Hace unos días se produjo un «no debate». La cosa vino así: el ambientalista Marcelo Giraud debía debatir con los representantes de la Cámara de Empresarios Mineros de Mendoza, pero no fueron. Aquí, las razones del único presente y un montón de argumentos para apoyar o refutar.

Fuente: Mendoza On line

12/06/2012.

Abrí y descargá desde aquí el power point de Marcelo Giraud sobre los «por qué» no a la megaminería.

Marcelo Giraud, geógrafo y representante de la Asamblea Mendocina por el Agua Pura es taxativo: «Las provincias en cuyo espejo minero nos miramos los mendocinos no están tan bien como pensamos».

Es propaganda, dice, todo lo que se comenta sobre las cuatro por cuatro que transitan por las calles de San Juan, de las mejores condiciones de vida de los catamarqueños, gracias a la minería y de la bonhomía socioeconómica riojana de la que hace alarde su gobernador. Mitos y habladurías que, desde su punto de vista, encuentran respaldo en el silencio de las autoridades gubernamentales que promueven la actividad minera, pero que son contrastados por las cifras del propio Indec, que demuestran todo lo contrario.

Los mendocinos nos sentimos ajenos al desarrollo del país. No le va para nada bien a nuestra agricultura y, como si eso no fuese suficiente, la producción emblemática, la viticultura y la consecuente industria del vino están en crisis.

Por eso miramos con los ojos largos hacia el norte minero, afirma Giraud, a la vez que, como una máquina, muestra, repite y reafirma los números que demuestran que sanjuaninos, riojanos y catamarqueños, por ejemplo (aunque también menciona a los vecinos de San Luis).

La charla de Giraud no se hace en la intimidad del diálogo incontrastable con un periodista: sucede en el aula magna de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, a donde ha sido convocado por el decanato para debatir su postura con el titular de la Cámara de Empresarios Mineros de Mendoza, Roberto Zenobi. Pero éste último no concurrió por lo que se escuchó una sola voz.

«No debatir contamina», se dijo entonces. Lo dijo el autor de estas líneas, por cierto, como moderador de un panel que perdió toda la moderación y que se enfocó de lleno en la voz del ambientalista.

Y es que no hablar de un tema en el que mucha gente (precisamente, un 40 por ciento de los mendocinos, según dijo un intendente) tienen centradas las esperanzas de conseguir un empleo con mejor salario.

– En Chile –le dije a Giraud, vestido de «abogado del Diablo»- aseguran que la tensión entre minería y agro ha producido un notable incremento de los salarios de los trabajadores del campo, para que no migren hacia el empleo minero…

– ¿Quién lo dice?- pregunta de inmediato.

– El gobierno, las empresas mineras y hasta el campo…

– Lo que sucede allí es que la minería está muy arraigada. Pero hay que ver cuáles son las fuentes.

Cierre de la primera duda.

Como dato, aporta que, comparando actividades económicas, al tomar en cuenta la evolución del año 2011 respecto del año 2010, la remuneración total en el sector privado se incrementó un (32,0%). Se destacan los sectores de actividad Construcción (37,2%) y Electricidad, Gas y Agua (35,6%) de aumento.

Respecto de los puestos de trabajo promedio para el sector privado, los mismos presentan una variación positiva (4,7%) en la comparación del año 2011 respecto de 2010. Se destacan los sectores de actividad Construcción y Explotación de Minas y Canteras que crecieron (10,3%) y (6,8%) respectivamente.

Por su parte, la remuneración total del sector público se incrementó en un (27,6 %) en el año 2011 respecto del año anterior.

¿Cómo está Mendoza?

Pero el problema es más local: ¿qué les decimos a los mendocinos que piensan conseguir trabajo en futuras explotaciones mineras y que ven con desazón que el tema ni siquiera se debate en serio?

Giraud exhibe las cifras. Sostiene, de entrada, que no hay más de 8 mil personas trabajando en todo el país en actividades de la minería metalífera. Mientras tanto, advierte, desde la Secretaría de Minería de la Nación se insiste en que «este año se crearán 300 mil empleos» desde la actividad. «Es mentira. Es imposible», dice. Y pasa a la siguiente lámina de su power point, que dice:

– Según el Indec, en el tercer trimestre del 2011 la minería metalífera generaba 8.035 empleos directos y 13.785 en otras minas y canteras, totalizando 21.820 asalariados registrados en la actividad.

