A propósito de los 20 años de la Convención de los Derechos del Niño

Por Raúl Chacón Pagán

El 20 de noviembre, al igual que en todo el mundo, se conmemoró discretamente en el país, ante el poco interés de los medios y el público, salvo por un foro en el Congreso de la República y un pasacalle por el centro histórico de Lima, los 20 años de la Convención de los Derechos del Niño. Documento suscrito por entonces por el Perú, como hicieron otros 193 países. La pregunta es, sin negar el valor de lo lúdico de una intervención urbana, si hay más razones para lamentar que para celebrar respecto al estado de nuestra niñez.

Según el Informe Estado de la Niñez en el Perú 2008, los niños, niñas y adolescentes están entre los grupos más vulnerables de la población, siendo el grupo etáreo más afectado por la pobreza en el país. “En el Perú el 45% de la población total vive en situación de pobreza, cifra que en el grupo de niños y niñas de 0 a 5 años aumenta a 60% y en el de 6 a 11 años a 58%, siendo 10 puntos porcentuales mayor que la tasa de pobreza en la población total. En el caso de la pobreza extrema la situación es también crítica. Entre los niños y niñas de 0 a 5 años ésta alcanza al 27% y entre los de 6 a 11 años al 24%, alrededor de 10 puntos porcentuales mayor que la tasa de pobreza extrema en la población total (16%)”, resume el informe en frías cifras. Cifras que remiten a una realidad nada promisoria, que implica que gran parte de la actual generación de peruanos se está subdesarrollando cada día sin que, al parecer, se tomen las medidas necesarias y suficientes para evitar que ellos vean minadas tempranamente sus capacidades humanas. Lo cual les impedirá tener, a futuro, un desempeño idóneo para contribuir al desarrollo de sus familias y el país. No por nada, hace unos años, una multilateral como el Banco Interamericano de Desarrollo “descubrió” que el ciclo de la pobreza debía/podía romperse invirtiendo en la temprana infancia, enfatizando en la educación pre escolar.

De hecho, fue interesante que el foro mencionado arriba haya contado con la participación de representantes del Ministerio de la Mujer, Ministerio de Trabajo, la Adjuntía de la Niñez y delegados de las organizaciones de niños, niñas y adolescentes del Perú. Lo fue más que, para llamar la atención de la ciudadanía, los niños, niñas, adolescentes y adultos, junto con malabaristas, danzantes, actores, cuenta cuentos y otros artistas, hayan recorrido las calles del centro de Lima. Todo ello bajo la batuta del Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (MANTHOC), el Movimiento de Niños, Niñas y Adolescentes trabajadores Organizados del Perú (MMNNATSOP), la Red Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes (REDNNA), Ayllu Situwa, Ato – Colibrí, los Municipios Escolares de Lima, Encuentros, Every CHild, IFEJANT, INFANT y la Red de Colaboradores de Lima.

No menos valiosa ha sido la Campaña Un millón de amigos para las niñas y niños del Perú. Iniciativa promovida por el Colectivo Interinstitucional por los Derechos de la niñez y adolescencia, integrado por 32 organizaciones de la sociedad civil y la cooperación internacional, entre ellas: UNICEF, Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza, Save the Children, Acción por los Niños, EveryChild, Aldeas Infantiles SOS, Plan International y World Vision, entre otras. Campaña que pretende conseguir un millón de amigos para lograr que en la Ley de Presupuesto Público del Año 2010 se asignen los recursos necesarios para la atención y protección de la niñez en áreas de educación, salud, protección, con especial énfasis en programas de prevención de la violencia. Esperemos que su propuesta no caiga en saco roto.

Por su parte, con menos ruido y a millas de distancia, José Juan Ortiz, funcionario del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), expresó en un programa televisivo cubano que a ese país le sobran motivos para festejar dignamente la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. La razón clave de su argumentación es que no es cubano ninguno de los casi nueve millones de niños que mueren anualmente por causas evitables.

Realidad tan distinta de la niñez del Perú, que llega a los 20 años de la Convención que establece sus derechos sufriendo toda una serie de violaciones de estos, a causa de la pobreza estructural, la incapacidad del Estado de brindarle a los niños de los estratos pobres y marginales servicios de salud y educación de calidad y el descuido y/o la violencia sufrida a manos de sus padres o cuidadores. A todo esto, por si fuera poco, se le añade, en algunos casos notorios, la contaminación ambiental crítica. La cual implica altos porcentajes de niños con niveles elevados de plomo en sangre, como ocurre en Cerro de Pasco (83%, según un estudio del Ministerio de Salud, el 2007), el Callao, La Oroya (97%, según un estudio de la Universidad de San Luis, Missouri, del 2005), Lomas de Carabayllo y Río Corriente. Situación que se complementa muy bien con la pobreza para minar las capacidades y el desarrollo saludable de los jóvenes ciudadanos peruanos. No esperemos otros 20 años de la Convención para alcanzar, por fin, la plena vigencia de los derechos de los niños del Perú. ¡20 años no pueden ser casi nada de nuevo!