Desde la Guerra del Cenepa, en 1995, las compañías mineras Corriente Resources-Ecuacorriente-ECSA, Billiton, Lowell Mineral Exploration, Explor Cobre, Curigem, Aurelian y la Hidroeléctrica Hidroabanico – Sipetrol han invadido el territorio. Ahora se suman Kinross y Tongling, además de las petroleras, hidroheléctricas, sociobosques. Estas compañías invasoras llegaron con ofrecimientos, regalos, propaganda mentirosa, desinformación por los medios de comunicación, haciendo firmar convenios vergonzosos.

Fuente: Marchaporlavida.net

La selva no se vende,
la selva se defiende.

La Palabra de Dios: Miqueas 2, 1-5:

Ay de aquellos que planean injusticias, que traman el mal durante la noche, y al despuntar la mañana, lo ejecutan, porque son gente poderosa.

Codician los campos y los roban, codician las casas y las usurpan, violando todos los derechos arruinan al pueblo y lo despojan de su herencia.

Por eso dice el Señor: «… la gente se burlará de ellos y les cantará un canto triste: ‘Nos han despojado de todo y se han repartido nuestras tierras. Se han apoderado de nuestra herencia y no hay quien nos la devuelva´».

Por eso dice el Señor: «Cuando la asamblea del pueblo distribuya nuevamente las tierras, no habrá parte para ellos».

De la abundancia a la miseria

Para el Pueblo Shuar la selva es mercado, botica y bodega. Todo lo que se necesita para la vida se encuentra allí.

Antes, la familia iba al río y traía pescado fresco a la casa, pero ahora se compra sardina o atún enlatado.

Antes, la mamá iba a la huerta y traía yuca, papachina, camote, plátano, pero ahora se compra fideos en la tienda.

Antes, todos brindaban buena chicha a los visitantes en tazones llenos, pero ahora se toma fresco solo, cola, agua azucarada, licores y vinos que emborrachan.

Antes, se encontraba toda clase de animales de carne en la selva y alrededor de las casas cuidaban animales domésticos, pero hora se compra huevos de encubadora y la carne de cacería es comercializada.

Ya no se puede utilizar el agua del río, la agricultura está de bajada, la ganadería en peligro, la cacería escasa, la selva desaparece. Lo único que queda es la mano de obra barata. Ni siquiera se cumple lo básico del Código Laboral. Ofrecen un trabajo temporal de esclavos sin ninguna posibilidad de reclamo y superación.

La limpieza de la selva

Los jóvenes del Alto Cenepa – Cordillera del Cóndor, frente a esta realidad comenzaron a soñar: «Ni una sola compañía explotadora en nuestra tierra». Por algunos años, fortaleciendo la organización de la Federación, se prepararon para la «Limpieza de la selva»:

Abril de 2006: el Pueblo de Yunganza con la Coordinadora Campesina expulsaron a Dayanara del río Yunganza.

30 de Agosto 2006: Jimbitono paraliza a Hidroabanico por 75 días y 75 noches hasta despertar a todo el país de su sueño profundo.

01 de Noviembre 2006: Warints, libre de Lowell Mineral Exploration.

06 de Noviembre 2006: San Carlos libre de Ecuacorriente.

07 de Noviembre 2006: Rosa de Oro, Pananza, libre de Curigem.

09 de Noviembre 2006: Plan de Milagro, libre de Grayman.

01-03 de Diciembre 2006: Paralizan a Corriente Resources en Tundaime,

Creció la fraternidad

Nunca antes se había visto un movimiento de hermandad entre los Pueblos Shuar y Mestizo con un mismo objetivo: defender la tierra, casa común, herencia de los mayores y que pertenece íntegra a las nuevas generaciones, la niñez y juventud.

Son personas, grupos y organizaciones, que han arriesgado su vida en esta tarea a pesar del peligro. Ha sido la obra del pueblo sencillo y luchador de Morona Santiago y Zamora Chinchipe, con la solidaridad nacional e internacional, en acción conjunta por defender el suelo y los derechos de los pueblos.

El precio de la resistencia

En esta etapa de EXPLORACIÓN MINERA, los pueblos han soportado la lentitud y complicidad de las autoridades locales y nacionales frente a los reclamos. Han resistido a los engaños, trampas, reuniones a puertas cerradas, la presión sobre los dirigentes forzando a firmar vergonzosos convenios con las compañías.

Han sufrido la prepotencia, desprecio y presión constante de las compañías, el cierre de caminos públicos con alambradas y control con guardias armados, enfrentamiento social, garrotazos y atentados mortales. No han faltado maltratos, gases lacrimógenos, hostigamiento de parte de la policía y ejército cumpliendo órdenes al servicio de las compañías. Algunos compañeros y compañeras han sido perseguidos, enjuiciados e inclusive apresados acusados de terrorismo y sabotaje.

El mismo Presidente Correa, elegido presidente en noviembre de 2006 cuando comenzaba la resistencia, se ha convertido en el vocero principal de estas compañías mineras transnacionales poniendo a su servicio todo el aparato gubernamental.

Se ha tenido que superar la división, el debilitamiento o la falta de organización de las comunidades, el cansancio y desánimo de la gente, el conflicto con comunidades vecinas. Hasta la férrea unidad de la Federación Shuar está en peligro.

Sin información ni consulta.

Tantas reuniones de socialización convocadas por las compañías, ONGs afines y ministros, nunca sirvieron para informar a la comunidad acerca del verdadero alcance de la «minería a cielo abierto». Solamente sirvieron para engañar con un puñado de billetes dolarizados.

Triste experiencia

La experiencia vivida directamente en el Alto Cenepa con el sistema empresarial de explotación minera y el manejo de dinero fácil desde el año 1999, es un ejemplo preocupante acerca del desastre que las comunidades shuar y mestizas sufrirán en el futuro si continúa la fase de EXPLOTACIÓN en nuestra provincia, con consecuencias irreversibles.

Solamente en la fase de Exploración han sido víctimas de despojo, abuso, desorganización y confusión causados por las compañías mineras Billiton, Ecuacorriente y Lowell Mineral Exploration y por ONGs conservacionistas: Fundación Natura, Conservación Internacional, Proyecto Cóndor de GTZ, COSUDE, Arco Iris, Care y otros como Missouri Botanical Garden, Herbario Nacional que prácticamente se adueñaron del territorio. Ahora son las mismas instituciones del Estado que hacen esa misma labor.

Han causado en el pueblo violentos cambios sociales, culturales, políticos, organizativos y ambientales que desestabilizan su sistema armónico de vida y le llevan a un cruel etnocidio.

«Las nacionalidades indígenas, existentes en la selva amazónica del Ecuador, están amenazadas por la agresión de compañías multinacionales petroleras, cultivadoras de palma africana y madereras. (En ese tiempo no había todavía las mineras, hidroeléctricas, sociobosques, …) Estas compañías están conduciendo a los indígenas de la selva a una muerte segura, sea por el contagio de enfermedades desconocidas para ellos, sea por el despojo violento de territorios que les son vitales, sea por el atropello a sus costumbres y a su cultura. Tanto el genocidio como el etnocidio son crímenes abominables «
Mons. Leonidas Proaño, 26 de octubre de 1987)

Yaup´ – Mankusas Agosto 2012 P. Juan de la Cruz R.