Entre el 21 y 23 de abril el Pueblo Shuar Arutam (PSHA) realizó su décimo cuarta asamblea, este es un importante momento de la organización en donde se informa las actividades realizadas por líderes que están a cargo del Consejo de Gobierno, se analiza los informes presentados y luego de profundas discusiones para buscar mejorar su gestión se lo da por aprobados. No obstante, el punto de mayor relevancia en la agenda fue analizar y discutir la situación que enfrenta el PSHA por las amenazas de industrias extractivas.

Fuente: Amazon Watch

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El Pueblo Shuar Arutam está conformado por 60 comunidades y alrededor de 6.000 habitantes, su territorio abarca una superficie de 190.000 hectáreas que se ubican en la Cordillera del Cóndor, zona fronteriza de Ecuador y Perú, cuyas montañas albergan un ecosistema de alta importancia biológica por su alta diversidad endémica de especies de flora y fauna. Esta Cordillera además da nacimiento a una importante red hídrica cuyos ríos principales son el Santiago, el Zamora y el Coangos; Además de un sin número de casadas o denominadas “tuna” que son de gran importancia en la cosmovisión de los shuar ya que ahí habita su máxima deidad, Arutam. Esto han hecho que sean conocidos como el pueblo de las cascadas.

Territorio Shuar en disputa
Este pueblo está enfrentando una gran amenaza ya que el estado ecuatoriano ha concesionado parte de su territorio para la implementación del proyecto de extracción de cobre a cielo abierto denominado San Carlos-Panantza a la empresa Explocobres S.A. (EXSA), subsidiaria de la transnacional china CRCC y Tongling. Este proyecto consta de trece bloques mineros y abarca y una superficie de 41.700 hectáreas.

En agosto de 2016 un operativo de alrededor de 2000 policías y militares arribó a la comunidad de Nankints para desalojar a ocho familias y un total de 32 personas por petición de la empresa que aduce tener títulos de propiedad sobre este territorio. Sin embargo, estos títulos fueron adjudicados entre el año 2000 y 2006, por lo que los shuar aducen que estos territorios han sido y son de posesión ancestral.

Las diez viviendas de los pobladores de Nankints fueron destruidas con excavadoras y fueron reemplazadas por el campamento de la empresa EXSA. Las familias desplazadas se refugiaron en la comunidad Santiago de Panantza, donde fueron recibidos por amigos y familiares, pero su condición era muy precaria ya que carecían de ropa y víveres para su subsistencia; lo habían perdido todo.

En diciembre de 2016, en un intento desesperado por recuperar su comunidad, un grupo de shuar intentó tomarse el campamento minero, lo que provocó enfrentamientos con policías y militares. Como resultado un policía falleció y hubo varios heridos entre shuar y policías. Esta lamentable situación dio pie para que el Presidente de la República decretará el Estado de Excepción en la Provincia de Morona Santiago, con lo que se limitó el ejercicio de los derechos a la inviolabilidad del domicilio, la reunión pacífica, libertad de asociación y libre movilidad. Además, que se desplegó un importante contingente militar a la Provincia, pero en especial en las inmediaciones del campamento minero y el territorio shuar circundante.

La presencia militar provocó nuevos desplazamientos en las comunidades del PSHA, las familias de Tsuntsuim, San Pedro, y Kutukus, que se encuentran alrededor de la comunidad Nankints, tuvieron que dejarlo todo y trasladarse a la comunidad el Tink ubicada en promedio a 15 kilómetros hacia el sur. Se ha contabilizado un total de 35 familias desplazadas – algo más de 150 personas que han visto su modo de vida completamente trastocado ya que no disponen de una vivienda adecuada y han perdido sus parcelas de cultivo del cual depende su sustento diario.

El 14 de febrero de 2017, tras dos meses de vigencia, concluyó el Estado de Excepción, no obstante, las autoridades de gobierno indicaron que no se moverá al personal militar para poder responder a cualquier eventualidad, presencia que impide que las comunidades puedan volver a sus territorios.

Otro resultado del Estado de Excepción es los procesos judiciales que se han abierto a más de 60 líderes indígenas y campesinos, y debido a lo cual el 21 de diciembre de 2016, fue detenido Agustín Wachapá, Presidente de la Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH), cuando la policía allanó las oficinas de la organización. Tras estar detenido 124 días, en una cárcel de máxima seguridad, el 24 de abril de 2017 recuperó su libertad luego de cancelar USD 6000 de fianza, sin embargo el proceso legal en su contra continúa. A su salida Wachapá manifestó “la lucha de los pueblos indígenas continúa, seguiré luchando contra la minería que amenaza nuestros territorios y nuestros derechos.”

