Minera Santa Inés de Collahuasi, la segunda mina de mayor producción en Chile actualmente se encuentra trabajando para aumentar su planta procesadora y así lograr su meta de un millón de toneladas de cobre fino para el 2015, está poniendo en grave riesgo la sustentabilidad los ecosistemas de la zona y las comunidades aledañas como Pica, Mamiña, La Huaica y La Tirana, y se cree que Iquique enfrente serios impactos dentro de un plazo de 20 años.

 

 

 

Fuene: La Alternativa

21/09/2010. Un inspector ambiental que trabaja como contratista para la minera María Inés de Collahuasi (Anglo American – Xtrata) que no quizo publicar su identidad, conversó con La Alternativa y aseguró que hay evidentes impactos que se han registrado en el último año en base a observaciones que ellos han realizado en los niveles freáticos y a los muestreos de agua que han indicado presencia de contaminantes, específicamente de ácido sulfúrico.

«Dentro de las faenas nosotros hemos medido pozos que están contaminados y cuya agua sale rojiza con un PH 3, que es súper ácido. Sin embargo esta contaminación no es debido a los relaves, sino que por las pilas de material que se rocían con agua y ácido sulfúrico y eso es lo que debe estarse filtrando», recalca el profesional.

Esta situación reviste un peligro ya que a pesar de que no todas las napas subterráneas están interconectadas, tampoco existe información acerca de dónde van a dar finalmente estas aguas que están contaminadas, «aunque de forma natural sabemos que por inclinación, todas las aguas subterráneas, que son verdaderos ríos subterráneos que a veces se estancan pero pueden filtrarse, llegan finalmente al mar».

Disminución de las aguas

También ha observado una disminución en los niveles de agua en la laguna del Huasco, ubicada cerca del Oasis de Pica, y que por cierto sostiene una rica diversidad de flora y fauna que potencialmente puede verse afectada con los actuales niveles de uso de aguas por parte de la minería.

«Existen diversos pozos y napas tanto dentro como fuera de faenas. Nosotros lo que hacemos es medir mensualmente estos pozos que principalmente están en el Salar de Coposa y el Salar del Huasco, con punteras que se introducen desde la superficie para saber el nivel de las aguas. Así, hemos constatado que hay pozos que se han ido secando por factores que son la minería y las pocas lluvias que han habido, y por eso no están siendo capaces de llenarse».

El Salar de Coposa ha sido afectado por el uso de las aguas de su laguna para la producción minera.

Pero el tema de fondo, explica, es que si ahora están sucediendo estos fenómenos de agotamiento de aguas, lo peligroso es lo que suceda cuando Coyahuasi logre duplicar su producción, y con ello su consumo de agua. Es preciso recalcar que la minera, que también procesa molibdeno, en 2009 logró un record histórico al procesar 535.853 toneladas de cobre (un 15,4% más que en 2008) y se espera que a partir de este segundo semestre de 2010, alcanze una producción que bordee las 600.000 toneladas, con miras, como ya dijimos, a lograr el millón de toneladas para el 2015.

«Y aquí, el cuestionamiento es lógico, puesto que no sólo Collahuasi pretende duplicar su producción sino que Quebrada Blanca y Cerro Colorado también están apuntando a lo mismo. Sabemos que en 20 o 30 años más, esta escasez va a afectar a Iquique. Ya está afectando a los poblados más cercanos y no sólo por la disminución de agua, ya que si se duplica la producción, también se duplicarán entonces los desechos y los contaminantes, como los relaves, que hoy por hoy están vertidos y contenidos y que perfectamente podrían filtrarse o desbordarse, tal como ocurrió en la Quebrada Dupliza por los derrames de Cerro Colorado».