Es indudable que otras energías limpias pueden satisfacer nuestras necesidades energéticas con menos costo, pero principalmente con muchísimos menos impactos ambientales y sin necesidad de recurrir al consumo irreversible de nuestro patrimonio natural. Tengamos presente lo que parece obvio y ocurre a nuestro alrededor. El sol provoca la circulación del viento (energía eólica), produce las olas en el mar (energía undimotriz), garantiza el ciclo del agua para que existan los ríos (energía hidráulica), aun guarda calor dentro de la corteza terrestre (energía geotérmica), nos aporta luz (energía fotovoltaica) y calor (energía térmica). Sin embargo seguimos agachando la cabeza para buscar en el suelo, exprimiendo las rocas para extraer la última gota de energía, siendo que la mas grande fuente de energía que nunca acabará la encontraremos con solo alzar la cabeza y comenzar a mirar al cielo.

Por Mg. Ing. Eduardo D’Elía[1]

La energía es sin lugar a dudas el principal recurso con que cuentan todos los seres vivos. Los procesos termodinámicos no existirían sin ella y por consiguiente ninguna forma de vida sin los procesos termodinámicos. Las civilizaciones a lo largo de la historia, nacieron, se desarrollaron y desaparecieron a la par de la disponibilidad de energéticos, siendo el sol la principal fuente, pero también sus derivados energéticos como los alimento, las bestias, los esclavos, la madera, el carbón, el petróleo, el gas, el alimento, entre otros.

Para un país, la disponibilidad de energético garantizará su desarrollo o desaparición. Todo estado necesita excedentes energéticos para crecer[2], la ausencia o escasez de estos excedentes no solo le impedirá crecer, sino que tendrá comprometida hasta su propia soberanía.

Vivimos en un planeta cuya principal fuente de energía primaria, después del sol, son los hidrocarburos. Un 55 % de esa matriz energética depende de la extracción de estos combustibles de la tierra. Sin embargo estos han llegado a un techo en su producción[3] (extracción seria el término apropiado) y hoy la demanda supera la oferta, generando una pequeña brecha que al pasar los años será aun mayor y las consecuencias impredecibles.

Nuestro país, Argentina, no es ajeno a esta realidad, agravada por el hecho que nuestra matriz energética primaria tiene una dependencia de un 90 % en los hidrocarburos. Hidrocarburos que no tenemos y nos vemos en la necesidad de importar para cubrir la constante y creciente demanda.

Durante las ultimas décadas se han tomado decisiones equivocadas en cuestiones energéticas que nos han llevado a esta situación, y hoy vemos a la extracción de gas y petróleo de lutitas bituminosas (shale gas y shale oil) como la solución a nuestros problemas.

La extracción del gas de esquistos requiere de una técnica no convencional que consiste en fracturar la roca (Fracking) para permitir la comunicación, através de las fisuras, del gas y/o el petróleo alojado en una roca muy compacta.

Este tipo de operación extractiva ha generado en distintas regiones del mundo, impactos ambientales realmente serios. Esto ha provocado manifestaciones ciudadanas en su contra y hasta se ha legislado en la prohibición de estas prácticas en dos países y en al menos 11 estados las detuvieran. En nuestro país, se vienen sumando permanentemente municipios que se declaran Libres de Fracking, ya se cuenta con 32, y los objetivos de quienes reclaman son poder llegar a las provincias y en definitiva el país.

¿Pero que sucede energéticamente con esta nueva fuente de recursos que se espera cubrirá nuestras demandas?
El geocientífico e industrial del gas J. Dave Hughes, explica que puede haber 100 años de gas de esquistos en las apretadas lutitas, pero probablemente tomará 800 años para extraerlo. Hay que hacer una gran cantidad de perforaciones en la tierra a costos muy altos para obtener el gas. La declinación de la extracción es muy rápida, lo cual es otra manera de decir que los pozos de shale, se agotan rápidamente.

Por otro lado el gas será caro y no es rentable producirlo a precios corrientes. Intentaremos demostrar que no solo ambientalmente es insostenible, sino que energéticamente no compite con otras energías mucho mas limpias como la eólica.

Basándonos en información oficial, pudimos saber que YPF triplicó su presencia en el la formación Vaca Muerta con 22 equipos de perforación, más de 198 pozos en producción y casi 24.000 barriles de petróleo equivalente diarios (Bep/d).[4]

El barril equivalente de petróleo (BEP) es una unidad de energía equivalente a la energía liberada durante la quema de un barril aproximadamente (42 galones estadounidenses o 158,9873 litros) de petróleo crudo. Cuando se habla de esta equivalencia se incluye tanto al petróleo como al gas a iguales valores energéticos.

24.000 barriles de petróleo producidos por 180 pozos no convencionales implican una producción diaria de menos de 21 metros cúbicos equivalentes por día por pozo.

