«Ya paren esta masacre», dijo un tetelense cuando la montaña se le vino encima al funcionario estatal, un hombre aprisionado entre las buenas intenciones de su historia personal, las contradicciones de su cargo público y su incomprensión de la profundidad de los veneros históricos que nutren la dignidad de un pueblo serrano. Era el final del día de un recorrido por la región para la que este funcionario impulsa desde el gobierno estatal la instalación de una explotación minera a cielo abierto. Una jornada entera para identificar sus sentimientos y sus razones, pero también sus desaciertos.

Fuente: E-consulta

¿A qué fue Pablo Rodríguez Regordosa el viernes a Tetela? Es el secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico de Puebla. Con esa pregunta se quedaron los tetelenses que forman parte de la organización civil Tetela hacia el Futuro.

A promover la mina, sin más, habrá que responderles. Y, ojalá, a reconocer los sentimientos de un pueblo.

1.- Así que una vez más ocurrió: la tribuna en el auditorio del palacio municipal de Tetela de Ocampo cubierta por entero de tetelenses y el estruendo del «no a la mina, no a la mina» que cayó con la contundencia de un aguacero tropical. Y ahora claramente contra quien se identifica como el funcionario público promotor del proyecto minero en La Cañada, Pablo Rodríguez Regordoza, Secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Rafael Moreno Valle, la oficina más alejada que pueda imaginarse del mundo rural originario oculto en las montañas serranas.
Fue el viernes 28 de septiembre por la tarde en Tetela de Ocampo. Pablo Rodríguez Regordosa estaba sentado en medio de una hilera de sillas ocupadas por funcionarios municipales y estatales. Y no dejo de escuchar desde que llegó el griterío como granizada contra las láminas del auditorio. Con él estaba el presidente municipal Marco Antonio Uribe, siempre entre la espada de la alianza entre el gobierno estatal y el empresario Slim para llevar adelante el proyecto minero y la pared del pueblo que gobierna, de sus paisanos con nombre y apellido a los que mira a la cara todos los días. Enfrente, la tribuna llena, y una multitud de mantas para advertir a Pablo Rodríguez, empresario de la industria de la construcción y político panista que figura una vez más (fue derrotado en el 2004) en la carrera por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.

Edgar Barrios, el reportero de El Sol de Puebla presente, retrató a una niña sentada entre su abuela y su madre: «No queremos oro, Tetela es nuestro tesoro». Una imagen, una familia, que da cuenta de lo que tuvo que enfrentar Pablo Rodríguez Regordosa.

Todo esto lo cuentan los miembros de Tetela hacia el Futuro, la organización civil que ha encabezado la resistencia al proyecto minero, y que desde la mañana del viernes, y con varios de sus miembros activos, acompañó al funcionario en su visita a este viejo territorio serrano. Confesado por él, la primera visita que realiza a Tetela en su vida.

«Hace un par de días corrió el rumor de que el viernes estaría en Tetela de Ocampo del Secretario Pablo Rodríguez Regordosa –me dice Mary Larracilla–. La información se filtró desde el ayuntamiento porque los empleados municipales tampoco están de acuerdo con la explotación. Ayer por la noche Javier Ramírez, asistente del Secretario, llamó por teléfono a German Romero para invitarlo el viernes a las cinco a una reunión con la asociación que él preside. Sugirió que fuera en su casa, pero German le dijo que sería mejor en la casa del pueblo, la presidencia municipal».

2.- Así, todo empezó por la mañana del viernes, con una reunión con el Presidente Municipal y los regidores. Después, Pablo Rodríguez Regordoza realizó una visita a La Cañada, en el Cerro Espejeras. Tetela hacia el Futuro no dejó de señalar lo que no deja de ver un serrano, la niebla breve, la memoria húmeda de la montaña, el recordatorio de lo que se juega por el proyecto industrial intrusivo y depredador. Los regidores reportaían más tarde que desde su parecer el Secretario se sorprendió: «No puede ser…», alcanzaría a decir. Ahí mismo probó el agua de los manantiales que llevan la vida a los pueblos del río Papaloateno.

3.- De La Cañada regresaron al pueblo, para otra reunión programada, ahora con los directores de las escuelas, los mismos que apenas el 16 de septiembre convirtieron con sus maestros y alumnos el desfile cívico en una de las mas contundentes expresiones de rechazo a la mina: cientos de escolares se manifestaron con mantas, cartulinas y camisetas en un mensaje directo para el que quisiera entenderlo. Pero con los maestros el Secretario expresó lo que es la primera postura pública de un funcionario del gobierno estatal contra el movimiento tetelense contra la instalación minera. Y el desacierto, por la indignación que ha provocado entre los miembros de Tetela hacia el Futuro. Concretamente dijo que «el movimiento estaba dirigido por personas con intereses y que ellos tenían precio».

El funcionario lo dijo así, simplemente: «Esas personas tienen un precio». Y dio los apellidos de las personas a las que acusa en público. ¿Podrá verlas a la cara mañana?, me pregunto yo.

Los directores de las escuelas escucharon al Secretario, y fueron respondiendo uno a uno sus razones para oponerse.

