Antes de comenzar la construcción de la mina en la cual la multinacional minera Vale explotará sales de potasio a unos pocos miles de metros del río Colorado, se realizó un análisis de impacto económico en Mendoza. Se preveían menos empleos de los prometidos y también menos proveedores locales. La Nación es la principal beneficiada y recibiría el 90% de los ingresos por impuestos ¿Qué cambiará para Mendoza?

Fuente: Mendoza On Line

Para muchos, incluidos organismos oficiales, pasaba casi desapercibido. Hasta que un conflicto lo puso en la agenda. El proyecto minero Potasio Río Colorado va a convivir con Mendoza por varias décadas, generando impactos, beneficios y también perjuicios diversos. Antes de mover la primera piedra en la planta que se monta en el extremo sur de Malargüe, ya estaban calculados los reales impactos económicos que tendría.

A grandes rasgos, la mina tendrá un fuerte descenso en la cantidad de empleos directos demandados: hoy en el lugar trabajan unas 4 mil personas y en el momento de la operación no serán más de 800 en todo el país, de las cuales menos de 400 serán de Mendoza. Sí se espera que afecte positivamente el efecto multiplicador para que indirectamente haya más trabajo. Según los cálculos, ingresarían a la provincia unos 8 millones de dólares anuales por impuestos y regalías, sin tener en cuenta el 1% extra sobre la venta del potasio (que se acordó en el convenio con la Provincia). Pero el principal beneficiado será la Nación, que recibirá el 90% de los recursos que deba pagar la minera Vale.

El «compre mendocino» es una verdad relativa que ya era desestimado previamente, pues la contratación de empresas y servicios locales es mucho menor de lo que se publicita y por cuestiones operativas y de oferta de servicios, los impactos positivos son repartidos con Neuquén y Buenos Aires.

Menos empleo

Antes de comenzar a trabajar en la mina, hubo decenas de estudios que fueron incorporados al análisis del proyecto Potasio Río Colorado. La mayoría de ellos se hizo cuando aún estaba en manos de la empresa inglesa Río Tinto, que le vendió el proyecto «llave en mano» a la brasileña Vale. El Estudio de Impacto Económico, al que tuvo acceso MDZ, estuvo a cargo de la Universidad Nacional de San Martín. La intención de ese trabajo era medir los efectos reales sobre la economía en las provincias afectadas por la mina.

En ese análisis queda claro que el por más que es una mina «mendocina» por su ubicación y porque es el lugar de donde se extraerá el mineral, en realidad se trata de un proyecto nacional: la mayoría de los insumos y las contrataciones se realizan fuera de la provincia, la Nación será el principal beneficiado «fiscal» y también la mano de obra demandada es pareja con otras provincias. Según los cálculos previos, Mendoza tendrá importantes efectos económicos, como el cambio en la «matriz exportadora».

Una vez que termine el montaje de la mina, también terminará la demanda fuerte de empleo en ese lugar. «En la etapa de explotación74 se estima que el proyecto empleara en forma directa 850 personas. Con respecto a la procedencia del empleo, se estima que un 45% provendrá de la Provincia de Mendoza, un 40% de la provincia de Neuquén y el restante 15% de la provincia de Buenos Aires», dice el estudio. En el detalle, calculan que sólo habrá trabajo en Potasio Río Colorado para 386 mendocinos. Sin embargo esperan que indirectamente haya unos 2 mil empleos generados por esa actividad.

Los impactos indirectos también serán disímiles y Mendoza no será el principal protagonista. En cuanto al impacto por la demanda de insumos se calcula un gasto de unos U$S 145 millones anuales «la provincia de Neuquén captará el 65% de la demanda, Mendoza el 25%, Buenos Aires el 6%, el resto del país el 1% y las importaciones representaran el 3%», explican. El principal insumo es la energía. Para la etapa de construcción de la mina se tenían en cuenta valores aún menores de contratación de insumos locales.

Un problema que aparece en cuanto a la demanda de empleo indirecto a futuro tiene que ver con la matriz productiva de Mendoza. Según el estudio, la generación de empleo indirecto será menor porque muchos de los insumos que necesitarán no son producidos en la región, por lo que «la estructura productiva» de las provincias «hace que los efectos multiplicadores se expandan fuera del área».

Falso dilema: «Quién gana más»

El yacimiento está en Mendoza y es la provincia la dueña de los recursos. Pero quien se lleva los mayores recursos a nivel fiscal es la Nación y en una relación de 9 a 1. «En términos de ingresos fiscales directos, el presente estudio ha estimado que el proyecto podría pagar impuestos, tasas, contribuciones y regalías por un total de entre U$S 75 y U$S 80 millones», calculaban antes de comenzar el montaje de la mina.

El dato más llamativo es que «alrededor del 90% correspondería a impuestos nacionales y el 10% restante a regalías mineras percibidas por la provincia de Mendoza», detallan. Los números sirven como referencia, pero han tenido variaciones, pues, por ejemplo, la Nación ahora agregó más obligaciones fiscales para las empresas mineras (como liquidar divisas en el país) y Mendoza también recibirá cerca del 1% extra por cada tonelada de cloruro de potasio que venda Vale. La provincia no puede cobrar más regalías porque adhiere a la ley nacional que puso un tope.

Uno de los impactos llamativos que tendrá sobre los números de la provincia se dará en las exportaciones, debido al volumen que se manejará. Así, «cambiará» la matriz de las exportaciones locales, pues representaría el 35% de las ventas totales de la provincia. La totalidad de la producción de Potasio Río Colorado (unos 2 millones de toneladas anuales) será exportada a Brasil, quedando en Mendoza sólo el cloruro de sodio, es decir la sal común que deja como residuo el proceso de extracción.

El cambio del perfil exportador no necesariamente puede ser un dato 100% positivo, pues se trata de un producto primario, con menos valor agregado que otras exportaciones locales, como el vino. «La participación de las exportaciones de PRC en el total exportado por la provincia alcanzaría al 35%, lo que significa un aporte francamente importante al desempeño del sector externo provincial. A nivel desagregado, las exportaciones del proyecto más que duplican las exportaciones actuales provinciales del sector primario… La incidencia de las exportaciones del proyecto, dada su magnitud cambiaría el perfil exportador de la provincia», aseguran.

En cuanto a la generación de riqueza, los analistas de la Universidad Nacional de San Martín son optimistas, aunque no se habla claramente sobre la distribución de esa riqueza. «El valor agregado total originado por el emprendimiento será de U$S 393 millones para el total nacional y U$S 250 millones para Mendoza, lo que representa el 0,2% del PBI de argentina y el 3,6% del PBG mendocino», concluyen.