Ante indiferencia de empresa minera Antamina, los denuncia por ser responsable de su enfermedad. Revelador testimonio de Saúl Alejandro Juárez Flores arequipeño de nacimiento de 53 años de edad, quien invirtió una vida para trabajar en la mina.

Fuente: Huaraz Noticias

16/05/2012. Luego del derrame de combustible originado por una empresa contratista de Antamina realizado sobre la laguna de Huatucocha, que la referida empresa lo mantuvo en total silencio, durante más de 4 días de ocurrido el incidente, pero revelados por la prensa y denunciado luego por los comuneros de Túpac Amaru y el ingeniero Luisa Saavedra, responsabilizándolos de la contaminación de dicha laguna, acusación que fue rechazado por minera Antamina, con sustento que no fueron de total convencimiento para la comunidad y otras organizaciones más.

En un revelador testimonio y agobiado por la indiferencia de la empresa minera Antamina Saúl Alejandro Juárez Flores arequipeño de nacimiento de 53 años de edad, quien invirtió una vida para trabajar en la mina, narro su testimonio al programa Punto Final de Frecuencia Latina.

Saúl Juárez, Ingresó a laborar en la empresa minera Antamina S.A. en 1999 como operador de equipo pesado, manejando enormes máquinas capaces de mover tierras y piedras en cantidades industriales, al año gracias a su esfuerzo y dedicación fue nombrado Jefe del Grupo «C» de los Pit Utilities, que en son los operarios de campo, encargados de mantener activa una mina y los que retiran toda la maquinaria antes de una voladura.

Así tras la explosión los Pit Utilities, deben ingresar lo antes posible para reorganizar la maquinaria y así mantener la mina en constante producción.

Juárez, dijo que en la mina le iba muy bien, llego a ganar hasta S/150,000.00 en un año y junto a su esposa Fanny vieron crecer a sus dos hermosos hijos, pero con su ascenso también comenzaría su condena, trabajaba de día o de noche en turnos de 12 horas corridas apenas paraban para comer algo, generalmente a la carrera, respirando el polvo con metales, que no eran filtrados por la mascarilla de papel, esas que ahora está obligado a usar todos los días.

Luego de cinco años en la mina, Saúl, empezó a sentir dolores de cabeza, resfríos seguidos de episodios de sinusitis aguda, que contrastaban con su entusiasmo para trabajar en una geografía por demás hostil, hasta que un día un problema al corazón lo sorprendió sin explicación aparente, siendo evacuado hacia Huaraz, en una ambulancia.

Saúl, empezó a perder fuerzas en sus manos, pies, sentía dolores articulares fuertes, sin embargo continuaba trabajando y al llegar a la mina a los dos o tres días le aquejaban las diarreas por el polvo que aspiraba, ese polvo lo estaba paralizando por días enteros algo que también figura en las enfermedades de manuales ocupacionales de la de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) por una posible lesión ocasionada por el temido arsénico.

Se acostumbró por un tiempo a trabajar mal, es decir tomando analgésicos, hasta que le dijeron que ya no suba a la zona de operaciones para ser trasladado a la posta médica.

Fue de médico en médico, buscando una respuesta nadie podía describir el origen de sus males; así lo llegaron a operar tres veces por la sinusitis, pero ésta mal volvía a empeorar y los huesos, hombres, codos, rodillas y la cadera le dolían demasiado.

Después de algún tiempo le encuentran niveles muy bajos para la vitamina B12 que el riñón usa para filtrar metales pesados y a pedido de su médico envía muestras de cabello a un laboratorio de estados unidos.

SU TRISTE REALIDAD:

Cuando llega el resultado, LE INDICAN A Saúl que tenía altos niveles de plomo, estaño, cadmio, arsénico, uranio.

El Minelograma era demoledor, el total tóxico representado estaba por encima del 100% y en las uñas de sus pies ya se podía observar la coloración característica de los metales y se notaban los temibles lunares y callos.

El arsénico, es capaz de modificar la estructura de nuestro ADN. Entonces donde absorbió URANIO, acaso Saúl vivía en una planta nuclear; incrédulo Saúl llevo estos resultados al médico de salud ocupacional de la compañía minera Antamina S.A.

Antamina S.A. decidió hacerle un examen toxicológico a Saúl, el mismo que tiene detalles que nadie comprende, fue un toxicólogo americano que nunca vio y conoció ni siquiera por teléfono, sin embargo emitió un informe diciendo que su problema de salud no tenía ninguna relación con su trabajo que se pusiera su mascarilla y que regrese a trabajar, por supuesto el resultado fue rebatido en Lima. Pero también mandó hacer otro examen en Canadá que irónicamente confirmó la intoxicación.

A finales del 2010, le tuvieron que retirar medio colon y apenas podía trabajar unos días al mes, estaba básicamente más tiempo en la posta médica que en su puesto de trabajo. A pesar que Saúl suplicaba al gerente para que lo reubiquen a otra área, le negaron el pedido pues no querían reconocer una contaminación por metales.

