Varios millares de personas han clamado hoy contra el proyecto minero de los municipios de Touro y O Pino (A Coruña), que consideran que atenta contra sus «medios de vida» y su «salud», tanto en estos dos ayuntamientos como en toda la cuenca del río Ulla y de su desembocadura, en la ría de Arousa.

Fuente: EFE y La Voz de Galicia

La Plataforma «Mina Touro-O Pino Non» ha celebrado esta mañana una manifestación en la localidad coruñesa de Touro donde han participado millares de vecinos para protestar por la reapertura de una mina de cobre en la zona y dicen que pone en peligro a la comarca.

Acompañados por la vicepresidenta de la Diputación de A Coruña, Goretti Sanmartín; el diputado del BNG en el Parlamento, Xosé Luís Rivas «Mini»; y los portavoces de En Marea, Luís Villares y Antón Sánchez; en torno a 2.500 personas, según la organización, y unos 100 de tractores se han manifestado entre Angumil y la casa consistorial de Touro.

Convocados por la Plataforma Mina Touro-O Pino Non, los manifestantes han mostrado su rechazo al proyecto de reapertura de la explotación minera vinculada al cobre.

Al final de la marcha han leído un comunicado con el que reclaman a las administraciones la «emisión de informes negativos del proyecto en base a todas las afectaciones que implica».

«Acaban con nuestros medios de vida, nuestra salud y son un atentado al medio ambiente y a la biodiversidad de la zona», han manifestado.

Han exigido a la Xunta «que se promueva una completa restauración de los terrenos de la antigua explotación minera de Touro, eliminando los focos de contaminación de metales pesados y drenaje ácido».

Los motivos por los que «Touro y O Pino no quieren la megaminería contaminante» están vinculados al hecho de que acumulan «más de treinta años de convivencia con la contaminación heredada de la anterior explotación minera».

Calculan que el nuevo proyecto afectará a quinientas hectáreas de terrenos agrícolas y forestales, eliminará 341 hectáreas de masa forestal y 150 de cultivos y vegetación natural y tendrá dos depósitos de residuos estériles y cuatro vertederos que ocuparán en total casi trescientas hectáreas.

Estos acumularán cincuenta millones de metros cúblicos de residuos estériles, con «una probabilidad de fallo muy alta», lo que ven arriesgado.

El nuevo proyecto, que plantea quince años de actividad, está asociado, según el manifiesto, a la contaminación atmosférica y a la posibilidad de que los residentes en la zona enfermen de cáncer.

Supone, agregan, una afectación directa del Camino de Santiago, un riesgo para la actividad de 30.000 familias que dependen de la ría de Arousa, donde desemboca el río Ulla que pasa junto a la mina, y la llegada de aguas contaminadas a trece municipios con más de 150.000 habitantes.

Ligan la posible reapertura de la mina con «la destrucción de puestros de trabajo», en los sectores agrícola y ganadero, la explotación forestal y los negocios hosteleros y de servicio.

La Plataforma Mina Touro-O Pino Non incide en «un impacto sobre la salud preocupante, un impacto económico negativo y un impacto social y cultural que genera una fuerte alarma y rechazo».

La Asociación Aldea Viva ha mostrado, a través de una nota de prensa, su rechazo al proyecto minero, al considerar que la legislación ampara las reclamaciones de los residentes en la zona.

En la tractorada han participado la secretaria general del Sindicato Labrego Galego, Isabel Vilalba, y la cordinadora de la lucha contra la minería salvaje de la entidad, Margarida Prieto; informa la organización a través de un comunicado.

Posición oficial

A esto se refirió hace unos días el propio presidente de la Xunta, quien pidió confianza en la Administración autonómica porque hará cumplir la ley que aprobó ya el bipartito en el 2008. El propio presidente gallego recordó que para sacar adelante la licencia son necesarios 15 informes sectoriales y una declaración de impacto ambiental. La Xunta ha pedido a todos colectivos y plataformas vecinales que «estén tranquilos» porque no saldrá adelante ningún proyecto que contravenga la normativa, tal y como ya sucedió con la iniciativa de Corcoesto.

Los colectivos vecinales alertaron este domingo de graves consecuencias medioambientales y socioeconómicas, y denunciaron «a inacción» de los gobiernos locales y de la Xunta. Desde la plataforma se apunta además a un «armazón empresarial de dubidoso prestixio», detrás de la iniciativa de reactivación de la mina de cobre que ya existió hasta hace 30 años en la zona, y con «un proxecto cheo de carencias e deficiencias inasumibles». Una iniciativa, denuncian, que pone en riesgo los tejidos económicos de Touro y O Pino, e incluso los bancos marisqueros de la ría de Arousa, en la que desemboca el río Ulla, que atraviesa la zona.

La empresa habla de diálogo

La empresa que aspira a explotar la mina reaccionó este domingo a la protesta con un comunicado con el que quiso transmitir un mensaje de tranquilidad a los gallegos y, especialmente, a los vecinos tanto de este concello como de O Pino. «El escenario dibujado por determinados colectivos está siendo muy lejano a la realidad de un proyecto minero del siglo XXI, como es el de Touro», inciden desde la compañía, que anunció este domingo la apertura de dos puntos de información permanentes en ambos concellos. «El objetivo de estas dos oficinas es explicar de manera transparente cualquier aspecto del proyecto que pueda ser de interés para la ciudadanía, resolviendo todas sus dudas e inquietudes. Asimismo, servirá como punto de encuentro donde facilitar el diálogo activo con ambos municipios», explicaron este domingo desde la empresa, donde lamentan que determinadas opiniones hayan servido para generar confusión y alarma entre los ciudadanos.

La empresa asegura que el cobre es un metal presente en todos los hogares, pero también en muchos de los avances tecnológicos que han revolucionado la sociedad. Un proyecto así, aseguran, plantea una minería moderna, sometida a la estricta normativa medioambiental de la UE y sobre la que pivotan explotaciones en países de gran conciencia ecológica como Suecia, Finlandia o Alemania.