Reko Diq es una de las minas de cobre y oro más grandes del mundo. A cinco meses de expirar el permiso de exploración, aún no recibe la licencia de explotaciónse. La mina se sitúa en una zona conflictiva: Balochistán. Está en la frontera norte de Paquistán, en la zona montañosa de Chagai, limitando con Irán y Afganistán y un puente estratégico entre Medio Oriente y el suroeste de Asia. Por un lado, el gobierno de Paquistán pide que el mineral que se extraiga salga refinado y por otra parte, las autoridades de la provincia de Balochistán quieren más participación accionaria en el proyecto. Hoy tienen 25%. En Reko Diq, junto a Barrick, el conglomerado planea explotar una de las minas de cobre y oro más grandes del mundo. Pero a cinco meses de expirar el permiso de exploración, aún no recibe la licencia de explotación. Y eso es lo que los socios negocian afanosamente.
por Valeria Ibarra – 05/09/2010

Cuando el grupo Luksic decidió involucrarse, en 2006, en el proyecto minero Reko Diq, en Paquistán -uno de los yacimientos de oro y cobre más grandes del mundo-, una de las primeras cosas que hizo el presidente de Antofagasta Plc, Jean Paul Luksic, fue acompañar al equipo de exploración que hizo la primera visita en terreno.

«El se subió al viaje, que era una visita técnica geológica. De hecho, el chairman de allá no fue, porque no se imaginaba que lo haría el chairman de Antofagasta. Eso marca un estilo. Cuando hay algo relevante, Jean Paul Luksic siempre está mirando en primera línea. Los proyectos de calidad en minería se pisan, se caminan, se ven. No se miran en un power point», contó el año pasado Ricardo Muhr -geólogo que ha trabajado más de 30 años con los Luksic- a la revista Area Minera.

Antofagasta Minerals enfrenta ahora meses decisivos para Reko Diq, su primera apuesta internacional y hasta ahora la más compleja. Ubicado en una de las regiones más convulsionadas del planeta, entre las fronteras de Irán y Afganistán, el proyecto tiene el potencial de llevar al conglomerado chileno a estar entre los ocho mayores productores mineros del mundo. Sin embargo, tras cuatro años de estudios y prospecciones, los socios del proyecto -los Luksic y la canadiense Barrick- enfrentan el desafío de obtener la licencia de explotación antes de que venzan los permisos de exploración, lo que ocurrirá en cinco meses.

El problema es que su apuesta depende de las autoridades del Estado paquistaní y del gobierno federal de la provincia de Balochistán. Y ambos le están poniendo exigencias muy altas.

Por un lado, el gobierno de Paquistán pide que el mineral que se extraiga salga refinado. Pero los socios replican que la propuesta no es rentable. «La refinación y su previa fundición dentro de Paquistán no están siendo consideradas por los socios. No forman parte de su negocio normal. Pero estamos abiertos a que el gobierno o terceros instalen fundiciones-refinadoras en Balochistán, donde se podría proveer de los concentrados en términos internacionales, sin afectar los procesos de financiamiento», explica Marcelo Awad, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals.

Por otra parte, las autoridades de la provincia de Balochistán quieren más participación accionaria en el proyecto. Hoy tienen 25% y Antofagasta y Barrick, 37,5% cada uno. Según el diario The Balochhal, el gobierno de Balochistán tiene la intención de desarrollar el proyecto Reko Diq por sí mismo, y el ministro Mohammad Aslam Raisani Nawab así lo ha declarado en reuniones con la prensa.»Tal posición no nos ha sido planteada ni formal ni informalmente», responde el ejecutivo, y agrega que si bien el gobierno de la provincia tiene un cuarto del proyecto, «hasta ahora todos los desembolsos han corrido por cuenta de Tethyan Copper Company (TCC)», el vehículo de inversión de Antofagasta y Barrick. Ejecutivos que saben del proceso cuentan que estas exigencias forman parte del estilo de negociación de Paquistán. Las autoridades, tanto de Islamabad como de Balochistán, ya han lanzado sus propuestas.

«Nos hemos reunido en forma continua con las autoridades de Balochistán y Paquistán a los más altos niveles. Y por supuesto que hemos tenido encuentros con el chief minister de Balochistán, Nawab Mohammad Aslam Khan Raisani, la última hace dos semanas, y con el primer ministro de Paquistán, Syed Yousaf Raza Gillani», precisa Awad. La última de estas citas ocurrió a fines de julio y a ella acudió el CEO de Barrick, Aaron Regent, y el gerente general del proyecto Reko Diq, el chileno Gerhard von Borries.
Un proyecto emblemático.

