En un hipócrita y temerario informe a cerca de la inocuidad para la salud de las personas y el medio ambiente, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas AIC reconoció por fin la contaminación de los ríos Limay, Neuquén y Negro con la presencia de agrotóxicos y metales pesados, sin asumir por el momento su responsabilidad estatutaria y constitucional de remedar todo foco de eutrofización y contaminación industrial, petrolera, agroquímica y cloacal que hoy degradan su ecosistema.

 

Fuentes: Asamblea Sanidarios

20/09/2011. 

Ver al pie los artículos periodísticos que dan cuenta del informe.

Tal reconocimiento nos lleva ahora a ampliar las demandas de nuestra denuncia a realizar ante la Fiscalía de la Justicia Federal de la Nación, con relación a la responsabilidad de la A.I.C por la hiper proliferación de algas presentes en el río por el bajo caudal de agua permitido de volcar a las represas hidroenergéticas; la inconcebible presencia de petróleo en el agua; la aceptación de normas para el control de la contaminación del río evidentemente permisivas de su eutrofización y contaminación; y la malversación de los fondos administrados por la AIC (el 1,5% de la recaudación financiera de cada una de las cinco represas hidroenergéticas de los ríos Limay y Neuquén), fondos que son destinados para aspectos secundarios a su preservación, tal como la construcción de defensas de costa, estructuras paisajísticas, pavimentos o publicidades, acción que incumple los propios dictados para los cuales fuera creada la AIC, y a la vez que transgreden el Art 41 de la Constitucional Nacional cuando indica que: «El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley».

ASAMBLEA POR LA SANIDAD DE LA CUENCA DEL LAGO NAHUEL HUAPI Y LOS RÍOS LIMAY, AGRIO, NEUQUÉN Y NEGRO «ASAMBLEA SANIDARIOS»

sanidarios-owner@gruposyahoo.com.ar

Descargas cloacales, principal problema de los ríos Limay, Neuquén y Negro

Un monitoreo de la situación ambiental de la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro indica que en la gran mayoría de los sitios observados «la calidad del agua es muy buena y apta para distintos usos», pero se ha identificado que el principal problema que afecta esos cursos hídricos está vinculado a descargas puntuales de efluentes domiciliarios e industriales.

Esos efluentes están deficientemente tratados o sin tratar, porque se destaca la presencia de la bacteria «escherichia coli» (muy peligrosa) como principal indicador.

Así lo señala un reciente informe de la situación ambiental de la cuenca, procedente de la Secretaría de Gestión Ambiental de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas.

El organismo regional mencionó que tiene actualmente una red de monitoreo permanente integrada por 200 estaciones de muestreo y que el objetivo general del programa en ejecución es diagnosticar y controlar la calidad del agua en la cuenta con relación a sus usos, verificando los resultados obtenidos con diversos niveles guía de calidad, nacionales e internacionales.

Describe que se efectúan muestreos bacteriológicos, físicos y químicos con una frecuencia mensual en ríos y bimestral en embalses en 47 estaciones de monitoreos distribuidas a lo largo de la cuenca.

El hallazgo en algunos sectores de la referida bacteria se manifiesta en determinadas áreas de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén y primeros tramos del río Negro, donde «se conjuga la mayor concentración urbanas y actividad industrial de la cuenca con amplias zonas de producción agrícola».

Como ponderación del grado de contaminación de los recursos hídricos de la región se considera la relación que hay entre el vuelco cloacal de la población actual (1.100.000 habitantes) de aproximadamente 4 metros cúbicos por segundo con el módulo del río Negro, que llega a 1.000 metros cúbicos por segundo.

«En los embalses no se observan actualmente situaciones de deterioro de la calidad de agua, aunque aspectos tales como las psiculturas en jaulas flotantes en el embalse Alicurá y Piedra del Águila, el desarrollo de villas turísticas en amplias franjas costeras del embalse Mari Menuco y las recurrentes floraciones algales en el embalse Ramos Mexía deben ser atendidas convenientemente a fin de evitar efectos ambientales negativos, localmente o dispersos a otras áreas de la cuenca», puntualiza el informe publicado en julio pasado, pero difundido en algunas áreas oficiales recién este mes.

Hay plaguicidas en el río, pero dicen que no hay riesgo para personas ni cultivos

En el tramo intermedio del río Negro (Alto Valle) se han detectado plaguicidas de uso agrícola en forma esporádica y en concentraciones que no implican riesgo para la salud humana, cultivos ni vida acuática.

En los casos que hubo detección, solo fueron halladas «trazas» de compuestos más utilizados en el control fitosanitario en la región durante la época de aplicación de los elementos.

De ese modo, un informe oficial de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro explica los alcances de un estudio del plan de monitoreo de agroquímicos en la región.

Según el documento, elaborado en julio pero difundido recién este mes, los drenajes agrícolas presentan residuos de plaguicidas en mayor número y concentración que los ríos, debido principalmente -según se consigna en el texto- a que están más expuestos a recibir los residuos de los agroquímicos aplicados en las áreas que drenan y que, en muchos casos, son cuerpos receptores hídricos de efluentes industriales.

Los objetivos del plan de monitoreo de agroquímicos apuntan a determinar la presencia de residuos de agroquímicos en diversos componentes del ecosistema fluvial de los ríos Limay, Neuquén y Negro y evaluar la calidad del agua para abastecimiento humano y riego.

Desde el año 2004 se realizan muestreos estacionales focalizados durante el ciclo productivo de la actividad agrícola (época de máxima aplicación: octubre-abril) y entre julio y agosto en las principales áreas agrícolas de la cuenca (Alto Valle, Valle Medio y Valle Inferior).

Se han establecido 36 estaciones de control localizados en los tres ríos (captaciones para abastecimiento humano y riego) y desagües (receptores de los excedentes de agua de riego).

«Los resultados hallados han sido muy similares a lo largo de estos años, encontrándose que los plaguicidas de uso agrícola fueron detectados en los ríos en forma esporádica, en concentraciones que no implican un riesgo para la salud y cultivos ni para el desarrollo de la vida acuática», asegura el informe oficial.

No hallan registros altos de metales pesados en tres ríos de la región

Un relevamiento para detectar metales pesados en los ríos Limay, Neuquén y Negro confirmó que los niveles están por debajo de los límites de verificación, mientras que el resto de los registros no superan los valores guía de calidad para los distintos usos del agua.

El relevamiento tiene por objetivo determinar la concentración de metales pesados en diversos componentes del ecosistema fluvial de los ríos Limay, Neuquén y Negro.

Las tareas se realizan desde el año 2003 en 12 sitios ubicados a lo largo de los Neuquén y Negro para el seguimiento de la actividad minera en el primero de esos cursos de agua, para lo cual hay 28 estaciones de muestreo que incluyen al río Limay y al lago Nahuel Huapi.

Con una frecuencia estacional se evalúa la presencia en agua de arsénico, cadmio, zinc, cobre, cromo, mercurio, plomo, selenio, níquel y plata. En sitios aledaños a la explotación de oro en la alta cuenca del río Neuquén se examinan cianuros, también.

«Los resultados obtenidos se encuentra, en su mayoría, por debajo de los límites de detección, mientras que el resto de los registros no supera los niveles guía de calidad para los distintos uso del agua», especifica un informe oficial.

Una situación particular se ha observado en un bajo porcentaje de muestras analizadas en el río Neuquén, en la alta cuenca, donde se determinaron concentraciones de arsénico que superaron levemente los niveles guía para agua destinada al consumo humano, situación que se vinculó con la actividad volcánica aguas arriba, respecto de la actividad del volcán Domuyo.

El informe, emitido en julio, no alude obviamente a las consecuencias del volcán Puyehue sobre los ríos de la región.