Ruiz asumió el cargo de rector en mayo de 2011, luego de haber sido secretario general del gremio docente por dos períodos. Es profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Exactas de esa universidad. La Universidad Nacional de Río Cuarto acaba de rechazar los fondos de la empresa minera La Alumbrera. Marcha entrevistó a Marcelo Ruiz, su rector, quien explicó los motivos del rechazo y reflexionó sobre el sistema científico y su vinculación con el modelo de desarrollo.

Fuente: Marcha

21/06/2012. El tema de los fondos de la Minera La Alumbrera en las universidades nacionales, aprobado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) creado por la Ley de Educación Superior vigente, genera el rechazo de una gran parte de la comunidad educativa del país. A su vez, pone en cuestión no sólo los efectos de la minería contaminante en el plano ambiental, sino también el modelo extractivista de conjunto. Por otra parte, también impulsa el debate sobre el financiamiento privado de la educación pública y el insuficiente presupuesto estatal.

Si bien el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto viene oponiéndose a recibir los fondos desde 2009, esta vez los argumentos y el proceso de discusión fueron mucho más ricos que los anteriores; el rechazo no solamente se dirigió a los fondos de la empresa que se dedica a la megaminería a cielo abierto, sino que se definió al modelo extractivista y al monocultivo de soja como «estrategias del neocolonialismo», según palabras de su rector, Marcelo Ruiz.

-Si bien este no fue el primer rechazo de fondos provenientes de la megaminería que realizan, ¿podes contarnos cómo se dio el proceso este año?

-Este rechazo tiene una particularidad porque los anteriores fueron a los ejercicios anuales. Es decir, a los montos específicos por año y no a una definición de rechazo definitivo. Esto significa que en el ejercicio 2009 y 2010 se rechazó el ejercicio 2009 y 2010, respectivamente. Y ahí tuvimos un suspenso para entrar en un proceso de debate más amplio que nos permitiera salir de la discusión sin poner el acento en el rechazo o en la aceptación, pero sí que nos permitiera poder dar un debate más amplio. En definitiva, cuestionar centralmente los modelos de desarrollo. Queríamos que pudiera deducirse el rechazo a partir de la crítica a los modelos extractivistas y a lo que fue la transformación de la ley originaria de YMAD (Ley 14.771 de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio), que es la que asigna presupuestos de la minera La Alumbrera a las universidades. Una transformación que, con el Gobierno de Onganía y con la última dictadura militar, cambia completamente el sentido primario del proyecto.

-¿Por qué cambia el sentido original del proyecto?

-Porque la ley originaria ponía al Estado en el papel protagónico. O sea, era el Estado el que explotaba los recursos minerales. Y a partir de ahí se sostenía un proceso de consolidación de las universidades nacionales. Con Onganía y la dictadura del 76 se abre la explotación a las empresas privadas y, en particular, se generan todas las condiciones para el ingreso de las multinacionales. Por eso es muy interesante seguir todo éste recorrido. El artículo 5 de la ley 14.771 (YMAD) muestra claramente cómo se va cambiando el sentido de la ley con las disputas que van apareciendo en torno a lo que debería ser un modelo que privilegiara la soberanía nacional. El recorrido histórico es el proyecto de 1958 de Arturo Frondizi y la restauración que realiza Juan Domingo Perón en 1973 del cambio que la dictadura de Juan Carlos Onganía había hecho. La dictadura de 1976 vuelve a modificar la ley restaurando aquel artículo 5 de Onganía.

– ¿Cómo fue el proceso de debate de cada uno de los claustros y de la UNRC en general?

-El proceso fue muy rico porque permitió por primera vez encontrarnos en jornadas abiertas con múltiples voces. Nosotros organizamos una jornada de 4 días sobre megaminería y fondos de La Alumbrera con participación de geólogos, lingüistas, sociólogos, periodistas y de intelectuales como Vicente Zito Lema y Pérez Esquivel. Y luego organizamos otro ciclo que se abre con la conferencia del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, donde uno de los ejes principales que atravesó el encuentro estuvo vinculado fuertemente al problema del extractivismo como nueva etapa del colonialismo.

– La Universidad Nacional de Río Cuarto está en una provincia como Córdoba fuertemente atravesada por un modelo basado en la soja. ¿Todo este proceso que se dio la universidad abre la puerta para pensar cuál es el aporte de la soja transgénica en la renta nacional y qué modelo lo lleva a cabo?

-Si, absolutamente. Porque abre la puerta a discutir el extractivismo como estrategia del neocolonialismo en forma integral que no solamente incorpora la megaminería si no también el monocultivo. Es decir, como estrategia de reprimarización de la economía. Este es el punto central. Y a todo esto, nosotros estamos en uno de los corazones del monocultivo. En ese sentido, ahora estamos transitando una discusión que está vinculada al extractivismo en nuestro único río que tenemos en la Ciudad de Río Cuarto que, si bien no es igual, de alguna manera intentamos poner en cuestión cuál es el modelo de desarrollo local, cuál es el impacto ambiental y cuál es el impacto para las comunidades que viven del río. Pero además, ponemos en cuestión al extractivismo ligado al monocultivo vinculado a la soja.

– Además de que el tema de los fondos privados provenientes de la megaminería se presenta como una oportunidad de financiamiento para las universidades, también hay una intención de convencimiento hacia los investigadores porque ese dinero llegaría a los grupos de investigación. ¿Cómo fue el proceso de rechazo a La Alumbrera desde este punto?

-El principal problema está en cómo se ha ido configurando en el escenario argentino y de América Latina de que la tecnología y la ciencia es un lugar de neutralidad. Y desde este lugar se convalida a los modelos extractivistas, como si la tecnología no tuviera incorporada una definición de las relaciones sociales y una conceptualización de ciencia que está atravesada por la dimensión ideológica. Es decir, no es posible pensar la ciencia si no se incorpora el debate social, político y cultural. La resolución de la universidad también apunta en esta dirección, porque creemos que no hay neutralidad en el campo científico y tecnológico. Esto es parte de una crítica que nos parece importantísima, que tiene que ver con poder deconstruir la imagen de neutralidad tecnológica. Entonces no es lo mismo la tecnología que utilizan los pooles sojeros o las transnacionales asociadas a la megaminería que poder pensar desde las universidades argentinas la producción de tecnología y de ciencia que esté asociada a modelos de desarrollo de dirección democrática con profundo respeto de las comunidades y sus opciones y sus modos de vida. Nosotros creemos que todo esto no está en relación con los montos de los fondos de la megaminería. Pero lo que introduce como problema importante es la noción de neodesarrollismo; de que universidades y transnacionales puedan generar espacio en Argentina y en América Latina que nos hicieran pasar de ser países subdesarrollados a países desarrollados, siendo éstos conceptos para nosotros falsos. Desde los países dependientes no hay un solo ejemplo en la historia que haya pasado a ser parte de los países centrales. Esto quiere decir que no se puede pensar en países en desarrollo y desarrollados, sino de países periféricos y centrales.