El Grupo de Empresas Mineras de la República Argentina (Gemera) defendió la actividad como una opción de crecimiento para la Meseta chubutense, afirmando que quieren «asumir plenamente un debate serio sobre las reales posibilidades de progreso que brinda nuestro sector, la minería, como una verdadera opción de crecimiento, siempre en el marco de sustentabilidad ambiental y respetuosa del entorno natural y social». Esto contrasta con la realidad: cerca de nueve años de debates iniciados con el conflicto de Esquel y extendidos a todo Chubut, profundos cuestionamientos de los chubutenses e irrefutables ejemplos de daños económicos, ambientales y sociales.

 

Fuente: LU17
17/09/2010. La declaración de la entidad firmada por el presidente de Gemera, Julio Ríos Gómez, y su representante en Chubut, María Cecilia Astuti, constituye una respuesta a «ciertas denuncias contra la minería en la Meseta Central que está realizando una organización externa a la región», por lo que Gemera sugiere «hacer algunas reflexiones que pueden contribuir para una evaluación seria y serena del futuro de esta actividad productiva. Siempre se debe recordar que la región de la Meseta Central registra una población estancada o en retroceso y que las actividades tradicionales no garantizan ni han garantizado un nivel de vida aceptable para todos los habitantes, habida cuenta que se ha acentuado la pérdida de calidad de las pasturas, disminuido las majadas ovinas y que los jóvenes encuentran pocas opciones para educarse y formarse en diversas actividades técnicas y profesionales».

Los directivos de Gemera reclaman también que «no se engañe más a la gente con argumentos que, en rigor, son completamente falsos, y pretenden ser generalizados para calificar de manera negativa al conjunto de la actividad minera. En el caso concreto de la Meseta Central se agita el fantasma de la escasez de agua, del consumo de la misma por los trabajos de prospección minera, cuando en realidad las prospecciones están aportando información sobre la existencia de acuíferos subterráneos inexistentes a la fecha de su descubrimiento, lo cual ha potenciado las posibilidades de su aprovechamiento no sólo para la actividad minera sino para todo tipo de actividad agrícola y ganadera».

«Con la minería y con la seriedad que se está trabajando – agregó la declaración – habrá más agua y mayores oportunidades para una agricultura de alta calidad, incluso de exportación, como es el caso de los cultivos de cerezas y otras producciones valiosas para el mercado interno nacional y la exportación».

Finalmente, Gemera señala que «esta información debe estar a disposición de todas las poblaciones sobre las que hoy se pretende influir negativamente contra una actividad como la minería con argumentos que carecen de solidez y que no ofrecen opciones de crecimiento económico ni de una verdadera mejora social».