Reencuentro organizativo
Esta es la primera reunión de las comunidades del Pueblo Shuar Arutam luego del inicio del conflicto suscitado por la presencia de personal de la empresa minera y militares en sus territorios; en una coyuntura normal los líderes del PSHA suele tener reuniones mensuales de coordinación y dar informes trimestrales de actividades a sus comunidades.

Dado todo lo acontecido en meses pasados había mucha incertidumbre de donde se realizaría la Asamblea, ya que los líderes shuar y sus comunidades debían optar por un lugar que les garantice un normal desarrollo de la Asamblea.

Para resolver esta situación el PSHA eligió como sede de la Asamblea una de sus comunidades más alejadas y que está ubicada en plena Cordillera del Cóndor. Su nombre Numpatkaim, que se interpretaría como “río de sangre”, que hace alusión al color rojizo que toma el río Coangos por la arcilla presente en su lecho. Sin embargo, esto supuso un reto logístico ya que la única manera de arribar allí, para las comunidades más alejadas, fue a través de avioneta; Los representantes de las comunidades más cercanas tuvieron que caminar en promedio 4 horas. En mi caso tuve que viajar 7 horas desde la ciudad de Quito hasta Macas para luego tomar una avioneta que recorrió 110 kilómetros entre las escarpadas laderas de la Cordillera del Cóndor, siguiendo el curso del río Coangos.

He tenido el privilegio de trabajar con comunidades indígenas por más de diez años enfocado entre otros temas en el fortalecimiento organizativo, capacitación en relación a derechos pueblos indígenas – derechos de las naturaleza e investigación para la incidencia sobre proyectos extractivos que vulneren estos derechos. Esto ha significado recorrer ampliamente la amazonia, no obstante, está era la primera vez que llegaba tan adentro en la Cordillera del Cóndor, lo cual fue un momento de mucha expectación, más aún ya que está fue mi primera misión como Coordinador de Campo en Ecuador de Amazon Watch, cargo que lo estoy fungiendo desde el mes de enero de 2017.

¡Así queremos vivir!
A pesar de las dificultades logísticas, hubo una buena participación: asistieron líderes de 47 comunidades del PSHA, además de representantes de la Federación Shuar (FICSH), la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana (CONFENIAE) y de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

Al ingresar al área comunal donde se desarrollaría la Asamblea, el sentimiento de unidad se hizo plausible al observar que cada delegado del PSHA llevaba una camiseta blanca con el emblema de la organización y en la parte posterior el slogan “Tarimiat Pujustin”, o “Buen Vivir”, acompañado de la afirmación “¡Así queremos vivir! Sabemos… Podemos”. Pocos minutos después de haberme ubicado en un lugar para atender la reunión un compañero shuar vino hasta mí y me entregó una de las camisetas, me pidió que la usara, diciéndome “queremos que todos lleven este mensaje.”

El Tarimiat Pujustin es un concepto, una serie de principios que definen la vida en armonía entre la naturaleza y los shuar, modo de vida que han venido practicando ancestralmente y para el cual depende de la conservación de los ecosistemas donde habitan. El 92% del territorio del Pueblo Shuar Arutam aún posee intacto su cobertura de bosque tropical, el cual que se vería gravemente impactado por el desarrollo de un proyecto de minería a gran escala y con ello la vida misma del pueblo shuar, ya que de él se aprovisionan a través de sus actividades de caza, pesca, recolección y el lugar para sus parcelas de cultivo a las cuales les denomina “Aja”. Por esto, su mensaje ahora más que nunca debe ser escuchado.

Las autoridades indígenas invitadas se enfocaron directamente en este contexto y pusieron énfasis en sus discursos en la necesidad de la unidad de las organizaciones para afrontar esta situación adversa y en dar cumplimiento al mandato de las comunidades para defender los derechos y lo territorios indígenas. Concluyó esta ronda de discursos el presidente del PSHA, Vicente Tsakim, diciendo “Unámonos para defender nuestro territorio y nuestra organización; Se debe respetar la Constitución y los derechos que amparan la protección de nuestro territorio.”

En este ideal que se han planteado los shuar, Amazon Watch ha venido brindado su apoyo en coordinación con el Consejo del Gobierno del PSHA, para la realización de actividades de capacitación, comunicación, e incidencia ante organismos internacionales de protección de derechos humanos como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y Naciones Unidas. Este trabajo se ha realizado en alianza con el equipo de trabajo de Fundación Tiam, cuyo Director Ejecutivo es Mario Melo, abogado de larga trayectoria en la defensa de los derechos de pueblos indígenas.