Nuevamente nos reunimos, esta vez en Jacobacci durante el 10 y el 11 de junio, Vecinos Autoconvocados de Chubut y Río Negro, con el apoyo de organizaciones de éstas provincias y Neuquen, con la presencia de productores rurales, Comunidades Mapuche, comerciantes, docentes, estudiantes, artesanos, miembros de iglesias, de sindicatos y trabajadores en general que rechazamos el avance de la minería contaminante.

Si las mineras están aquí es porque el Estado promueve esta cuestionable forma de obtener dinero. Los políticos de los tres poderes, o quienes aspiran a ser candidatos, insisten en presentar la minería contaminante como algo inevitable y positivo, a pesar de todas las evidencias en contra.

El esquema que propone el estado y las mineras es de una simpleza tan elemental que no resiste análisis. No sólo supieron imponer su plan por medio de leyes inconsultas sino que ahora vienen a vender la ilusión de que vivir de rentas (regalías) es «crecer», olvidando mencionar que desindustrializa, infla artificialmente las estadísticas del Producto Bruto Interno, que contamina siempre (aunque intente barrer sus descomunales residuos tóxicos bajo la alfombra) y que no resuelve ningún problema de fondo de la Argentina. Al contrario: genera nuevos problemas.

La minería contaminante, en el mejor de los casos, sólo engorda el circuito global del derroche, de la competencia entre pueblos y de la guerra. Pero los conflictos no sólo ocurren en otras latitudes. Las consecuencias de la minería son muchas e incluyen lo que ocurre socialmente en y alrededor de las comunidades afectadas cuando las mineras (u otras industrias extractivas) se lanzan a ganar el consentimiento, la obediencia o la complicidad local para garantizar sus ganancias.
Invitamos a todas las organizaciones y asambleas a prestarles atención y a contabilizarlas, pues ningún «Estudio de Impacto Ambiental» les asigna importancia

Ese enrarecido clima social al que nos referimos incluye un forzado optimismo, frases hechas (» si hay oro alguien tiene que sacarlo»), violencia administrativa, cartas intimidatorias a pobladores, vigilancia, campañas periodísticas (o compra de medios, o presiones publicitarias) y descalificaciones.

Jacobacci, a pesar de todos los intentos por disimularlo, parece hoy una ciudad sitiada. Tienen más poder los sectores asociados al proyecto minero que el municipio. Nada nos asombra porque es parte de las estrategias mundial del sector y figura en sus manuales cómo ingresar en las «comunidades locales» y construir una identidad «minera» (ver por ejemplo el MMSD, Mineral and Metal Sustainable Development Program ). Por medio de ese activismo privatizado, el de las empresas mineras y numerosas fundaciones y consultoras que contratan, intervienen política e ideológicamente en las comunidades. Es un activismo bien pago, con tiempo disponible y recursos para dividir a la población entre «buenos» y «malos», siendo los buenos quienes los apoyan y los malos quienes defienden otras formas económicas. En muchos casos, el sector utiliza la extorsión monetaria, el hambre, la desocupación, la pobreza, las dádivas y el clientelismo barato. Igual o peor que el de los partidos políticos, pero para defender intereses privados. Igual que los eco-inversores de la cordillera, como la Hidden Lake de Lewis, regalan pelotas de fútbol, camisetas y, si fuera necesario, ambulancias o infraestructura. Parece mucho, pero es nada comparado con los beneficios que obtienen: son espejitos de colores que atacan la dignidad del ser humano.

Es así desde la época de Colón. Es hora de echarlos.

El estado no se queda atrás y subsidia, además de otorgarles permisos y beneficios de todo tipo, también ESE aspecto del saqueo. Y por eso admite que las mineras ingresen a las escuelas, a los colegios, a las universidades, a los programas de estudio e investigación, a conferencias, seminarios, concursos y textos para escolares, exposiciones sectoriales y visitas guiadas de escolares, como ha hecho en General Roca para el día de la minería. Quienes esperan beneficiarse de este festival (proveedores, funcionarios, prestadores de servicios) también contribuyen con su silencio o complicidad.

En esta ciudad cruzaron las calles con carteles donde leemos «Jacobacci decide por Jacobacci» , como si los argentinos fueramos extraños en nuestra propia tierra (y los mineros y sus empleados los auténticos «lugareños»), como si la política fuera el resultado de lo que deciden -sin consultar- funcionarios y empresarios.

Pero no logran dividirnos. Cuanto más gastan, dicen y hacen, más se enredan… más nos unen.
Un pueblo que no se vende es un pueblo que no se compra.

Alertamos a la población acerca de estas maniobras y sus consecuencias.

Rechazamos la adjudicación de permisos de cateo, exploración y explotación minera contaminante en toda la Patagonia. Hoy, con suma urgencia y porque sobresalen en este momento, en la Línea Sur rionegrina y en el Departamento Cushamen de Chubut. También rechazamos el Acta Declaración firmado entre cinco intendentes de la Comarca Andina de Chubut y el director de minería de esa provincia.
Manifestamos nuestro incondicional apoyo al poblador Arreche, lindante con el proyecto Calcatreu, y a todos los vecinos y comunidades que no permiten el acceso a sus campos a las mineras y/o sus representantes técnicos o legales.
Exigimos el cumplimiento de los Derechos de los Pueblos Originarios, de los hermanos Mapuche, siguiendo la directivas del Convenio 169 de la OIT y del Art. 75 de la Constitución Nacional.
Exigimos un programa que respete -y no solo de palabra- otras visiones de desarrollo, especialmente dirigido a resolver las causas de la pobreza y las condiciones de los sectores más vulnerables. Para ello exigimos espacio institucional en organismos públicos como el Consejo de Educación, el Ente para el Desarrollo de la Línea Sur, Salud, etc.
Queremos seguir con nuestras formas tradicionales de producción, sin afectar la Naturaleza, como hoy pretenden hacer con la minería contaminante, poniendo en riesgo el espacio regional.
Rechazamos el asistencialismo del sistema político, al que ahora se suma el clientelismo privado minero, que usan las necesidades y la pobreza para que nos enfrentemos pobres contra pobres cuando sufrimos una situación de igual a igual.

QUE SE VAYAN!!
NO ES NO!!
Desde Jacobacci, en la Línea Sur de Río Negro, el 11 de junio de 2006