4.- Describe Tetela hacia el Futuro: «Para el medio día, camino al sitio donde se llevaría a cabo la comida, había algunas nuevas bardas pintadas donde se expresa el rechazo a la mina y una manta muy grande con el mismo mensaje. También sabemos que como parte de su recorrido le mostraron las mantas y lonas que están en la ciudad».
Porque ya no son tan solo dos o tres. Ahora aparecen aquí y allá, como pintas o como carteles bien resueltos: Yo (y un corazón en rojo) a Tetela, No a la mina, Esta familia dice No a la explotación minera. Y colgada de un cordel, de esquina a esquina un cartel, a la manera de la canción de Serrat: La minería envenena la vida, la tierra, el agua, el aire, No a la minería.

5.- Sigue Tetela hacia el Futuro: «Durante la comida, a la que asistieron los regidores, directores de escuelas, médicos, un notario público, miembros del Comité pro Pueblo Mágico, entre otros, los presentes le mostraron su desacuerdo con la explotación a cielo abierto: los riesgos para el tejido social y para el medio ambiente. Y le expresaron el propósito que debería respaldar el gobierno para el desarrollo turístico de la región. Ahí, Pablo Rodríguez manifestó la razón principal que el gobierno que representa tiene para respaldar el proyecto minero: la derrama económica para Tetela, que calcula en 3 millones de pesos mensuales por los 500 empleos que se generarán. Y que él busca un punto intermedio entre la postura de Tetela hacia el Futuro y los intereses de la empresa minera».

«Al terminar de comer –sigue la crónica de Tetela hacia el Futuro–, la gente que acompañaba al secretario se acercó para decirle que el Palacio Municipal lo esperaba un grupo grande de gente, y alguno de los asistentes dijo que le llamaron de Gobernación para decirle que si él lo consideraba necesario no asistiera a la reunión de la tarde, a lo que él contesto que asistiría».

6.- Para las cinco de la tarde ya había ha corrido la voz, y ya el auditorio estaba lleno. Pablo Rodríguez Regordosa tuvo que confirmar lo que le dijeron sus asistentes, eran más de mil quinientas personas las que lo esperaban. Tiene sus sentimientos, y se los expresó al presidente de Tetela hacia el Futuro, Germán Romero, al que saludó con afecto, pero no dejó de reclamarle: «Esto no se hace», le dijo.

«La reunión la presidió Germán –continúa la crónica de Tetela hacia el futuro– quien ofreció el saludo y concedió la palabra al Secretario, pero a Pablo le fue imposible dar su mensaje, porque la gente cantaba a una sola voz no a la mina, no a la mina. Pablo Rodríguez propuso que las personas que quisieran pudieran expresar sus opiniones y sus argumentos para el rechazo al proyecto minero, y solicitó para ello un micrófono».

Y las escuchó. Sigue la crónica que hace Tetela hacia el Futuro:
«Las mujeres iniciaron pidiendo que no se les quite el agua, que no se contamine , que no quieren que sus hijos se mueran de cáncer. Otros defendieron su ranchito, su propiedad, su patrimonio, su tierra, su pueblo. Una jovencita generó muchos aplausos por que se preguntó que de qué servía el esfuerzo diario de su padre que trabaja para construir un patrimonio, si acciones que vienen de afuera deterioran su valor.

«Entre los que tomaron el micrófono estuvo Raymundo Garcia, de la organización civil Causa Indígena, de Zapotitlan, quien desde una perspectiva legal preguntó al secretario si sabía que se habían violado acuerdos internacionales firmados por el gobierno mexicano desde 1972, citando nombres y números de artículos, a lo que el secretario respondió que lo desconocía. Raymundo García aprovechó para regalarle una copia de esas leyes.

«Mientras tanto, en la mesa del presídium el Secretario insistía a GermánRomero que eso era una falta de educación a lo él respondió que no, que se trataba de un dialogo abierto».

Pablo Rodríguez escuchó una vez más a Esteban Cortés y a el ingeniero Pablo Cruz, impulsores de la producción agrícola en invernaderos y del desarrollo de la fruticultura como alternativas reales y generadas por los tetelenses, quienes exigieron al gobierno respaldar esos procesos en lugar de la propuesta minera. Y lo mismo ocurrió con la añeja demanda de otorgar a Tetela la categoría de Pueblo Mágico.

Fue entonces cuando Marcos Cortes, el Subdirector de Ecología del gobierno municipal le dijo a German Romero «ya paren la masacre».

Termina así el recuento elaborado por Tetela hacia el futuro:
«Cuando German Romero volvió a tomar el micrófono, hizo referencia a la declaración del secretario en la que él afirmó que la Mina no se instalaría a la fuerza en Tetela, a lo que Pablo Rodríguez asintió. También afirmó que en la reunión con Alejandro Aboumrad, director de la empresa minera en las oficinas del Secretario en la ciudad de Puebla, la empresa reconoció que habría devastación en la zona, con lo que Pablo no estuvo de acuerdo. Ello provocó una pequeña explosión de Romero, quien aseguró que había testigos y que habían estado presentes en esa reunión miembros de la organización civil Puebla Verde. Por un breve momento situación se puso muy tensa.

«El Ingeniero Uribe, presidente municipal de Tetela, habló y ratificó su postura de rechazo, afirmando que él nacio en Tetela y que él está con el pueblo. Para terminar el Secretario afirmó que las autoridades federales estaban con el pueblo, expresión que se ganó los aplausos de la gente.

Al final –y así termina la crónica presentada a este reportero por Tetela hacia el Futuro– es importante afirmar que durante todo el evento se percibió un ambiente de respeto y reconocimiento hacia el secretario, y que el evento se llevó a cabo de manera pacifica».