El dirigente sindical sanjuanino se refirió a las duras condiciones de explotación que sufren los trabajadores del sector y en especial en los establecimientos de Valedero, San Juan: «A los muertos de la Barrick, los cuentan del lado chileno», dijo Leiva.

 

Fuente: Agencia CTA

-¿Qué significación tiene para los mineros este encuentro del sábado organizado por la CTA?

Creo que era una necesidad que ya tiene su tiempo, y que las urgencias de momento hicieron ir dejando de lado. Para nosotros es importante no sólo coordinar acciones con el resto de los compañeros en lo que se refiere a la lucha gremial sino además poder definir el lugar de la minería a cielo abierto en el marco de un proyecto de desarrollo nacional.

Nosotros, los trabajadores, que también somos víctimas de este modelo, no estamos en contra de la minería, creemos que es posible preservar y multiplicar los puestos de trabajo, la riqueza de la Nación sin afectar al medio ambiente.

-Esto no tiene nada que ver con lo que plantea la Barrick Gold.

Obvio que no. Ellos nos dejan sólo migajas y se llevan hasta el último peso. Y no sólo la plata. La vitivinicultura, la frutihorticultura están afectadas hoy como muchas producciones regionales por la falta de nieve, es decir de agua. Los pozos de extracción de agua de una región seca como la nuestra están cerrados por falta de mantenimiento. Si el Gobierno cobrara lo que tiene que cobrar a las mineras y el dinero fuera donde tiene que ir, esos pozos estarían abiertos. Estos temas hay que discutir.

Ojo, no ignoro que ellos desarrollan establecimientos no contaminantes allí donde tienen más control del Estado, mientras aquí hacen lo que quieren y obtienen mayores ganancias.

-¿Cómo se desarrolla la organización gremial en el corazón de un monstruo como la Barrick, más poderoso aún que muchas naciones?

No es fácil. Un lugareño que con suerte estaba sacando dos mil pesos al mes pasa a cobrar entre 8 mil y 10 mil y entonces siente que ese es un buen sueldo. Hay que empezar por explicarle que lo que está dejando a cambio es la vida. No es poca cosa trabajar a cuatro mil metros de altura. Las enfermedades respiratorias se amplían, si sos hipertenso corrés serios riesgos trabajando a esa altura. Generalmente se ocultan los accidentes y las muertes.

–¿Hay alguna estadística?

Sólo del lado chileno. Los compañeros de los distintos sindicatos dicen que ya son 17 los muertos argentinos y chilenos en accidentes. Vengo de un congreso del lado de Chile y ahí te das cuenta lo que es la libertad sindical. Hay varios gremios pero todos están juntos a la hora de defender los intereses del obrero. En cambio, aquí donde quieren reconocer a un solo sindicato minero que no somos nosotros, ni los muertos cuentan. Nosotros los obligamos a sentarse a negociar sólo a fuerza de paros, de los que ya llevamos cinco.

Ni siquiera te hacen un chequeo o te toman la presión antes de subir. Si arriba tenés un infarto, ya es tarde. Es mi caso, los médicos me dicen que ya no podré seguir subiendo a la mina por mis problemas de salud.

-¿Eso implica que deja el gremio?

Mi lugar en el gremio es una decisión de los compañeros a los que obvio, jamás voy a dejar. Más allá de mi salud o de lo que decidan los compañeros, hay una cosa que no se puede poner en discusión porque es una opción de vida: jamás podría dejar la lucha por nuestra dignidad.

«Hay un debate pendiente, no sólo para los trabajadores privados sino para toda la Nación y es qué hacemos con la minería a cielo abierto». De esta manera opinó José Leiva, secretario general de la Organización Sindical Mineros Argentinos (OSMA-CTA).

* Equipo de Comunicación de la CTA