Las bajas temperaturas y algunos chaparrones parecían haber complotado contra las asambleas llegadas de distintos puntos de la provincia para participar del acampe que expresaba el rechazo al marco regulatorio extractivo del gobernador Martín Buzzi. Por el contrario, los tres días a la intemperie frente a la legislatura provincial marcaron la fortaleza de un movimiento decidido a reeditar la gesta de Esquel.

Por prensa Mach Trelew

Como contracara los diputados suspendieron sin muchas explicaciones las sesiones legislativas del martes y el jueves. Con el correr de las horas quedaría claro que la presión de las asambleas había motivado el faltazo -para no dar quórum- del bloque mayoritario del FPV. La constante presencia de los asambleístas en las barras de la legislatura está llevando a los diputados a evitar discutir el proyecto de «marco regulatorio» frente a la sociedad. Son pocos los que quieren quedar pegados con esta papa caliente que el gobierno les envió.

El martes por la tarde se llevó a cabo un acto donde se escucharon las opiniones de la ciudadanía sobre el proyecto. Uno a uno iban expresando el rotundo rechazo a la megaminería. Luego llegarían los cantores populares para un festival musical que tuvo como escenario la entrada a la legislatura provincial. Fue notable la presencia de jóvenes y niños abarrotando la explanada central del edificio. Cuando caía la noche comenzó el armado de las carpas de los asambleístas provenientes de distintas ciudades que entre ollas populares, cánticos y guitarreadas darían muestras de respeto, unión y solidaridad.

Las asambleas dieron una fuerte señal a los legisladores. El gobierno recogió el guante y envió su respuesta a través de los intendentes de la meseta, lugar donde se encuentran los principales yacimientos. Abel Muro (jefe comunal de Gan Gan) afirmó «que los autoconvocados no fueron a charlar con la gente para ver que piensa realmente la población» y solicitaba a las asambleas «…que se informen en el lugar porque no se han visto por allá». Estas afirmaciones nos invitan a advertir la ignorancia de los funcionarios públicos sobre la oposición de vastos sectores de la población en la región y de los pueblos originarios que claman por el respeto a la consulta previa, libre e informada como reza el convenio 169 de la OIT. Las asambleas y foros llevan varios años de fluido contacto con los habitantes de esa zona. Hasta el cura del pueblo en Gan Gan, el Padre David García, se opone férreamente a la megaminería. Las declaraciones del intendente Abel Muro –recientemente designado por el gobernador- llaman la atención dado que es un personaje conocido en la zona del valle donde se lo vio siempre, y donde aun parece, pasa mayor parte del tiempo. Por esta razón seguramente no conoce la movilización realizada por las calles de Gan Gan, la cabalgata a las puertas del yacimiento «Navidad» de Pan American Silver, la visita a Gastre, la marcha de Poetas y Artistas que pasó por las Plumas, los Altares, Paso de Indios y las tres importantes movilizaciones que los pueblos Mapuche Tehuelche de la región hicieron a Rawson rechazando la megaminería, entre tantas otras actividades.

El próximo 6 y 7 de octubre se realizará en Gan Gan el 4º encuentro de la Unión de Asambleas Patagónicas (UAP) que sesionará en esa comuna rural para seguir trabajando y construyendo caminos alternativos al modelo único de contaminación, destrucción y saqueo que nos ofrecen. «Reunidos por la lucha del agua y el territorio» reza la convocatoria. Precisamente debajo de Gan Gan se encuentra el acuífero de Sacanana, codiciado por la corporación Pan American Silver para extraer plata y plomo en el yacimiento «Navidad», el más grande del mundo. El instituto Fraser de Cánada, en su tradicional informe anual sobre los 10 lugares con mayor potencial minero, consideró a Chubut en el 9no lugar del planeta – por delante de países enteros-, aunque aclararon «dejando de lado las restricciones normativas existentes y dando por descontado el uso de las mejores prácticas industriales»

Las asambleas y organizaciones resisten las pretensiones de gobiernos y transnacionales de llevar a Chubut a un futuro incierto donde el territorio entero sea considerado zona de sacrificio minero y pasible de la peor contaminación. El pueblo, las organizaciones sociales y las asambleas ensayan la resistencia ante cualquier escenario posible.