Se exhibió en Río Cuarto, Córdoba. La muestra conjunta «El Famatina no se toca» y «Somos la Tierra» busca difundir las problemáticas que causan la minería a cielo abierto y el monocultivo de soja. En ese marco, activistas que en los últimos años vienen resistiendo la extracción de minerales en La Rioja denunciaron las consecuencias ambientales y sociales de esta actividad y alertaron que la sociedad no permitirá la instalación de una megaminera canadiense en el cerro Famatina, tal como días atrás anunció el gobernador Luis Beder Herrera.

 

Fuente: Diario Puntual

16/09/2011. El curador Carlos Filomía, integrante del gremio ATE en Buenos Aires, junto con Normando Ocampo, miembro del mismo gremio en Chilecito y de la CTA, estuvieron en Río Cuarto presentando una muestra itinerante sobre la minería a cielo abierto que pretende difundir y reflexionar sobre esta problemática desde el arte y la cultura.

La iniciativa que ya viene recorriendo el país llegó a la ciudad en los últimos días a través de la Constituyente Social de Río Cuarto, un espacio integrado por diversas organizaciones. Desde allí, se decidió complementar el proyecto con una muestra centrada en la realidad local, por lo que diversos artistas riocuartenses exponen en el Andino aspectos relacionados con el monocultivo de soja.

En los últimos años, cientos de organizaciones y vecinos autoconvocados de múltiples zonas de nuestro país se están manifestando para denunciar y evitar los daños que la minería a cielo abierto ocasiona en el ambiente y la salud de las poblaciones cercanas.

La extracción de minerales mediante el proceso de lixiviación «es inevitablemente contaminante: no existe la minería responsable», advierte Ocampo y destaca la utilización de cianuro en enormes cantidades de agua como la principal consecuencia de esta actividad.

«Lo que están haciendo desde las empresas es contaminar a los otros, que somos nosotros, para llevarse las ganancias a los lugares que están lejanos a la contaminación», expresó Ocampo acerca de esta actividad.

Y añadió que en las zonas donde ya se vienen extrayendo minerales están sufriendo graves consecuencias: «Les está pasando a los sanjuaninos y va a seguir pasando en cada uno de los lugares donde haya explotaciones mineras».

Un nuevo capítulo

La resistencia que organizaciones y vecinos autoconvocados de las localidades riojanas de Chilecito y Famatina vienen manteniendo desde el año 2004 logró evitar que la empresa minera Barrick Gold se instalara en el cerro Famatina.

«Fue un accionar conjunto de dos pueblos: el departamento de Chilecito y el departamento de Famatina, que están a 30 kilómetros de distancia, y en la extensión de ambos departamentos hasta Catamarca está situado el cordón del cerro», explicó Ocampo y detalló que los vecinos se manifestaron cortando el acceso a la montaña.

Pero por estos días la situación de los vecinos que buscan impedir la contaminación en el lugar que habitan inició un nuevo capítulo.

Es que el miércoles pasado el gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, anunció la firma de un convenio para que la empresa canadiense Osisko Mining Corporation comenzara trabajos de exploración y posterior explotación en el cerro Famatina.

Según relató el vecino de Chilecito horas después del anuncio, alrededor de 200 personas se manifestaron espontáneamente en la plaza del pueblo y por estos días se están organizando nuevas protestas en el lugar.

«Tenemos perfectamente asentado que no hay licencia social para ese tipo de explotación. Ellos saben que por muchos años va a haber una resistencia muy entonada a la penetración», expresó Ocampo e informó que según las encuestas realizadas más del 90% de la población se opone a la minería en el lugar.

«Nos dejó sin nada»

Según el integrante de ATE el rechazo de los pueblos de La Rioja a estos emprendimientos se origina en las consecuencias que dejó la minería subterránea practicada en el Famatina a principios del siglo pasado.

«La Rioja fue una de las primeras provincias que tuvo moneda propia y eran monedas de oro que se sacaba del Famatina», recordó.