– En San Juan, en tanto, le da trabajo a 4.167 personas, equivalente al 1,8 por ciento de la población económicamente activa.

Sobre los vecinos que tanto nos acongojan, toma los datos del Indec que maneja a discreción, el mismo gobierno nacional que promueve la minería. Y resulta, según exhibe Giraud, que, sin «megaminería»:

– Mendoza está mejor. En Catamarca el 9,6% de la gente no tiene heladera, el 64% no tiene PC, el 15•% no tiene celular y el 64,3% no tiene teléfono fijo. En San Juan, el 6,7% carece de heladera, el 63,2% no posee PC, un 14,4% no tiene celular y el 62,7%, está desconectado de la telefonía fija. Aquí, las cifras son del 5%, 56,6%, 12,1% y 51,6%, respectivamente, y con la actividad económica que tenemos, sin promoción industrial y con la minería en ascuas.

– Mendoza está mejor. Al hablar de los hogares con hacinamiento, Giraud observa que, además, la minería no ha cambiado la realidad de las provincias mineras. Mendoza está por debajo de la media nacional y ocupa el octavo puesto nacional. San Juan y Catamarca, entre las 10 provincias más afectadas.

– Mendoza está mejor. Según el censo de 2010, Mendoza está un pasito más atrás que San Luis en el ítem «población en viviendas de tipo deficiente», pero muy por debajo de la media nacional que es superada ampliamente por San Juan, La Rioja, Catamarca en orden ascendente.

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Pero eso no es todo.

El ambientalista que muestra los números y se le anima al debate sostiene que, en realidad, a las provincias vecinas si por algo les puede ir mejor no es por la actividad minera, sino por la transferencia de recursos nacionales.

Es aquí en donde, dice, se cocina el verdadero estofado de la realidad quejosa de Mendoza:

Mendoza está peor, porque aparece en el cuadro absolutamente por debajo de San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca en la relación dinero por habitante.

Mendoza: $ 3.168

San Juan: $6.420

San Luis: $6.888

La Rioja: $8.044

Catamarca: $9.594

La media nacional es de $3.318. Mendoza junto con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son los únicos tres estados que están por debajo de la media.

«Si le dieran a Mendoza –observa Giraud- los recursos en la misma proporción en que los reciben esas provincias, no estaríamos hablando de los polideportivos nuevos de las provincias vecinas como si se tratase de las grandes obras de su historia. Las verdaderas obras de infraestructura podrían estarse ejecutando aquí».

¿Cuán pobres somos sin megaminería? ¿Cuán ricos son con megaminería?

Marcelo Giraud no deja de lamentarse de no poder contrastar sus datos. Y nosotros también.

Le preguntamos, entonces:

– Cualquier fundación de una ciudad, como la de la mismísima Mendoza, generó un impacto importante. ¿Por qué no aceptar «cierto impacto» si de lo que se trata es de refundar su actividad económica? (Mira desconfiado. Nos fuimos a los confines de los tiempos para embretarlo. Pero no es obtuso y acepta el desafío. Y repregunta, sin que no esté «la otra parte» para responderle).

– ¿Quién es tan determinante? ¿Qué cifras aseguran que el impacto de la minería a cielo abierto sería el aceptable? ¿Qué riesgos estamos dispuestos a correr?

– Nadie -porfiamos- se ha quejado de la contaminación de canales como, por ejemplo, el Pescara, inutilizado por los efluentes de bodegas y empresas que no son mineras…

– Es verdad. Pero la actividad vitivinícola no está cuestionada socialmente. Digámoslo así: está mal, pero no está tan cuestionado, aunque nosotros (los miembros de la Asamblea por el Agua Pura) lo señalamos con la misma jerarquía que cualquier otro problema grave ambiental.

De pobrezas hablamos, cuando no de miserias.

Y es aquí en donde Giraud contraataca. «¿Es verdad que a las provincias vecinas que tienen megaminería las sacó de la pobreza esa actividad? ¿O acaso la disminución de las cifras de la pobreza son igualmente positivas para el Gran Mendoza, el Gran San Juan, el Gran Catamarca y San Luis?».

Deja la pregunta.

Y a modo de despedida, arroja la última lámina de su proyección, aguardando tus comentarios: