Guatemala, Guatemala – 27/11/07. El cardenal Rodolfo Quezada Toruño demandó ayer que el próximo gobierno dé a conocer su política minera, pues afirmó que le preocupa que continúe la extensión de licencias para la explotación de metales. Agregó que esperara que el próximo gobierno del presidente electo Álvaro Colom, respete la decisión de las comunidades en las consultas populares, y que legalice esa figura para que sean vinculantes.
Fuente: Prensalibre.com

El cardenal Rodolfo Quezada Toruño demandó ayer que el próximo gobierno dé a conocer su política minera, pues afirmó que le preocupa que continúe la extensión de licencias para la explotación de metales.

«Guatemala es un país hermoso, pero lo podemos hacer desgracia», dijo.

Luego de la celebración de la misa dominical en la Catedral metropolitana, Quezada declaró que esperará el regreso del presidente electo, Álvaro Colom, para que detalle cómo abordará la concesión de licencias para la explotación minera en el país.

Es forestal

«Los obispos siempre hemos dicho que Guatemala no es un país minero; es de vocación forestal y turística, y la explotación de las minas a cielo abierto y de metales preciosos, no sólo daña el ambiente, sino contamina los ríos», expresó.

Quezada comentó que el interés de la Iglesia es resguardar la naturaleza. «Nos molesta la injusticia, la miseria de dinero que queda en Guatemala y los millones de dólares que se van al extranjero», enfatizó.

También criticó a la administración del presidente Óscar Berger por haber extendido licencias para la explotación de metales sin tomar en cuenta la opinión de las comunidades.

Defensa de empresas

«Este gobierno se va a llevar a la historia la mala fortuna de haber hecho concesiones por todos lados y haber defendido a esas empresas casi como si fueran familiares», insistió Quezada.

«La onza de oro está en US$800, cuánta gasolina podría comprarse con ese dinero», dijo.

Agregó que esperara que el próximo gobierno respete la decisión de las
comunidades en las consultas populares, y que legalice esa figura para que sean vinculantes.

«No hay que reírse de los pobres; es fácil porque esos daños no se hacen en las fincas de los funcionarios, sino en terrenos de la gente pobre», opinó.

Rechazó las declaraciones de la ministra de Energía y Minas, quien, según él, expresó que la Iglesia Católica apoyaba la recién aprobada Ley de Minería, lo cual, dijo, no es cierto. «Aquí me quedo, porque si no me meto en pleitos», expresó.