La minera que explota desde hace una década el mayor yacimiento de oro de Santa Cruz, Cerro Vanguardia del cual el 92,5% es propietaria Anglo Gold Ashanti, se lamenta porque la provincia pretende incrementar la carga impositiva y aduce que sus márgenes de ganancias son mínimos, cuando el año pasado fueron la mina más «low cost» de las 21 operaciones de Anglogold Ashanti en todo el mundo y la cotización del oro hace años que supera los 1.500 dolares la onza.

 

Fuente: Infloglaciar

El gerente general de la minera santacruceña Cerro Vanguardia, ingeniero Jorge Palmés, afirmó que «los márgenes de utilidad de la minería en general y de nuestra empresa en particular se han venido erosionando vertiginosamente en el último tiempo», atribuyendo tal situación a «una multiplicidad de factores», entre los que mencionó «los índices de inflación, los elevados salarios, la baja en el precio internacional de los commodities, el retraso cambiario y las restricciones a las importaciones» como los que más influyen.

El directivo de la minera cercana a Puerto San Julián explicó que la inflación y el retraso cambiario «impactan doblemente sobre nuestro balance», ya que «mientras la inflación hace subir la mayoría de nuestros costos operativos, que tienen un predominante origen local, el estancamiento del tipo de cambio neutraliza e incluso disminuye el impacto que tendría en la actividad la suba del precio internacional, en el caso del oro», remarcando que las restricciones a las importaciones «disminuyen la productividad, porque hay áreas virtualmente paradas por falta de insumos que, por el momento, no se producen en el país».

«Hoy nuestra operación, que tendría que estar en el momento de mayor utilidad por el tiempo que hace que se encuentra en producción -indicó Palmés-, apenas llega a un margen del 15% y muestra una clara tendencia a la baja de mantenerse el mismo panorama».

El gerente general de Cerro Vanguardia -quien a su vez es country manager para AngloGold Ashanti en nuestro país, socia mayoritaria del emprendimiento- advirtió que «algunos que plantean nuevos gravámenes y que sostienen que la industria se enriquece y no deja nada, creen que los 1.700 dólares por onza a que cotiza hoy el oro es un monto que las mineras se embolsan sin deducciones y con muy poco gasto, y nada dista más lejos de la realidad», y en ese sentido detalló que «en nuestro caso, pagamos más de un 30% de impuestos nacionales y provinciales, a lo que se suma el 5% de retenciones a las exportaciones, que aunque no nos correspondería de acuerdo con lo establecido por la ley de Inversiones Mineras, igual tenemos que abonar, y el 6,6% de la producción va al Estado provincial, por el usufructo del yacimiento, cuya titularidad es de Fomicruz, sumado el 7,5% que recibe esta última empresa por ser socia de Cerro Vanguardia».

Costos operativos

Según detalló el directivo, uno de los ítem que más afecta a los costos operativos es «la mano de obra, que representa más del 50% y que seguramente seguirá aumentando», mostrando como ejemplo que las paritarias salariales de este año estuvieron en el orden del 35%. «Las restricciones a las importaciones también dificultan nuestra operatoria, porque la compañía debe pagar excesivos sobreprecios para los insumos necesarios que permitan continuar con la fuente de trabajo», agregó.

Para Jorge Palmés, de continuar así las cosas «es fácil prever que en 2014 no habrá negocio para el inversor», lo que indicó que «ya es visible para nuestra corporación, que observa con preocupación la evolución del balance de costos y utilidades, y en virtud de ello se podrían reducir considerablemente las inversiones necesarias para mantener el ritmo de nuestra operación».

«Es nuestra obligación tomar acciones inmediatas para preservar el negocio, centradas en tres elementos principales: reducción del costo operativo, aumento de la producción y disminución del aporte de capital», sostuvo el gerente de la minera, como posibles vías para paliar la actual situación.

En ese orden, explicó que la reducción de costos se daría «a través de establecer un plan de ahorro por el cual todo gasto que no debamos hacer obligatoriamente, no lo hagamos, minimizando consumos, eliminando pérdidas y recortando lo que no apunte a mejorar la productividad», marcando como pautas, justamente para mejorar la productividad, «ser más eficaces y creativos en los métodos y procesos que utilizamos para extraer y procesar el mineral, para aumentarlo sin impactar en los costos».

En cuanto a la necesidad de disminuir los montos de capital solicitado, Palmés explicó que la premisa será «restringir la adquisición de bienes o servicios que no producirán al menos alguno de los siguientes efectos: aumentar o preservar la seguridad de nuestra gente, producir más, cuidar el medio ambiente, o que sea un requerimiento legal».