La comarca de las Cinco Villas ve como avanza un destructivo macro-proyecto minero de explotación de potasa que dejaría miles de millones para sus inversores y terribles peligros y consecuencias ambientales para la región y las futuras generaciones.

Fuente: Izquierda Diario

Un nuevo proyecto de explotación minera, localizado a menos de dos kilómetros del pantano de Yesa (comarca de las altas Cinco Villas) avanza impulsado por la empresa Geoalcali SL y con los avales del Gobierno de Aragón y le Gobierno de Navarra. Un proyecto que, según denuncian diversas organizaciones ecologistas y entidades sociales de la zona, supone graves riesgos ambientales para la comarca. Los vecinos de los municipios afectados están organizándose en la Plataforma Unitaria contra las Minas de Potasa en la Val d’Onsella y la Sierra del Perdón, entre Aragón y Navarra.

Se trata de una explotación de potasa, un material que se extrae de la capa terrestre y se usa principalmente para la fabricación de fertilizantes. Junto a la mina también se planea la construcción de una planta transformadora del producto. En total, han solicitado al Ministerio de Industria, permisos de investigación sobre unos 550 kilómetros cuadrados, de los que 350 corresponderían al yacimiento de este mineral existente en el valle del Ebro.

Es el proyectos más ambiciosos de la empresa Geolcali, una firma ubicada en Pamplona, que según su web sirgió en 2011 y aún no han realizado ninguno similar. La futura mina se llamaría “Mina Muga”, y contaría con la participación de la compañía australiana Highfield Resources.

Según declara, Marta López, la portavoz de la plataforma, la empresas y la administración “intentan vender las bondades de un macro proyecto que puede cambiar para mal el entorno de la zona, y van ampliando la previsiones de puestos de trabajo según les interesa (…) en noviembre la previsión era de 500 puestos y en febrero aumentado generosamente”. Las últimas promesas de las empresas han elevado a unos 800 los puestos de trabajo directos que generaría la actividad.

Lo que denuncia la plataforma no es algo nuevo. Existen otros ejemplos, en la misma zona de la sierra del Perdón, de las consecuencias que deja la explotación de minas de potasa. Tras su cierre en 1996 el rastro fue el de la salificación del terreno, montañas de escoria, monte si reforestar, microseismos… Todo esto genera el llamado “tercer paisaje”, un empobrecimiento de la región que queda en peor estado al anterior de haber sido explotado.

Así pues, en cuanto al empleo si bien el proyecto promete generar empleos, es cierto que lo hace a costa de destruirlos en otros sectores y sobre todo de hipotecar la viabilidad económica de la región para las futuras generaciones. De macro-proyectos en la zona ya sabes bastante sus vecinos. La construcción y las obras de recrecimiento del pantano de Yesa también prometieron creación de puestos de trabajo. Sin embargo esas obras trajeron consigo la destrucción de buena parte del tejido social y económico de muchas localidades que hoy se están despoblando.

La plataforma ha denunciado que la mina, que supuestamente estaría en fase de investigación, está en la práctica abriéndose de forma encubierta. La empresa está actuando como si tuviera los permisos para la apertura. Los miembros de la plataforma alertan de que las dimensiones de la galería -más de 2.500 metros de longitud por 362 de profundidad-, para la que serían necesarios unos 20 meses de trabajo, no consideran como una mera investigación.

“Muga-Vipasca” pretende invertir 145 millones de euros, para conseguir una extracción aproximada de 2.500 toneladas de potasa al día. Con el precio actual en el mercado de este mineral -268,81€ tonelada- la inversión se recuperaría en apenas el primer año de producción. Según un informe de la Fundación Sustrai Erakuntza, el proyecto de Geoalcali dejaría “un beneficio posible de 20.000 millones de euros” para 20 años de explotación. Un negocio redondo a costa de la comarca y sus habitantes, con el que como la misma fundación advierte, Highfield Resources ya especula con él en la bolsa australiana”.

Óscar Pueyo, doctor en Geología por la Universidad de Zaragoza, uno de los colaboradores la redacción de las alegaciones en contra del proyecto “Muga-Vipasca”, alega que sería «tremendamente destructivo» con el entorno. Considera muy alto “el riesgo de salificación de las aguas superficiales y de los acuíferos de la zona, ya que el residuo que genera la extracción de potasa es sal” así como otros graves problemas como “el colapso de las carreteras con 512 vehículos al día, el peligro de hundimientos en el terreno y en las propias galerías, la proximidad con el embalse de Yesa, colindante a ’Mina Muga ’,o el riesgo sísmico que ya produjo importantes movimientos sísmicos en 1923”.

Remarca que se debería tener en cuenta la cercanía con Yesa, algunos de los túneles se están planificando a menos de un kilómetro del embalse. Un pantano que cuenta con ochenta años de problemas de deslizamientos en sus laderas.

Por todos estos motivos se ha pedido al gobierno central la declaración de impacto ambiental, al afectar a dos Comunidades Autónomas para que se paralice el proyecto de inmediato. También se están, organizado diferente entidades como ANSAR, Ecologistas en Acción o la plataforma YESA + NO Lanak Gelditu, para sumar fuerzas por la paralización del proyecto.