Las empresas estatales chinas que están explotando recursos mineros o construyendo carreteras, estadios de futbol y otras infraestructuras a lo largo del continente africano, continúan proponiendo a sus trabajadores un escenario laboral dominado por la precariedad. La huella de China es cada vez más pronunciada en África, pero ello no conlleva necesariamente una mejora de las condiciones laborales que ofrecen sus empresas en un continente cuya legislación laboral es aún frágil.

Fuente: Notimex

Maputo, Mozambique, 17/03/2011.»Las condiciones laborales de las empresas chinas en Mozambique son las peores, eso está claro», apuntó João Feijó, sociólogo experto en asuntos laborales en el país africano, en una entrevista a Notimex.

 

En comparación, los salarios que pagan las empresas del país asiático, afirmó, son considerablemente más bajos que los que paga su competencia extranjera. «Las compañías europeas pagan al menos 20 por ciento por encima del salario mínimo», añadió.

En la puerta de acceso al nuevo estadio nacional de futbol que la constructora estatal Anhui Wai Jing está construyendo en Maputo, la capital mozambiqueña, un obrero local que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias advierte que «la situación laboral es muy mala y hay muchos problemas».
Según explica, trabaja nueve horas al día sin ninguna jornada de descanso a la semana por no más de cuatro mil meticais (110 dólares) mensuales.
«Las condiciones en otras empresas no chinas son mucho mejores. Trabajo aquí porque en Mozambique no hay trabajo. Es esto o nada», remata.
Según cálculos elaborados en la excolonia portuguesa, la cesta básica de supervivencia de una familia mozambiqueña requiere al menos cinco mil 250 meticais mensuales.

Anhui Wai Jing empezó a construir el nuevo estadio, con capacidad para 40 mil espectadores, en noviembre de 2008 y espera concluirlo en breve.
Para la obra, la constructora estatal china emplea a 260 trabajadores chinos y a entre 150 y 250 mozambiqueños, dependiendo de las necesidades.

El salario mensual de un trabajador chino no calificado alcanza los 850 dólares, dijeron fuentes de la empresa a Notimex.
La discriminación va incluso más lejos al considerarse el alojamiento, el seguro médico o la alimentación, garantizados de forma espléndida para la mano de obra china, totalmente inexistentes en el caso de la mozambiqueña.

Una situación no exenta de conflictos, como el que se produjo el 30 de abril del año pasado, en víspera del Día del Trabajador, cuando una huelga de trabajadores locales acabó en violencia, disturbios y la intervención policial, que disparó e hirió a dos de ellos. Tres meses antes había estallado otra protesta.
Las quejas por las condiciones laborales son habituales en otras obras chinas en Mozambique.
En los 95 kilómetros de carretera que la empresa China Henan International Cooperation Group está construyendo entre Xai-Xai y Chisbuka, en el sur del país, un puñado de obreros arremolinados en torno a una carretera de tierra en obras coincide en las críticas.
«Mira cómo voy vestido», lanza Benito, uno de los obreros sudorosos envuelto en un uniforme raído y básico. «No nos dan equipamiento para seguridad y el trato personal es muy malo», denuncia.

Otros explican que la empresa no les paga ni siquiera el transporte y que los devuelven a sus casas cuando llueve, sin compensación ninguna. Sus ingresos no superan los 25 centavos de dólar por hora trabajada, sin contrato ni otros beneficios de por medio.

Ese escenario de precariedad laboral se repite también en prácticamente la totalidad de los países de África donde China está presente con grandes proyectos de infraestructuras, lo que ha despertado continuas polémicas.

La pasada primavera los trabajadores locales de una mina de uranio explotada por China en Níger hicieron públicas y notorias sus protestas, comparando la situación en la mima con «una colonia china».

En Zambia se produjeron violentos disturbios en la región del Copperbelt, el llamado cinturón de cobre que acoge una de las mayores reservas de ese metal en el mundo, como consecuencia de unas condiciones laborales que los mineros consideraron inaceptables.

Tres años antes un accidente en una compañía de explosivos china segó la vida a 46 trabajadores, uno de los accidentes más letales de la historia de Zambia.
«El sistema chino se basa únicamente en la máxima producción. Los trabajadores locales son simples seres anónimos. No hay transferencia de conocimientos ni les enseñan nada. Y trabajan mucho más de lo que cobran», explica el sociólogo João Feijó en relación al trato que de sus empleadores chinos reciben los trabajadores mozambiqueños.

Por su parte, un estudio elaborado por la organización no gubernamental Rights and Accountability in Development (RAID) confirmó en 2009 que los abusos de las empresas mineras chinas en la República Democrática del Congo son «generalizados».

El informe, el primero de su clase en ser publicado, detalla pormenorizadamente las distintas prácticas laborales negativas de las empresas chinas.
También en ese mismo año, la organización sindical African Labour Research Network denunció en un estudio realizado en 10 países africanos las malas prácticas de los empleadores chinos.

«Hay una tendencia común en términos de relaciones laborales tensas, hostilidad de los empleadores chinos contra los sindicatos, violaciones de derechos laborales, condiciones de trabajo muy precarias y prácticas laborales injustas», reza el informe.