Como dato adicional y siendo parte de las externalidades no tenidas en cuenta en esta evaluación económica, se puede decir que cada pozo de shale necesita agua dulce al equivalente al consumo anual de una ciudad de 10.000 habitantes y tiene una vida media de 6 años.[5] (72 meses)

Fracking-declinacionEn el grafico puede apreciarse una curva característica de declinación de un pozo de gas de esquisto de alta productividad. Puede apreciarse que al cabo de 2 años ya se extrajo el 81 % del gas.

Supongamos que los 180 pozos de Vaca Muerta son de buena productividad. Hay que tener en cuenta que la curva de declinación del grafico corresponde a gas de esquisto y no a petróleo, donde en el primero la recuperación es sensiblemente mayor que en el segundo.

Estimemos un promedio de 6 años (72 meses) de vida útil, podemos suponer que durante ese periodo se extraerán aproximadamente:
Extracción inicial [m3] x 1.180 días

Donde el valor de 1.180 días, es obtenido de la integración de curva analizada a la cual se le estiman al menos 4 fracturas exitosas al año durante los 6 esperados de vida útil.

21 m3 x 1.180 = 24.780 m3 de petróleo equivalente en 6 años

Ahora supongamos que tuviéramos un generador alimentado con petróleo de alta eficiencia (30 %), este consumiría 1 m3 para producir 2.900 kWh[7]

Por lo que si utilizáramos toda la producción de petróleo en producir energía eléctrica, los 24.780 m3 de petróleo se convertirían en 71.862 MWh de energía eléctrica
Sabiendo que un pozo no convencional tiene un costo total[8] de unos U$ 20 millones, podríamos estimar el equivalente en generadores eólicos.

Un aerogenerador de 2 MW de potencia ronda los U$ 3,5 millones[9]. Por lo tanto con el costo de uno de esos pozos instalaríamos unos 6 aerogeneradores de 2 MW.

Con un factor de capacidad[10] del orden de 40 %, como existe en la Patagonia Sur[11] , los 6 aerogeneradores podrían darnos en un año 42.000 MWh, pero como lo equiparamos a los 6 años de vida útil del pozo tendremos 252.000 MWh o 252 GWh

Sin tener en cuenta los costos ambientales, legales, operativos, mantenimiento, impositivos y energéticos de un pozo de fracking, que son muy superiores a los de un parque eólico, la entrega de energía de uno con respecto al otro a la misma inversión, es clara: Parque eólico 252.000 MWh – Pozo de Fracking 71.862 MWh. Una relación casi 4 veces superior.

Esto es solo durante la vida útil del pozo (6 años como máximo), pero el parque eólico tiene una vida útil media de 20 años, por lo que la entrega de energía es de 70 veces superior. Parque eólico 5.040.000 MWh – Pozo de Fracking 71.864 MWh

Es indudable que otras energías limpias pueden satisfacer nuestras necesidades energéticas con menos costo, pero principalmente con muchísimos menos impactos ambientales y sin necesidad de recurrir al consumo irreversible de nuestro patrimonio natural.
Tengamos presente lo que parece obvio y ocurre a nuestro alrededor. El sol provoca la circulación del viento (energía eólica), produce las olas en el mar (energía undimotriz), garantiza el ciclo del agua para que existan los ríos (energía hidráulica), aun guarda calor dentro de la corteza terrestre (energía geotérmica), nos aporta luz (energía fotovoltaica) y calor (energía térmica).
Sin embargo seguimos agachando la cabeza para buscar en el suelo, exprimiendo las rocas para extraer la última gota de energía, siendo que la mas grande fuente de energía que nunca acabará la encontraremos con solo alzar la cabeza y comenzar a mirar al cielo.

[1] Analista en Petróleo y Gas- Ingeniero en Petróleo – Master Ambiental – Master en Energías Renovables
[2] Howard Thomas Odum , conocido por sus trabajos pioneros en el campo de los ecosistemas ecológicos y por sus provocadoras propuestas de leyes termodinámicas adicionales basadas en su trabajo sobre la teoría general de sistemas.
[3] The Association for the Study of Peak Oil&Gas – http://www.peakoil.net/
[5] Informe del Tyndall Centre, Universidad de Manchester, Enero 2011
[6] Larry Benedetto, Howard Weil Incorporated, May 2008
[7] Equivalencia: Un barril de petróleo equivale a 6,1178632 × 109Joulios o 1.700 Kilovatios-hora (KWh)
[8] Se incluye la perforación inicial y al menos 24 operaciones de fractura invasiva.
[9] Mundo Solar – http://www.dforcesolar.com/ 
[10] La cantidad total de kilovatios-hora producidos por un aerogenerador en un año
[11] «Mitos y realidades de la energía eólica en la Argentina». INVAP,