Comunidades antimineras en los últimos ocho meses. En Arequipa, Puno y Tacna no prosperaron proyectos mineros por el rechazo social. Urge aprobar la Ley de Consulta Previa. En los últimos ocho meses, los duelos socioambientales en el sur fueron ganados por los locales: las comunidades cercanas a la actividad minera hicieron respetar la casa.

En Arequipa, Puno y Tacna se asestaron tres golpes certeros. No prosperaron Tía María ni las concesiones mineras asentadas en la zona sur del Altiplano. En Tacna,  Newmont anunció su retiro hasta que soplen nuevos vientos. El desenlace del conflicto social por Tía María sentó precedente.

Tras intensas semanas de protesta, la población vio lo que años atrás era complicado: sacar a las mineras a punta de piedras. Siguió Puno. La comunidad de Ticaco en Tacna escribió el último capítulo de esta «batalla». Logró que la empresa Newmont salga de su distrito, donde ni siquiera pudo iniciar diálogo con la comunidad para iniciar exploraciones. Se presumía de hallazgos de reservas de oro.

Causas y consecuencias

El comisionado de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo en Tacna, Miguel Platero, consideró que, si bien los reclamos en algunos casos pueden tener sustento, están creando una peligrosa imagen. «Se puede pensar que con protestas se consiguen las cosas. Las protestas atentan contra los derechos de otros», reflexiona Platero.

«La mayoría de conflictos mineros mal llamados socioambientales tienen mucho de sociales y poco de ambientales. Muchas comunidades no sienten los beneficios de la actividad minera», manifestó, por su parte, el director de Asuntos Ambientales Mineros del MEM, Felipe Ramírez.

Movimiento se articula en el sur

Las victorias sociales conseguidas por las comunidades de Cocachacra (Arequipa), Puno y Ticaco (Tacna) demuestran un grado de organización popular superior a la de años anteriores. De hecho, los propios gobiernos locales y regionales, algunos cediendo ante la presión de la población, han terminado aliándose y sosteniendo las luchas.

Pero para el director de Asuntos Ambientales Mineros, Felipe Ramírez, el «éxito» de las protestas en el sur está ahuyentando las inversiones. El funcionario afirma que en realidad las comunidades están divididas por los beneficios y riesgos de la minería.

«Veo una articulación mayor de entidades que están tras estas movilizaciones. No es casual una movilización numerosa que requiere de recursos», apuntó Felipe Ramírez