Había oscurecido en la ciudad de Esquel y el frío nocturno comenzaba a sentirse, pero eso no impidió que los vecinos se encontraran una vez más, como lo vienen haciendo desde hace una década. Esta vez, el motivo era conmemorar el décimo aniversario del plebiscito que determinó que el 81% de la población no quería que se instalara el mega emprendimiento minero de la multinacional Meridian Gold e inaugurar una muestra de fotos, objetos, cartillas informativas y hasta una urna de las usadas en ese histórico plebiscito.

 

Por Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el NO A LA MINA
Ese histórico día marcó un hito para el pueblo y luego de tantos años de dedicación y esfuerzos la gente se merecía festejar a lo grande y volver la mirada sobre el camino construido. Por eso, para comenzar con la primera de una serie de variadas actividades, se invitó a todos los vecinos al centro cultural Melipal para participar de la inauguración de la muestra de objetos y fotografías de la época.

La sala estaba cubierta de recuerdos, en sus paredes había fotos de las primeras movilizaciones, del inicio de la asamblea, de los reclamos ante el intendente y el gobernador, y de los diversos y coloridos murales que se observan por toda la ciudad; también había banderas y pancartas, un televisor por el cual se transmitían videos de la lucha, los primeros boletines llamados «Vecinos informan a Vecinos», folletos que convocaban a las marchas, documentos de investigación y noticias periodísticas. En un rincón se encontraban las calaveras doradas que se utilizaban en las marchas de vísperas de la consulta popular, el acta del Tribunal Electoral Municipal en la cual quedaba plasmado el resultado arrollador del No en el plebiscito y una carpeta enorme con recortes de noticias ordenadas cronológicamente.

De a poco la gente iba llegando y poniéndose cómoda, al sacarse los abrigos muchos de ellos, incluso los niños, lucían las tradicionales remeras con la frase: «de la cordillera a la costa, No a la Mina», estas ya son uno de los tantos símbolos que le otorgan identidad a la lucha del pueblo esquelense.

La sala se fue llenando y se escuchaban charlas y comentarios acerca de lo increíble que era el momento histórico que se estaba viviendo. Entre los que recorrían la muestra se podían observar caras de alegría, emoción y asombro al ver reflejados en aquellos objetos la lucha colectiva e incansable que se viene sosteniendo desde hace diez años. Los vecinos se paraban frente a las fotografías y las contemplaban detenidamente tratando de reconocerse o buscando a algún amigo entre la multitud que asistía a las marchas. Se oían risas y exclamaciones tales como «¡mira! ahí estoy yo con diez kilos menos!, otros que decían «¡allá están mis viejos que habían venido de visita!», y muchos otros que se quejaban en chiste porque no aparecían en ninguna foto. En otro rincón estaban los que intercambiaban noticias acerca de aquellos compañeros que habían participado activamente durante los primeros años y que luego se alejaron o se fueron a vivir a otras ciudades.

Marta Sahores tomó la palabra ante el micrófono y comenzó haciendo una breve reseña de cómo se llegó al famoso plebiscito del 2003; Luego agradeció a todo el personal del Centro Cultural Melipal y a los vecinos por colaborar con el armado de la muestra. A continuación presentó a Segundo Ale quien dió inició formal a la inauguración con hermosas palabras.

«Don Ale» es un hombre mayor y se expresaba con lentitud pero de una manera muy clara y emotiva; al comenzar todos formaron un semicírculo para observarlo y escucharlo atentamente, sólo se oía su voz, las risas y travesuras de algunos niños, y se veían los flashes de las cámaras de los periodistas. Ale recordó las primeras asambleas en donde todos podían hablar con libertad y expresar su opinión, y a lo largo de su discurso remarcó la importancia de la unidad y el orgullo que le provocaba estar participado de esta lucha. También recordó de manera burlona el título del diario El Oeste que hablaba de un empate técnico entre el No y el Sí a la Mina, lo que provocó risas y miradas cómplices entre el público; al finalizar todos estallaron en un aplauso extenso, acompañado de silbidos y exclamaciones de alegría.

A continuación, habló el concejal Osvaldo Gonzales Salinas, quien informó que hacía una hora había finalizado la sesión del Consejo Deliberante en la cual se declaró de interés Municipal a todas las actividades que se estaban realizando con motivo de la conmemoración del plebiscito y que además el 2013 se declaraba como el año de homenaje a ese momento histórico.
Todos los oradores expusieron sus sensaciones, recuerdos, anuncios y reflexiones con naturalidad, después de tantos años de práctica de hablar frente a un público parecían sentirse a gusto y hacerlo con total confianza; además el ambiente que se vivía era muy relajado, todos estaban de fiesta y felices de encontrarse y sentirse orgullosos de los logros alcanzados.

Por último, tomó el micrófono Eduardo Puyelli quien con guitarra en mano invitó a cantar una canción compuesta el año pasado para conmemorar la lucha por el NO A LA MINA; previamente se les había repartido a todos los presentes un papelito con la letra del tema musical. La gente cantaba desinhibida, con entusiasmo y voz firme, los niños saltaban y bailaban, y de vez en cuando enganchaban alguna estrofa. Era una verdadera celebración popular, era como estar entre amigos que se reúnen alrededor de una fogata a recodar viejos momentos y tocar la viola.

Al finalizar la canción todos empezaron a corear con los puños en alto «¡No a la Mina!, ¡No a la Mina!», luego se los invitó a tomar una copa y brindar, y de a poco se fueron retirando con el corazón inflado de orgullo sabiendo que la montaña está en pie gracias a su gente, y con más fuerzas para continuar en este camino aquel 23 de marzo del 2003.