernos de Salta y Jujuy otorgaron concesiones a la empresa minera canadiense Dajin Resources S.A, y la australiana Orocobre Limited, asociadas a automotrices Toyota y Mitsubishi».

«Las Salinas Grandes constituyen un ecosistema único que se encuentra dentro de nuestros propios territorios, lugar ancestral de vida, cultura e historia de los pueblos kolla y Atacama, que provee de los recursos naturales de uso común que son necesarios para nuestra subsistencia, como el agua y la sal que nos permite la vida, el trabajo y la producción», asegura el documento.

Finalmente manifiesta «queremos afirmar el rechazo de las comunidades a la actividad minera en nuestros territorios. Exigimos al Gobierno provincial y nacional que respeten nuestros derechos. Tierra, agua y justicia para una vida digna en el campo!!».