Casi dos décadas han pasado desde que el anterior dueño del proyecto, la australiana BHP, firmara un acuerdo con el gobierno paquistaní, denominado Chejva (Chagai Hills Exploration Joint Venture Agreement). Los Luksic recién entraron al proyecto en 2006, junto a Barrick, y hasta diciembre pasado habían invertido, sólo a través de Antofagasta Minerals, US$ 214 millones.

A estas alturas, Reko Diq es emblemático para el grupo y así lo hacen ver. «Sin duda, este ha sido un gran esfuerzo, en un país donde no hay experiencia ni facilidades para la minería. Se asumió, como en toda exploración minera, un gran riesgo antes de confirmar los recursos», grafica Awad.

Esta importancia se ha traducido en un continuo apoyo de parte de los máximos ejecutivos de la minera de los Luksic a la inhóspita zona donde está la iniciativa. «El directorio en pleno y los directores, en forma particular, han ido en repetidas ocasiones a la zona, ya sea a las faenas como a las principales ciudades del país», relata. Han visitado la obra el ex presidente de Sofofa y de la CPC, Juan Claro, así como el ex vicepresidente de Sonami Ramón Jara.

PUNTOS PENDIENTES

El yacimiento ya entró en una fase crucial desde el punto de vista operativo. Ya concluyeron las evaluaciones geológicas y hace pocos días finalizó el estudio de factibilidad. Con ello se dio inicio formal al proceso de obtención de nuevas licencias.

Para encabezar el emprendimiento, y tras una larga búsqueda, los socios eligieron a alguien con mucha experiencia, Gerhard von Borries, quien también ocupa la vicepresidencia de proyectos de Antofagasta Minerals. Antes estuvo en Disputada. «De acuerdo a las distintas etapas que ha debido superar, el proyecto ha contado con los líderes adecuados para ello, y eso es lo que ha permitido llegar exitosamente a este momento. Esperamos que, a futuro, cuando los profesionales locales vayan ganando experiencia en minería, podamos integrarlos cada vez más en la alta gerencia», dice Awad.

Aunque ha sido difícil de concretar, hasta ahora «todos los concurrentes han respetado y han sido respetados en sus derechos. Además, han cumplido sus obligaciones», afirma. Paquistán, concluye, «posee una fuerte tradición de respeto por sus acuerdos de inversión extranjera».

Pero el grupo Luksic es consciente que la negociación es compleja, en buena parte porque el país asiático no tiene experiencia en inversiones mineras de esta envergadura y es posible que tengan que negociarse varios acuerdos.

UN PROYECTO AMBICIOSO EN UN PARAJE INDÓMITO

Reko Diq se sitúa en una zona conflictiva: Balochistán. Está en la frontera norte de Paquistán, en la zona montañosa de Chagai, limitando con Irán y Afganistán y un puente estratégico entre Medio Oriente y el suroeste de Asia.

Además, la provincia misma enfrenta conflictos dentro de Paquistán: Balochistán -cuya capital es Quetta- pugna desde hace décadas por su independencia.

Se trata de la provincia más extensa de Paquistán, con el 48% del territorio del Estado y por sus riquezas minerales es estratégica para Islamabad.

Allí está Reko Diq, un depósito que está en estudio desde hace 17 años y que fue adquirido en diciembre de 2005 por Antofagasta Plc, de los Luksic, que pocos meses después invitaron a la canadiense Barrick a asociarse juntos en la iniciativa, donde el gobierno de Balochistán tiene una participación de 25%.

¿Por qué invertir allí, en una zona tan riesgosa? Ejecutivos ligados al grupo Luksic dijeron que en la decisión pesó que Reko Diq es uno de los yacimientos más atractivos que existen en el mundo, comparable a Escondida en Chile, que opera BHP Billiton.

Los recursos estimados llegan a 5.900 millones de toneladas, con una ley promedio de cobre de 0,41% y un nivel de oro de 0,22 gramos por tonelada, según se consigna en la memoria de Antofagasta Plc.

Además, las exploraciones han arrojado que hay recursos interesantes en otros depósitos relacionados, como H13, Tanjeel y H8. Y lo otro es que Barrick tiene experiencia en lidiar con entornos conflictivos, por lo que llega a la negociación con el gobierno paquistaní con un conocimiento inestimable.

Marcelo Awad destaca que en esa área «no ha habido incidentes en los años que llevamos explorando», y agrega que «las zonas conflictivas están bastante alejadas de nuestra zona de exploración, la cual es muy desértica y extremadamente despoblada; en la práctica, con una actividad económica limitada y de subsistencia».