El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) se adhirió al pronunciamiento de las autoridades tradicionales de la Unión Wixárika de los estados de Jalisco, Nayarit y Durango, en el cual manifiestan su rechazo al proyecto minero de la trasnacional canadiense First Majestic Silver en el desierto de Real de Catorce, que pone en riesgo Wirikuta, lugar sagrado de la comunidad wixárika.

Fuente: diario La Jornada

16/06/2011. En el pronunciamiento, efectuado en septiembre de 2010 y al que se han sumado numerosas instituciones nacionales, las autoridades wirárikas exigen la cancelación inmediata de las 22 concesiones mineras en poder de la trasnacional y se fije una moratoria indefinida para que no se expidan nuevos permisos de explotación o exploración en el desierto de Real de Catorce ni en ningún lugar circunvecino de los lugares sagrados.

Manifiestan su preocupación por los habitantes de Wirikuta, por la contaminación y desecamiento del agua que beben, del incremento en las enfermedades respiratorias, gastrointestinales o incluso cáncer debido a los venenos usados en la minería y el efecto de sus residuos químicos. Lo que hará la empresa minera dicen, es una imposición criminal que llevará a la destrucción de sus tierras, de sus paisajes de lo que les dejaron sus abuelos y lo que les dejarán a sus hijos.

“Exigimos al Estado mexicano que de manera inmediata implemente estrategias efectivas que lleven a la mejora de vida de los habitantes de Wirikuta, que sean propuestas armónicas con el medio ambiente, y no propuestas tan destructivas como la de la mina en donde se pone a los campesinos humildes entre la espada y la pared ofreciéndoles un trabajo a cambio de la destrucción de su patrimonio.

Pedimos respetuosamente a las autoridades municipales del ayuntamiento de Real de Catorce que no expida permisos municipales de construcción o de uso de suelo, pues como se dio cuenta la secretaria general del ayuntamiento que nos acompañó durante el foro de diálogo llevado a cabo el 18 de septiembre en Real de Catorce, la población wixárika y un importante número de personas del municipio que no desean la mina”.

Para finalizar aclaran que harán uso de todos los recursos necesarios para detener el devastador proyecto minero, valiéndose de recursos jurídicos nacionales e internacionales que están a su favor así como de las acciones de resistencia civil y pacífica que sean necesarias.