La península de Azuero, que ha sido noticia en las últimas semanas por los perjuicios causados a su fuente de agua, no solo enfrenta el problema de contaminación en la cuenca del río La Villa, sino también en la “crítica” cuenca del río Tonosí, en Los Santos, contigua al río La Villa, que abastece esta zona agrícola. La empresa Minera Cerro Quema, subsidiaria de la canadiense Pershimco Resources, tiene la aprobación oficial de un estudio de impacto ambiental con datos de veracidad cuestionable, hizo perforaciones en sitios no autorizados y en la pasada época de lluvia existió una elevada erosión, producto de las exploraciones, en una concesión que abarca dos ríos y cinco quebradas ya afectados por los sedimentos.

 

Fuente: La Prensa

La cordillera de Quema, en la península de Azuero, empieza a cambiar su verdor por pronunciados surcos marrones, huellas de la producción minera a cielo abierto que se avecina, cuyas secuelas ambientales ya tienen preocupados a los residentes del área.

Agricultores y ganaderos santeños, enemigos de la extracción metálica en la zona, miran impotentes el desmoronamiento de los cerros.

Minera Cerro Quema –que extraerá oro y cobre, según anuncia– hizo investigaciones geológicas en el invierno pasado sin controlar la erosión, presentó un estudio de exploración con información dudosa –y así lo aprobó la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam)– y exploró en sitios no autorizados.

La compañía obtuvo en 1997 una concesión para extraer oro y plata, y para exploración geológica sobre 15 mil hectáreas en los distritos de Las Tablas, Macaracas y Tonosí, en la provincia de Los Santos. Pero manifestaciones populares en su contra hicieron suspender la actividad.

MINEROS BIEN CONECTADOS

Minera Cerro Quema es subsidiaria de la canadiense Pershimco Resources Inc., que explora y construye sus obras en el país mediante el estudio denominado “Campaña de exploración 2011- 2012”, aprobado por Anam. El estudio habla de la exploración de oro y plata, aunque la comunicación corporativa menciona sus intenciones de extraer, además, cobre, cuya veta tiene “gran potencial”.

Silvano Vergara, el hasta hace poco administrador de la Anam, desconocía de esta dualidad. “Me comprometo –dijo hace dos meses– a verificar con Recursos Minerales cuál es el estatus de ellos y qué han pedido [extraer] “.

Pero Julio Benedetti, expresidente y representante legal de la empresa, presentó en 2011 un estudio para explorar minerales que omite la búsqueda de cobre, según el archivo de la Anam.

También eran directivos su prima Alida Benedetti, (secretaria) y Alfredo Burgos. Benedetti y sus socios estaban bien conectados en la administración de Ricardo Martinelli (ver infografía).

Por ejemplo, Julio Benedetti preside la empresa National Investment and Holding Corp. –en la que Martinelli fue directivo suplente–; Roberto Roy, el hoy ratificado jefe del Metro, es secretario, y el publicista Rafael Bárcenas –contratista del pasado gobierno y cuyo hijo fue director de Aeronáutica Civil– es directivo suplente y subsecretario.

Además, parientes de Benedetti figuran en la nómina de Minera Central, liderada por Juan Francisco Pardini, primo del expresidente Martinelli cuyo gobierno le aprobó una mina en un parque protegido de Veraguas.

Y Alida Benedetti es directiva de una decena de sociedades con Guido J. Martinelli Jr., y Julie Martinelli, familiares del exmandatario.

ENCUESTAS AMAÑADAS

El 28 de diciembre de 2011, la Anam aprobó el estudio de impacto ambiental (EIA) presentado por Julio Benedetti para la exploración minera. El estudio dice contar con “participación ciudadana”, pero eso está en duda.

Las encuestas aplicadas en el EIA carecen de datos esenciales de los entrevistados, como nombre completo o cédula. De hecho, al menos siete de ellos no figuran en el sistema de verificación de identidad del Tribunal Electoral.

