La multinacional tiene un ambicioso programa en Santander y Norte de Santander. La firma pide desmitificar el proyecto mientras se incrementa el rechazo social al mismo.

Fuente: Portafolio

01/02/2011. El proyecto minero de oro de Angostura, ubicado en California (Santander), es el primero de una serie de programas de explotación que la multinacional minera Greystar tiene pensado desarrollar en esta región del país. Además de este programa, en el que ya se han invertido 150 millones de dólares en los 15 años que lleva la compañía en el país, hay otros cuatro objetivos de exploración en el departamento y en Norte de Santander.

El superintendente de Planeación de la compañía, Víctor Guimaraes, dijo que si bien los trabajos de exploración todavía no han concluido para establecer si se pueden formular proyectos rentables, la actividad avanza en 30.000 hectáreas que conforman los títulos mineros de exploración. «Las perspectivas son alentadoras, porque la zona minera es muy buena y hace factible estructurar proyectos similares», señaló Guimaraes.

El proyecto de Angostura contempla una inversión total de 1.000 millones de dólares de capital, desde su inicio hasta el cierre de la mina, cuando se extraigan un poco más de 7 millones de onzas de oro. La actividad de la compañía avanza sin pausa, pues sus directivas y empleados aseguran tener argumentos jurídicos y técnicos, entre ellos los permisos estatales para explorar, incluidos los de las autoridades ambientales de la época.

En el distrito minero California-Vetas también hay otras empresas canadienses como CVS, Galway y Ventana Gold, algunas para exploración y otras en explotación pequeña, tras comprar títulos de este tipo. Greystar asegura que el proyecto Angostura no pondrá en peligro el agua de Bucaramanga, porque además de los sistemas de tratamiento que se implementarán hay que tener en cuenta que el 50 por ciento del agua de la ciudad se surte de la cuenca de Tona, la cual no está en el área de influencia.

En California los habitantes temen que, en caso de una negativa a la licencia ambiental, el área caiga en manos particulares, que ya saben dónde está concentrado el oro y entren por su cuenta a extraerlo sin ningún control.