Barrick recibió adelanto de US$625 millones por la plata que, por ahora, no podrá sacar de Pascua Lama. A todos los planes de emergencia a los que pueda echar mano está recurriendo la canadiense Barrick, el mayor productor mundial de oro, con el fin de revertir la aguda crisis financiera que vive tras la paralización en Chile del proyecto Pascua Lama. La medida precipitó que sus accionistas presentaran la semana pasada en Nueva York una demanda colectiva contra el actual CEO (presidente ejecutivo) de la firma, Jamie Sokalsky, y del ex CEO, Aaron Regent, por emitir declaraciones falsas y ocultar información sobre el proyecto chileno-argentino.

En sus últimos estados financieros trimestrales 2013, Barrick entregó en 56 páginas un descarnado análisis de su situación, repitiendo en 33 oportunidades el nombre Pascua Lama, denotando así el peso que alcanzó el proyecto dentro de la compañía y lo urgente que hoy es para sus directivos buscar una veta, alternativa, de oro y plata en el lado argentino para saciar, temporalmente, sus necesidades de capital.

Sin embargo, fueron los estados financieros anuales de 2012 -entregados en Canadá a fines de marzo pasado por la minera- los que alertaron a sus accionistas, respecto de la «cuerda floja» por la que transitaba. Ahí Barrick reconoció que, confiada en que Pascua Lama comenzaría este año a producir unos 35 millones de onzas de plata promedio, determinó en 2009 vender por adelantado al broker Silver Wheaton Corp. el 25% de la producción de plata que entregaría esta mina en toda su vida útil.

Ese acuerdo (que también incluyó el 100% de la producción de plata de otras tres minas) le significó «un pago en efectivo y por adelantado de US$625 millones», en tres cuotas anuales hasta 2012. Pero como Pascua Lama no entró en operaciones, Barrick «ha debido incorporar a sus pasivos un mayor gasto por intereses, atribuibles a la tasa (de castigo) implícita en el acuerdo», lo que sumado a la baja en el precio de la plata, le obligará a ceder un mayor volumen de ese mineral al broker.

Acelerará trabajos en Argentina

Para hacer frente a estas obligaciones y así evitar mayores efectos tras la paralización de la mina en el lado chileno, Barrick dijo que está iniciando «estudios para un plan alternativo que implica acelerar la puesta en marcha de una fosa más pequeña en Argentina, con el fin de que proporcione una fuente de minerales para la primera etapa de producción».

La minera canadiense agregó que «esta alternativa podría proporcionar mineral durante unos seis meses de producción, tras lo cual se seguiría dependiendo del suministro continuo de mineral desde Chile».

De esta forma, si la reanudación de las obras de construcción del proyecto en Chile, incluyendo la extracción del material estéril del yacimiento, «se retrasa más allá de finales de 2013, o si el desarrollo del plan alternativo resulta inviable, podría haber un cambio significativo en el plan de desarrollo de la mina, un impacto en los costos de capital y en el programa de producción asociados al proyecto».

Tan frágil es el éxito de Pascua Lama que Barrick reconoció a sus accionistas que «continuará evaluando todas las alternativas que, a la luz de la incertidumbre asociada a las acciones legales y a los precios de los metales, incluyen la posibilidad de suspender el proyecto».

Apriete de cinturón

La minera canadiense señaló en sus últimos estados financieros que para afrontar su estrechez económica inició este año un plan de reducción de costos a nivel mundial, que le significará un ahorro de US$100 millones este año.

Adicionalmente, dijo, identificó otros US$500 millones de recortes, que implican disminuir sus costos de capital para 2013 desde el rango de US$5.700 a US$6.300 millones, hasta el rango de US$5.200 a US$5.700 millones.

Además, contempla rebajar en US$50 su estimación de costos de producción por onza de mineral, hasta un rango de entre US$950 a $1.050, orientándose a los yacimientos más rentables. También, «en el difícil entorno actual» Barrick reducirá en US$100 millones su presupuesto de exploraciones, suspenderá la construcción de nuevos yacimientos y evalúa vender activos, en especial su filial Barrick Energía y el 50% del proyecto de níquel Kabanga en Tanzania.

Con estos recortes y nuevo endeudamiento, la minera pretende afrontar en parte los enormes pagos que debe realizar este año y que incluyen costos de capital por $2.300 millones por Pascua-Lama, vencimientos de deuda por US$600 millones para el resto del año y dividendos comprometidos con sus accionistas, entre otros