Río Cuarto, Córdoba, Argentina – 06/12/07. En un comunicado de la Central de los Trabajadores Argentinos (C.T.A.) solidarizándose con las víctimas de la tragedia de la Universidad de Río Cuarto ocurrida ayer señala que la explosión fue «causada por la desidia y la falta de seguridad e higiene en un ámbito educativo. La C.T.A. afirmó en el documento que este acontecimiento «no ha sido producto de la fatalidad. Los responsables por las muertes y los heridos tienen nombre y apellido: son quienes pergeñan una Universidad al servicio de los grandes capitales privados; quienes piensan en proyectos de investigación ajenos a los intereses de nuestro pueblo; quienes se posternan ante los dictados imperiales y se embarcan en la producción de biodiesel, cuando ya enajenaron la renta petrolera y sabotean la posibilidad de alcanzar la soberanía energética y alimentaria» y menciona concretamente a «Roberto Urquía y la Aceitera General Deheza mandante de la investigación causante de la tragedia».
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La C.T.A. afirmó en un documento que este acontecimiento «no ha sido producto de la fatalidad. Los responsables por las muertes y los heridos tienen nombre y apellido: son quienes pergeñan una Universidad al servicio de los grandes capitales privados; quienes piensan en proyectos de investigación ajenos a los intereses de nuestro pueblo; quienes se posternan ante los dictados imperiales y se embarcan en la producción de biodiesel, cuando ya enajenaron la renta petrolera y sabotean la posibilidad de alcanzar la soberanía energética y alimentaria».

El comunicado señala que «Roberto Urquía y la Aceitera General Deheza mandante de la investigación causante de la tragedia», son responsables de este accidente que le costó la vida a un estudiante y que provocó 24 heridos. También apunta al «perverso sistema que descansa en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, en este caso la ART Responsabilidad Patronal» y a «las autoridades universitarias que subestimaron la vida de docentes, no docentes y estudiantes».

El texto indica que este «no es un caso aislado, se trata de la continuidad de políticas de desprecio por la vida. Es otro Río Tercero, otro Río Turbio, otro ALUAR, otro Cromañón».