Y continuó: «En 1903, el gobierno de Roca armó toda la infraestructura para el robo de todas las reservas auríferas del Famatina. Desde ahí se extraían las piedras donde estaba incrustado el oro y se las llevaban a Inglaterra, donde se fundía en los hornos y se extraía el mineral».

Ocampo manifestó que esta extracción se llevó todo el oro de veta que poseía el cerro: «Hoy lo que hay es el oro aluvional, que necesita de las técnicas de lixiviación con cianuro, que es lo que estamos tratando de contener para tratar de salvaguardar el destino de las futuras generaciones. Pero la explotación anterior se llevó todas esas reservas, que eran la gran riqueza del Famatina», dijo y señaló el modo en que esta actividad empobreció la zona.

«La minería nos dejó sin nada: se fue y todo el mundo que trabajaba en las minas quedó sin trabajo. Eran mineros de Chile y de todos lados que iban a trabajar en ese otro tipo de explotación. Luego Chilecito bajó su densidad poblacional y empezó a vivir de la explotación agraria: la vid, la aceituna, el nogal».

Los pasivos ambientales

Las organizaciones y pobladores de zonas donde se practica la minería a cielo abierto coinciden en que lo único que queda luego de una explotación son los pasivos ambientales.

El integrante de la CTA advierte que esta situación también ocurre con la minería subterránea. De hecho, luego de 100 años Chilecito aún sufre las secuelas de la actividad.

«Todavía se ven las consecuencias en los sedimentos y en el Ph del agua que consumimos en estos momentos, porque el agua que se usa para tomar pasa por zonas donde antes había explotación y hay que potabilizarla», indicó Ocampo.

Y manifestó que si la contaminación de la minería subterránea permaneció durante 100 años, el nuevo modo de extracción plantea un panorama complejo.

La minería a cielo abierto utiliza grandes cantidades de cianuro para recuperar el oro del resto del material removido. Para desarrollar todo este proceso, denominado «lixiviación», se cavan cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad.

Allí se ubican los llamados «diques de colas», reservorios de millones de metros cúbicos de agua con cianuro, arsénico, plomo y demás metales pesados.

«El sistema de lixiviación y los diques de cola no son un riesgo sino que es una realidad que contaminan», afirmó Ocampo al respecto. Y destacó que el mayor problema es que la tierra absorbe esas grandes cantidades de agua contaminada.

«A pesar de que nos dicen que se hacen membranas en esos diques para que el agua contaminada no pase a la tierra, esto pasa y se va a las capas freáticas, llegando no sólo a las plantaciones sino al ser humano, con todas las consecuencias lógicas que trae, como las malformaciones», aseguraron desde ATE.

Respecto del caso particular del Famatina, desde el gremio indicaron que en el estudio de impacto ambiental realizado por la empresa Barrick Gold se afirma que el emprendimiento requeriría usar toda el agua que se encuentra en el cerro. «Y nosotros no tenemos más agua que la que provee el Famatina: no hay otros ríos ni agua que venga del otro lado», explicó Ocampo.

Y agregó que mientras una parte mínima de la nieve que se derrite en la montaña llega a las poblaciones por la superficie, la mayoría es absorbida por la tierra.

«Hay unas capas freáticas inmensas, que se extraen con pozos a electricidad. Esto permite cultivar cerca de 100 millones de kilos de uva por año en la zona de Chilecito y Famatina, cerca de 70 millones de kilos de aceitunas y unos 30 millones de kilos de nueces, que se transforman luego en aceite de oliva o vino y dan trabajo en las zonas rurales y en la agroindustria», precisó el vecino.

Considerando las características del sistema extractivo actual y las implicancias que la inminente exploración tendría en la región centro-oeste de La Rioja, Ocampo concluyó: «La penetración de la minera no sólo contamina la poca agua que hay sino que además deja sin trabajo a la gente de la zona».

El arte como forma de expresión política y cultural

La muestra conjunta «Somos la Tierra» y «El Famatina no se toca» que se inauguró días atrás surgió a partir de la intención de la Constituyente Social de Río Cuarto de acercar la problemática que se está viviendo en diversas zonas de nuestro país a causa de la minería a cielo abierto, pero también de abordar los factores que están influyendo en el medio ambiente de nuestra región.