Saúl, señaló que siempre fue un hombre sano, pero ahora en su cuerpo se encuentran acumulados plomo, estaño, aluminio, mercurio, cadmio, antimonio, arsénico y hasta uranio; la tabla periódica de metales pesados entera, quemando su cuerpo.

ANTAMINA LO DESPIDE

Sin embargo, la empresa para la cual trabajó los últimos 12 años de su vida, que a pesar de varias pruebas negó y continúa negando la intoxicación por metales pesados y ahora tiene un cáncer que le muerde el estomago, apenas Antamina S.A. escuchó la palabra «cáncer» a los pocos días lo despidieron de su centro de labores, alegando una sinusitis crónica, quedándose en la calle junto a su familia con un cheque de S/.7, 656.00; quedando indignado por haberlo atropellado no sólo a él sino a toda su familia y como dice quizás el próximo año ya no este acá.

Saúl indica que había unas mascarillas de jebe con unos filtros pero te ponías estas mascarillas a 4,500 m.s.n.m. de altura y no se podía respirar el aire al no poder entrar, entonces la única protección era la mascarilla de Papel 3M que es la que reparten en el almacén.

El ACDR por sus siglas en inglés es la agencia para sustancias tóxicas y registro de enfermedades, creada en Estado Unidos, para evaluar y estandarizar la salud pública ambiental a nivel mundial, en todas las minas del mundo se utiliza este manual como referencia obligada; sin embargo a Saúl, nunca le advirtieron que una onda de su corazón, la llamada «onda T» habría invertido sus valores, algo que el manual de la ATCDR nombra claramente como posiblemente indicador de intoxicación por arsénico.

CÁNCER EN SU CUERPO

Fue la peor de peor de las noticias que recibió en toda su vida, le dijeron que le habían encontrado una grave lesión en el estomago, diagnosticándole el temible CANCER, pues le habían encontrado en el estomago un linfoma de grado más alto de cáncer; entonces la vida de familia quedaba en un pie y Saúl en la cuerda floja.

Mientras tanto la empresa parecía estar más interesada por la sinusitis crónica y concluyeron que el problema de Saúl era temporal, hasta señalaron que era obvio la presencia de metales en su cuerpo por su trabajo en el centro de operaciones.

Entonces Antamina, decide enviarlo a una tercera opinión, y Saúl les muestra el documento donde señala que estaba contaminado por el arsénico dice y le responden con un a frialdad increíble, impidiéndole iniciar una comunicación y es despedido del trabajo.

«Me mandaron la carta de despido y no pude hablar con nadie, no me permitieron ingresar a la mina, ni a recoger mis cosas, mi televisión, ropa mis cosas personales se me han perdido porque no me dejaron entrar.

A Saúl, le han quitado parte del colon sufre de hinchazón y dolores intensos en todas las articulaciones, en poco tiempo ha perdido todos sus ahorros, está vendiendo sus pertenencias para afrontar su mal.

Al parecer en menos de un mes tendrán que quitarle el estomago entero; muy apenado dice si le hubieran detectado a tiempo en el 2004 cuando sufrió un primer problema coronario quizás se hubiera podido salvar. Ellos sabían, dice refiriéndose a los funcionarios de Antamina S.A., y no les dio la gana de leerlo.

LA RESPUESTA DE ANTAMINA

Según el Dr. Reeves representante de Antamina S.A. Saúl Juárez no está contaminado por intoxicación de metales, ya que ha sido evaluado de manera integral por médicos toxicólogos certificados. Médicos externos, en este caso dos médicos de EEUU. de quienes inicialmente no quiso dar sus nombres aduciendo no estar autorizado, sólo respondió cuando el reportero le dijo que entonces no había validez en lo que decía…Contestó.. «de acuerdo, se trataba de los médicos Whachtman y Lugo; el primero de los nombrados examinó al paciente «vía internet» pero nunca le practicaron una prueba de cabello, entonces el informe de Whachtman fue descalificado por el Dr. Ricardo Well, médico cirujano magister en salud ocupacional y defensoría legal y un examen médico en un respetado consultorio médico de kebec en Canadá confirmaron que el arsénico uranio y otros metales pesados se encontraban en el cuerpo de Saúl Juárez, entonces recién la empresa decide enviar a Saúl a EEUU.

En conclusión para el Dr. Reeves, la intoxicación sufrida por Saúl, podría ser ocasionada por otros factores; y que no se hizo la prueba en el cabello pues se puede encontrar intoxicación por los tintes, shampú etc.; en suma el despido de Saúl en Antamina se basó a los diagnósticos de un otorrino.

Saúl Juárez, finaliza diciendo que es minero y aunque ellos (Antamina) me han quitado mi vida como minero no me quitarán mis sueños nunca».