Para extraer las sales de potasio se ha montado una ciudad para 4 mil personas en pleno campo. La empresa brasileña Vale está «blindada» políticamente por el apoyo de la presidenta Cristina Fernández, quien ha respaldado cada acción de esa firma, a pesar de que el control lo tiene la provincia. Mientras, en Neuquén y Mendoza se agudizan los reclamos, con la UOCRA como agitador.

Fuente: Mendoza On Line

La noticia sorprendió en Mendoza, pero no en el Sur de la provincia. El conflicto generado por un grupo de desocupados que exigen ser contratados por la minera Vale en el proyecto Potasio Río Colorado se venía macerando hace tiempo, de los dos lados del río: en Neuquén hay fuertes reclamos por la demora en la construcción de la red ferroviaria y otras instalaciones, y en el Sur de Mendoza crece la queja de pequeños empresarios locales y también de trabajadores que buscan respuesta a la promesa de trabajo. En ambos casos la UOCRA, el gremio de los trabajadores de la construcción, agita el conflicto.

El escenario principal del conflicto está a más de 300 kilómetros de Malargüe, en plena estepa patagónica, donde se montó una ciudad con su propia lógica, para, en algunos años, se extraer la sal de potasio. Anoche un grupo de cerca de 100 personas llegaron en trafic para hacer un piquete en la puerta de la «ciudad minera» armada en el lugar. Allí hablaron con representantes de la UTE que tiene a su cargo la construcción de la mina, pero la tensión aumentó cuando quisieron avanzar hacia el campamento, donde se alojan los casi 4 mil obreros que están trabajando en el lugar. La mina es custodiada por vigiladores privados. Por eso los manifestantes fueron «acompañados» por 10 policías, y se enviaron otros oficiales desde San Rafael para reforzar la seguridad.

Justamente la distancia del yacimiento con cualquier localidad mendocina complica comprender lo que pasa. Pero una de las aristas es que es un conflicto que de un lado «no tiene rostro». Es que la empresa brasileña Vale tomó como política no mostrarse; tanto que no tiene representantes visibles en Mendoza, a pesar de que en la ciudad tienen sus oficinas en pleno centro.

Vale es una empresa minera manejada por el Estado brasileño y es el concesionario de la mina de sal de potasio, sobre la cual tiene derechos de explotación del yacimiento por al menos 50 años. Pero actualmente tiene delegada la construcción de la mina en otras firmas; concretamente en Odebrecht y Techint, que forman la UTE Consorcio Potasio Río Colorado, que es el principal «empleador» del lugar. Allegados a esa empresa aseguraron que seguirán los caminos acordados para contratar personal, principalmente a través de los mecanismos establecidos por la Municipalidad de Malargüe. De la misma manera aseguran que en ese departamento hay «pleno empleo» por la actividad minera.

Cuando se produjo la «toma» de la mina, el lugar ya estaba sin actividad, pues era de noche. Las dudas estaban puestas en cómo seguiría durante la madrugada el conflicto, pues la tensión iba en aumento.

En el grupo de personas que participan de la protesta hay desocupados, algunos ex trabajadores del lugar, otras personas que hicieron los trámites para trabajar pero aún no habían sido convocados. También se mencionó que había personas que habían sido despedidas por mala conducta. El temor de fondo es que en la mina se genere un grupo de choque como los «Dragones» de Santa Cruz.

Con el apoyo de Cristina

Aunque Vale extraerá recursos minerales de Mendoza y con la provincia firmó todos los convenios necesarios, la empresa brasileña reporta directamente a Casa Rosada, obviando hasta el extremo cualquier relación local. Así lo han hecho sentir en cada oportunidad. El avance de ese emprendimiento es parte de un acuerdo entre las presidentas de Brasil, Dilma Russeff, y de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien «banca» todo lo que Vale hace.

De hecho, cuando había rumores sobre la posible suspensión de trabajos de la empresa, fue Cristina quien desmintió esas versiones y defendió a la empresa. Incluso aseguran que los rumores de «fuga» fueron generados para intentar calmar los reclamos locales. Por eso también en Vale se sienten «blindados» políticamente.

Sin embargo esas relaciones de alto nivel no logran disimular los conflictos, como el generado en Mendoza o en Neuquén, donde está frenada la construcción de la red ferroviaria (que está a cargo de la empresa brasileña Camargo Correa) que llevará las sales de potasio hasta el puerto.

El control ambiental y administrativo de los trabajos en la mina está a cargo de la Secretaría de Ambiente de la provincia y de la Dirección de Minería. Ellos deben verificar que no haya problemas ambientales, pero también que se cumpla el «compre mendocino», que indica que el 75% de las empresas contratadas sean locales (siempre y cuando haya disponibles en los rubros buscados) y también que el 75% de los trabajadores sean de la provincia.

Los empresarios locales denuncian que en algunos casos se toman como contrataciones locales a empresas foráneas que se radican en Mendoza sólo para participar del proyecto.

Potasio Río Colorado es la inversión privada más grande de la Argentina, con más de 6 mil millones de dólares previstos. Esa cifra podría crecer y ese es uno de los problemas de fondo: la inflación impacta sobre el presupuesto y sería uno de los motivos de la demora de algunas obras (como la del ferrocarril). A otras empresas mineras les sucedió algo similar, como a Barrick en San Juan con el proyecto Pascual Lama, obligándolos a reevaluar los planes. La empresa brasileña Vale le compró el proyecto a la inglesa Río Tinto y tendrá la explotación por 50 años.