En el peor incidente represivo desde el final del apartheid, la policía sudafricana abrió fuego y mató a por lo menos ocho mineros en huelga que estaban armados con machetes y palos en la mina de platino Marikana, propiedad de la compañía británica Lonmin. Hubo al menos treinta y seis muertos en un desalojo en Marikana; otras versiones contaron más víctimas.

 Foto: Tras los disparos, la policía inspecciona los cuerpos de los mineros. 

Un periodista de la agencia de noticias de Sudáfrica SAPA dijo haber contado 18 cadáveres, mientras que una vocera de la opositora Alianza Democrática dijo que la cifra total podría llegar a 38 muertos.

La violenta reacción policial se produjo cuando las fuerzas de seguridad fueron rodeadas por algunos de los mineros reunidos en un formación rocosa cercana a la mina, 100 kilómetros al noroeste de Johannesburgo.

La versión policial es que los mineros comenzaron a disparar luego de que la policía usara gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Los efectivos respondieron al fuego y esa reacción derivó, según voceros de la fuerza, en un intenso tiroteo de más de dos minutos.

Sin embargo, en un video captado por la agencia Reuters y publicado por varios sitios internacionales, se observa el avance de un grupo de mineros contra una formación de policías que imprevistamente disparan sus ametralladoras y pistolas contra los trabajadores desarmados. Después, en el video se ve cómo varios cuerpos quedan tendidos en el piso, algunos aparentemente muertos y otros heridos.

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Funcionarios policiales dijeron que tras el fracaso de las negociaciones con los líderes de la radical Asociación de Mineros y Sindicato de la Construcción (AMCU) habían advertido que avanzarían ayer para liberar la zona que los mineros mantienen ocupada desde que la huelga comenzó, hace una semana.

ADVERTENCIA

Antes de que la policía interviniera, Joseph Mathunjwa, presidente del AMCU, dijo que habría un derramamiento de sangre si se involucraban las fuerzas de seguridad.

Diez personas, incluyendo dos policías, habían muerto en anteriores enfrentamientos entre facciones rivales de trabajadores de la mina, el último depósito de platino en ser afectado por el conflicto, que surgió por una disputa territorial entre sindicatos que ya lleva ocho meses en el mayor productor mundial de ese metal.

Las autoridades sudafricanas tenían desplegados en la zona 3000 efectivos, incluidos miembros de una unidad de control de disturbios respaldada por helicópteros y caballos, que hasta los incidentes de ayer habían confrontado a los operarios mineros en huelga, aunque sin enfrentamientos.

Además de la puja interna gremial, los trabajadores reclaman un aumento del 200% del salario, desde unos 485 dólares hasta unos 1455 dólares mensuales.

Los disturbios obligaron a Lonmin a interrumpir la producción en todas sus operaciones en Sudáfrica, que representa un 12% de la producción mundial de platino. El país alberga el 80% de las reservas conocidas de platino del mundo, pero los crecientes costos laborales y el fuerte descenso en los precios del metal este año dejaron a muchas minas enfrentando fuertes obstáculos.

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, dijo que estaba «horrorizado y consternado» ante la masacre. «He ordenado a las agencias de la ley que hagan todo lo posible por controlar la situación y que los perpetradores de la violencia rindan cuentas ante la justicia», dijo en un comunicado.

El incidente de ayer es el peor acto represivo desde la finalización en 1994 del apartheid, el régimen segregacionista de la minoría blanca que durante décadas dominó por la fuerza a la mayoría negra.