Ayer le tocó el turno a Rafael Williams, el mismo que venía repitiendo hasta el hartazgo que iba a «respetar la voluntad del pueblo de Esquel». Eso sí, casi en un acto de aprensión, se encargó de no mencionar la palabra minería en su alegato. Para dar vuelta a la cuestión decidió desempolvar el proyecto Esquel SEAS, después de doce años. «(…) Busco lograr para Esquel un modelo de desarrollo social, económico y ambientalmente sustentable, es necesario que comunitariamente volvamos a discutir nuestro futuro», esgrimió en uno de sus párrafos. Por Pablo Quintana *

08/03/2012.

¿Qué es el pensamiento único? La traducción en términos ideológicos y con pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional. (…) La repetición (que en nuestras sociedades mediáticas equivale a demostración) constante en todos los medios de este catecismo, por parte de casi todos los políticos le confiere tal fuerza intimidatoria que ahoga cualquier tentativa de reflexión libre, y convierte en muy difícil la resistencia contra este nuevo oscurantismo. Este nuevo oscurantismo no es ni más ni menos que el liberalismo. Neoliberalismo por el que puja el mercado, neoliberalismo que ata de pies y manos a los gobiernos de los Estados».
Ignacio Ramonet – «Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo».

 

La primera en bajar línea fue Cristina Fernández en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias, en el Congreso de la Nación. Fue el guiño final que las corporaciones y dirigentes políticos necesitaban para tomar arrojo. (Aunque ya habían tenido algunos gestos de la conductora del modelo Nac and Pop, como la postal en la que se la ve sonriente junto a Peter Munk de la Barrick Gold o el veto a la Ley de Glaciares). Y desde esa grilla de partida, en el ámbito regional le siguió Martín Buzzi que en su perorata para dar inicio a las sesiones legislativas alentó a dar debate serio, racional y responsable para acompañar el desarrollo minero.

Ayer le tocó el turno a Rafael Williams, el mismo que venía repitiendo hasta el hartazgo que iba a «respetar la voluntad del pueblo de Esquel». Eso sí, casi en un acto de aprensión, se encargó de no mencionar la palabra minería en su alegato. Para dar vuelta a la cuestión decidió desempolvar el proyecto Esquel SEAS, después de doce años. «(…) Busco lograr para Esquel un modelo de desarrollo social, económico y ambientalmente sustentable, es necesario que comunitariamente volvamos a discutir nuestro futuro», esgrimió en uno de sus párrafos.

Lo dice un hombre que va a estar 16 años en el gobierno de una comuna. Que a más de doce no ha podido, no ha sabido o no ha querido lograr un modelo de desarrollo para «nuestro futuro», como el mismo lo definió. Pero lo que es más contradictorio aún, en esta «deriva desarrollista», es que vuelve a permitir el impacto social que generan las intentonas mineras, esta vez de la mano de Ricardo Bustos el gerente de relaciones públicas de la Multinacional Yamana Gold que pretende extraer el recurso mineral de las montañas de esta ciudad.

El 2002/2003 fueron días convulsionados para esta sociedad, a los que la propia comunidad comenzó a ponerle final con el plebiscito de marzo del 2003 imponiendo el rechazo por más del 81% de los electores. ¿Quién se hace cargo de este nuevo estremecimiento social que se genera en el seno de una comunidad tranquila?

El montaje realizado por el ex pastor de iglesia, ex Ricardo Matus, hoy Ricardo Bustos y actual empresario, en el salón del SOEME el miércoles por la noche, fue un aventón más para el jefe comunal.

Con su lacónica voz señaló que «a la luz de los nuevos tiempos y luego de atravesar diferentes situación de tipo social, financiera, políticas y demográficas, se hace imperiosa la necesidad de ahondar en el Plan de Desarrollo Estratégico; evaluar el grado de ejecución, actualizar su contenido y expectativa, fundamentalmente para construir un marco que nos permita comunitariamente pensar en nuevos proyectos estratégicos de 10 o 15 años». Casi como una coincidencia fatal, el mismo tiempo de duración que se pronostican para los emprendimientos mineros. O peor aún, el mismo período que lo tendrá a él sentado en el despacho de San Martín y Mitre, y hoy nos encontramos en el mismo lugar de partida.

Williams habló de una convocatoria para trabajar en un modelo de desarrollo, pero aclaró que conformará el equipo técnico y la designación de profesionales que «conducirá» este proceso. Quizás la Unidad de Asistencia en Temas Ambientales, más conocida como UATA (organismo técnico mixto creado entre la Universidad Nacional de la Patagonia y el Municipio de Esquel en aquellos años de conflicto), sea el antecedente más inmediato.

El mismo que en medio de la sacudida social dio como resultado que había una muy buena expectativa en la comunidad para la minería en Esquel y la Comarca, ignorando el desprecio social por esa actividad extractiva y que fue plasmado categóricamente en las consultas populares, en forma democrática no sólo de Esquel sino de las comunas lindantes.

Pero ahora Williams va por más. Anticipa que solicitará la participación de distintos actores provinciales y nacionales que analicen el «espectro» (sic) de la búsqueda de nuevos horizontes de desarrollo.

«Necesitamos discutir hacia donde avanzaremos como comunidad, qué modelo de desarrollo elegiremos, que no nos paralicemos en un no, sino que avancemos ante nuevas alternativas y nuevos escenarios», dijo como quien asume una flamante gestión de gobierno, salvo que en este caso su mandato comenzó en diciembre de 1999.

La sintonía impuesta desde la Casa Rosada comienza a sonar en esta pequeña aldea. De pronto, Williams descubre que es imperioso encontrar un proceso productivo. En su último párrafo dedicado a esta arremetida, el Maestro Mayor de Obra disparó:

«Ir hacia un modelo de desarrollo endógeno articuladamente con los planes de desarrollo que hoy se despliegan desde el gobierno nacional y provincial y poder posicionarnos competitivamente a través de la asistencia y el acompañamiento necesario. Porque sin el apoyo de estos actores nuestras posibilidades de poder desarrollar nuevas cadenas de producción serán inciertas. Somos conscientes de nuestras limitaciones por la lejanía de los grandes centros comerciales e industriales y la falta de recurso para desarrollar infraestructura entre otras limitantes», indicó. Sin embargo, entre las limitantes debería haber incorporado la incapacidad para poder sostener industrias asentadas en esta comunidad. Comenzando por la textil que dejó a 300 familias en la calle en el 2002. O continuando con la incertidumbre actual que padece el frigorífico. 

Eso sí, esgrimió: «Todo esto respetando la voluntad popular como lo he sostenido, ya que hay temas que la comunidad de Esquel ya definió, pero (siempre hay un ‘pero’ NdR) debemos discutir un modelo de desarrollo para Esquel, esto es imperioso en estos tiempos».

A diferencia de sus referentes a nivel provincial y nacional, el dirigente local evitó hacer mención alguna en estos párrafos al término minería, y mucho menos podría hablar de mina a cielo abierto, extracción, extractivismo, impacto ambiental, impacto social, cortoplacismo, saqueo, contaminación. Sólo atinó a reflexionar después de poco más de doce años de gestión administrativa que hay que pensar en un modelo de desarrollo para la región.

* Periodista