Las autoridades destacaron que no se trata de que este volcán registre señales de entrar en actividad, sino que corresponde al primero de una serie de estudios del Sernageomín a todos los volcanes del país, el cual busca entregar información a las autoridades y la población en caso de emergencia. En el documento se grafican las zonas que podrían ser afectadas por flujos y caída de cenizas ante una eventual actividad volcánica en el Cajón del Maipo. El Ministerio de Minería y la Intendencia de la Región Metropolitana dieron a conocer un mapa elaborado por el Servicio Nacional de Minería y Geología (Sernageomín) en el que se revela el actual estado del complejo volcánico San José, como medida de conocimiento dirigida a autoridades regionales, locales y de protección civil ante una eventual erupción.

 

 

Fuente: latercera.com

14/07/2012. Se trata de un documento impreso y actualizado del volcán San José, que junto al Tupungatito, conforman los macisos preponderantes en la Región Metropolitana, y que grafica las zonas que podrían ser afectadas por flujos y caída de cenizas en caso que se reactivara.

«Como Gobierno seguimos trabajando para actualizar, reforzar y garantizar la seguridad de los ciudadanos ante inesperados eventos de la naturaleza que nos puedan afectar. Los chilenos somos un país sísmico y también volcánico: de los 95 volcanes activos que tiene Chile, 43 están priorizados como eventualmente peligrosos y uno de ellos, el Volcán San José, está ubicado en la Región Metropolitano», aseguró la intendenta, Cecilia Pérez.

La autoridad regional agregó que «por eso como Intendenta y en mi calidad de presidenta del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de la Región Metropolitana, uno valora y agradece el gran trabajo técnico realizado por el Ministerio de Minería, a través del SERNAGEOMIN, que ahora nos entrega este mapa de riesgo volcánico, una valiosa herramienta para seguir fortaleciendo nuestros protocolos de seguridad y evacuación».

Las imágenes están acompañadas por textos que explican de forma sencilla cada una de las partes del fenómeno. También considera información sobre múltiples escenarios eruptivos y las áreas afectadas para saber cómo actuar ante una erupción.

Además, se señala con colores los lugares que podrían ser afectados por la caída de ceniza.

El complejo volcánico San José cuenta con cinco equipos de monitoreo, de los cuales tres corresponden a estaciones sismológicas y dos estaciones de GPS. Estas se encuentran situadas en la estación Morado, ubicada a 17 kilómetros del volcán.

De los 43 volcanes priorizados, ya existen 18 mapas confeccionados por el organismo, y este año se considera la producción de 13 y para 2013, los 12 restantes, con el fin de prevenir amenazas volcánicas y geológicas en el territorio nacional.

ESCENARIOS ERUPTIVOS

En caso que ocurran erupciones del complejo volcánico, sus efectos podrían extenderse entre 20 y 25 kilómetros del macizo y perjudicaría el curso del río Volcán, extendiéndose más allá de su confluencia con el Yeso y el Maipo, afectando de forma parcial a localidades como San José de Maipo.

COMPLEJO VOLCÁNICO SAN JOSÉ

Ubicado a 45 kilómetros al este de San José de Maipo y a 60 kilómetros al oriente de las comunas más pobladas de Santiago, el complejo volcánico San José está formado por dos edificios volcánicos: uno con cuatro cráteres central, en cuya mitad se emplaza el cráter activo, con actividad fumarólica casi permanente, y otro conformado por un cráter ancho y abierto con dos pequeños conos.

Si bien el macizo no constituye un peligro mayor a diferencia de otros volcanes ubicados en las regiones del Biobío, Araucanía y Los Lagos, hay erupciones reportadas desde 1822, pero según el Sernageomin, aparentemente todas han sido eventos menores.

Asimismo, el organismo señaló que el riesgo específico del San José es «moderado-alto» y ocupa el lugar 29 entre los 43 volcanes priorizados al próximo año.

Sin embargo, el último reporte emitido por el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas) en abril pasado, indica que se trata de un volcán activo con comportamiento estable, pero que no representa riesgo inmediato; el tiempo probable de una erupción puede ser en meses o años.