Además, se preguntó por la aceptación del proyecto de dos maneras, lo que originó respuestas contradictorias, pero todas se contabilizaron a favor. Y 10 de las 30 encuestas tienen preguntas esenciales sin responder.

Pese a que habitan 425 personas en las comunidades de Boca de Quema, Río Quema y La Llana, cercanas al proyecto y donde debían hacerse las entrevistas, los encuestados fueron obreros de la mina y esposas de sus empleados.

Un morador, que pidió el anonimato, aseguró que los trabajadores temen perder su única fuente de ingresos, por lo que muchas de sus respuestas están comprometidas. Entre los encuestados figuraron, además, un corregidor, el representante, y funcionarios de la junta comunal, que reciben tributos de la empresa y “ayuda social”.

Este medio le consultó a Benedetti al respecto, pero dijo que actualmente no es directivo de la mina. “No soy la persona adecuada o autorizada para responder su cuestionario”, aunque él fungía como vicepresidente cuando se dieron las irregularidades, y representante legal, cuando se tramitaron los permisos.

La directiva actual de la minera también se ahorró explicaciones sobre “la participación ciudadana” y sobre el tema del cobre que planea extraer.

FAUNA, SIN REUBICAR

La Anam autorizó a la minera a no rescatar ni reubicar la fauna y flora en el área de las perforaciones. La empresa lo justificó diciendo que la zona “carece de formaciones vegetales masivas”, pero su EIA detalla un número “considerable” de especies.

De hecho, el estudio “de viabilidad ambiental” de 1996, con el que actualmente opera la minera, destaca que “menos del 5% del área de proyecto sobresale en forma de roca al descubierto”.

El EIA de 2011 para la etapa de exploración detalla que el suelo esta deforestado, con excepción de varios valles y las orillas del río. El EIA acepta la existencia de bosques secundarios y en recuperación. Y Basilio Pérez, exdirector ambiental de la mina, dijo que en la zona también hay bosques primarios.

IRREGULARIDADES

Aunque la Anam avaló la exploración, informes de la minera revelan que se hicieron 261 perforaciones para explorar, cuando solo se autorizaron 26. Incluso, su web informó de la perforación en sitios no autorizados: en los cerros Idaida y La Pelona. Y una presentación corporativa de Pershimco indica que se perforó en cerro Idaida y que fue antes de solicitar los permisos, según su cronograma.

También hay documentos de la empresa que detallan las exploraciones en esos lugares y la construcción de caminos para llegar hasta ellos, sin un EIA aprobado. Directivos de la empresa plantearon gestionar los permisos, pero después de hacer el trabajo.

Con los trabajos en La Pelona, Minera Cerro Quema no ejecutó el programa de permisos, como lo proyectó la empresa matriz canadiense.

Se desconoce cómo se hicieron las perforaciones, el estado de las tinas de sedimentación o si hubo derrames de combustible, según parecen evidenciar fotos tomadas en la zona.

Por otro lado, donde tenían permiso para explorar, no controlaron la erosión ni sus desechos sólidos, como decía su EIA.

En este sentido, Octavio Choy, actual secretario de la empresa, evitó contestar las preguntas respecto a estos permisos de exploración, y contrario a las fotos y documentos obtenidos por este medio, indicó que se controla la erosión y sedimentación de diversas maneras.

CONTACTOS

Minera Cerro Quema fue subsidiaria de Bellhaven Cooper & Gold y fue vendida a Pershimco en 2010. Entre los directivos de Bellhaven estaban Julio Benedetti y Patrick M. Abraham que vendieron la mina en $250 mil, y 4.5 millones en acciones, según marketwatch.com

El proyecto en manos de Pershimco tiene a Alain Bureau de presidente, John Kapetas vicepresidente de exploración.

Silvano Vergara, exadministrador de la Anam, indicó que en febrero pasado inspeccionaron el proyecto. “En términos generales, siempre encuentras algo que no se está cumpliendo en estos procesos”, dijo, sin atisbo de preocupación.