Jorge Torres, uno de los organizadores del evento, explicó que la iniciativa de que la muestra artística itinerante sobre minería llegara a Río Cuarto era una propuesta interesante para conocer una realidad diferente.

Sin embargo, destacó que la problemática «es un poco ajena aunque formamos parte del mismo territorio nacional. Y eso nos hizo reflexionar sobre nuestra problemática». A partir de allí, las organizaciones decidieron acompañar el proyecto de La Rioja con una muestra con artistas locales centrada en las problemáticas de nuestra región.

«Identificamos nuestra problemática como el monocultivo en la zona rural, con todas las consecuencias rurales y el correlato en la ciudad, que es la especulación inmobiliaria, la riqueza concentrada, que significa colapsos en los servicios, relocalizaciones, trabajo en negro», especificó Torres.

Por su parte, Carlos Filomía, curador de la muestra itinerante «El Famatina no se toca», relató que este proyecto nació junto a los vecinos autoconvocados de Famatina debido a las dificultades que encontraban para difundir la problemática de la minería a través de los medios de comunicación.

Acerca de las características de la iniciativa, especificó que se trata de una muestra multimedia, que incluye artistas plásticos, poetas, escritores, músicos, documentalistas. «Participan entre 15 y 20 artistas de primer nivel de Buenos Aires», aclaró Filomía.

En relación a los contenidos abordados por los artistas, relató: «No sólo incluye la megaminería sino tambien sus consecuencias: contaminación, corrupción, violencia, muerte, todo lo que se pudiera dar una vez iniciado el trabajo de extracción». Y agregó que la muestra generalmente se complementa con charlas y conferencias sobre el tema.

Esta es la cuarta vez que la muestra se expone al público. Se presentó por primera vez en Buenos Aires, a fines del año pasado, luego en Chilecito, hasta que en mayo de este año volvió a la Capital Federal y actualmente llegó a nuestra ciudad.

«El paso que vamos a dar ahora en Río Cuarto es importantísimo porque no estamos haciendo dos muestras, Famatina y «Somos la tierra», sino que es una sola muestra que está atacando a un tipo de problemática. Aunque parezca que son diferentes los temas de minería a cielo abierto y el monocultivo de soja, en el fondo tienen un mismo origen: son un mismo programa de producción extractiva hasta agotar el producto, en el caso del oro en menos de 20 años se agota y se van a otro lado», describió el curador.

Además, relató que esta iniciativa también se encuentra en relación a expresiones culturales que se dan en los lugares que están resistiendo la explotación minera. Tal es el caso de Famatina, donde grupos de jóvenes vienen pintando una serie de murales en la ciudad, o de Chilecito, donde la población se expresa a través de grafitis, stencils y afiches.

Filomía incluye todas estas expresiones bajo el concepto «activismo político cultural, que no es más que la unión de lo pragmático del accionar político con lo simbólico de cualquier expresión cultural, eso siempre que esté avalado por un colectivo», explicó.

En tanto, Marcelino Gasseuy, otro de los integrantes de la Constituyente Social en Río Cuarto, destacó que la actividad que comenzó el sábado 3 de septiembre y se extenderá hasta el 15 de septiembre en el Centro Cultural el Andino, «es un primer paso en la intención de atravesar la cuestión social con lo cultural, lo popular y también con el conocimiento científico». En este sentido, recordó que la Constituyente Social está conformada por diversas organizaciones, cooperativas e incluso dependencias de la Municipalidad y la Universidad.

La muestra podrá visitarse hasta el 15 de septiembre en el Centro Cultural del Andino. En ese marco, diversos investigadores e integrantes de la nueva conducción de la Universidad Nacional de Río Cuarto expresaron su posición y brindaron información sobre el monocultivo y sus consecuencias.

Además, se brindarán proyecciones audiovisuales y se dará un debate sobre la minería a cielo abierto.

Fuente: Diario Puntal de Río Cuarto, Córdoba