Marmato, ubicado departamento de Caldas, noroeste de Colombia con 8,000 habitantes, posee una de las últimas reservas de oro en el mundo, valoradas en 20 mil millones de dólares. Razón por la que se le llama «el pesebre de oro de Colombia».

Fuente: Sin Fronteras
Con este mismo nombre, se ha titulado el documental que denuncia los atropellos de una minera canadiense en suelo colombiano. En este filme su director Mark Grieco, explora la realidad de este pueblo que está a punto de ser desplazado por un proyecto minero a cielo abierto y que está dispuesto a luchar por lo suyo.

Fue durante un periplo en Sudamérica en 2006, en las minas de plata de Potosí en Bolivia, donde Grieco trabajando como fotógrafo independiente encontró su inspiración. Esta experiencia fue enriquecedora, y le permitió aprender sobre el presente y futuro de Sudamérica.

«Fue un choque impresionante para mí como fotógrafo, y también como ser humano, ver las precarias condiciones de los mineros y escuchar las historias de la minas durante la colonia [en Potosí],» dijo Grieco vía Skype, en español con un suave acento anglosajón, desde su residencia en Medellín.

Grieco empezó a buscar un pueblo con una historia diferente, un año después llegó a Marmato. Las minas eran entonces «propiedad de los marmateños «, su fuente principal de trabajo por 500 años.

En ese mismo año, el gobierno colombiano abrió sus puertas a inversionistas extranjeros. Medoro Resources de Canadá llega a Marmato en 2009, comprando el 80 por ciento de las minas y con promesas de generar trabajo y respetar el medio ambiente, pero la mayoría quedan sin cumplirse.

El plan de Medoro Resources -que se fusionaría después con la Gran Colombia Gold, conservando el nombre de la segunda empresa- es desplazar a los mineros para expandirse, y si no lo hacen por su propia voluntad, lo harán por la fuerza y para ello está usando a los militares.

Para los mineros en «Marmato» no hay diferencia entre las empresas mineras, los grupos armados y los paramilitares -práctica que no es legal, pero está avalada por el gobierno colombiano-.

«El plan de Medoro, es hacer un ‘takeover’. Comprar toda la tierra, todas las concesiones, todos los títulos y reubicar a la gente y tumbar el pueblo. Pero la situación es más grave todavía porque ya el pueblo está preparado para un enfrentamiento. Antes estaban como dormidos, pero ya están listos para defender su pueblo» agrega Grieco.

Otro problema que se suscitó fue el cierre de las minas, resultando en el masivo desempleo de casi 900 mineros. Después de año y medio de pasar hambre «que es algo totalmente nuevo para un marmateño», los mineros tumbaron las puertas y empezaron a trabajar informalmente como «guaqueros». Las negociaciones entre representantes de ambas partes no llegaron a ningún acuerdo en ese entonces, pero las cosas no han cambiado desde que Grieco terminó el rodaje en 2013.

«Hoy en día casi la mayoría de mineros están trabajando ‘ilegalmente’ – según el gobierno– pero [ellos] no tienen donde más trabajar. Hay todo un lío jurídico allá para decidir quién realmente es el dueño de todo esos títulos y lo que está haciendo la empresa es presionar al estado para desalojar a esos mineros a la fuerza de las minas y el gobierno está tratando de cumplir esta orden.»

«Y Marmato realmente es un símbolo de la agenda que tiene el gobierno de Colombia de avanzar la minería en Colombia hacia lo industrial, a través de este tipo de inversiones, entonces está ahí, éste es el centro del conflicto de todo este asunto de la minería en Colombia.»

«La verdad allá es que la gente no quiere salir de sus casas, no quieren vender [sus propiedades], no quieren trabajar para ellos,» Grieco indicó. «[Ellos] quieren mantener lo que tienen en este momento y lo que han tenido por 500 años.»

Retos del rodaje

Grieco trabajó en solitario y sin presupuesto durante el rodaje, solo tenía una cámara y una luz para apoyar su proyecto. El documental captura las hermosas imágenes de las montañas de Marmato y de la acción dentro de las minas, desafiando las dificultades y el peligro que ellas representan.

«Trabajar solo fue supremamente difícil, pero al mismo tiempo fue una ventaja grande para tener la confianza de ellos y acceso a sus casas y sus familias.»

Grieco logró establecer lazos con mineros como Dumar y el propietario de una mina, Conrado, un septuagenario quien al contrario de la gran mayoría, favorece a la inversión y espera vender su mina al mejor postor. Al mismo tiempo, el documental explora sus vidas familiares y cómo la situación les afecta a diario. Otras entrevistas incluyen a un inversionista en minas y a un supervisor de obras, ambos canadienses.

Finalmente, aunque Grieco se solidariza con los marmateños, su meta aclaró es darles voz y de crear conciencia en ellos sobre la situación, mas no de salvarlos. «Yo soy cineasta, no soy activista -claro está-, que yo tengo una posición de lo que está pasando allí», señaló.

Grieco organizó una proyección en Marmato hace algunas semanas, pero un día antes, el coronel de la policía de Caldas y el director de la policía antimotines llegaron a Marmato tratando de empezar con los desalojos de las minas, Grieco relató. «Y encontraron a todo un pueblo dispuesto para el enfrentamiento».

Al final de la exhibición, que contó la asistencia de más de mil personas, «mucha gente me dijo […] ‘no entendía lo que estaba pasando en mi pueblo y lo que va a pasar y tampoco entendía por qué tengo que luchar por mi comunidad y ya lo entiendo y voy a luchar por mi pueblo’.»

«Marmato», ganador del Candescent Award en Sundance 2014, forma parte del Festival Internacional de Cine de Vancouver-VIFF, ha sido presentada por primera vez en Vancouver el pasado 29 de septiembre en el Woodward Building, y hoy 2 de octubre volverá a ser presentado en el Rio Theatre a las 2:00 pm, evento que contara con la presencia del director de este valioso documental. Para obtener más información visite: www.viff.org.