Hace minutos la Presidente Cristina Fernández presentó en sociedad uno de los mega-emprendimientos más grandes del país, Potasio Río Colorado ubicado al sur de Mendoza. Es de la corporación de origen brasileño Vale, que obtuvo el «premio» a la peor empresa del mundo por sus afectaciones al ambiente y otros derechos humanos. Organizaciones locales lo critican por su consumo de agua y su rol para la economía extractivista.

Fuente: Com Ambiental

Tanto la Presidente como el CEO global de Vale destacaron que se trata de un proyecto para la agricultura. Fernández aseguró que es una necesidad porque «cada vez más personas adquieren el buen hábito de comer todos los días». No obstante ello, la utilización en gran escala de agroquímicos se da en un tipo de agricultura intensiva, industrial, extractivista. Un tipo de agricultura que no se preocupa por reintegrar los nutrientes naturales al suelo, que implicaría la gestión de los residuos orgánicos. En otros términos: si la alimentación depende de la minería, ¿qué pasará cuándo se acaben los minerales? No es posible depender de eso.

En este caso particular, según señalaron las organizaciones que critican el proyecto. «El potasio saqueado no es para solventar la agricultura como difunden en los medios y ayudar a resolver el hambre de los sectores más empobrecidos. Sino todo lo contrario, es para extender la frontera de los agro-negocios en zona de Amazonas (su desmonte) como materia prima para ser utilizado en bio-combustibles. Ya que los suelos de Brasil carecen de ese mineral que ayuda a lograr un incremento en la productividad», denunció la Asamblea Popular por el Agua. Por ello también no es del todo certero el comentario presidencial, acerca de que es imprescindible aumentar la frontera agrícola porque se trata de alimentos.

Esto ya no es así desde que existe el modelo de los agronegocios. Hoy los alimentos son fuente de especulación, de producción para otros usos como el biocombustible, una commoditie manejada por corporaciones. Como ocurre con el modelo sojero en Argentina y buena parte de Sudamérica. Incluso en Brasil, donde se deforesta el Amazonas, que es el lugar de comunidades indígenas y campesinas que aprovechan de modo sustentable la selva. Viven y trabajan en comunidad, cuidando su territorio. El CEO de Vale expresó que el emprendimiento dará «trabajo para los argentinos». Sin embargo, no contó los pasivos ambientales, que afectarán a su patrimonio.

Las dos principales preocupaciones de las organizaciones de Mendoza, Neuquén y La Pampa tienen que ver con la gran demanda de gas y agua que generaría Potasio Río Colorado. Se calcula que el gas es equiparable al consumo de toda Gran Mendoza, residencial y de pequeñas empresas. El uso de agua afectaría sobre todo a la cuenca sur, donde La Pampa ya está castigada por el agua que retiene Mendoza. Un riesgo adicional consiste en la salinización del agua que puede producirse con la extracción del potasio. Por otra parte, señalan que la cercanía de Potasio Río Colorado con los yacimientos de gas no convencional en Vaca Muerta también agregan un potencial contaminante.

Para terminar el panorama, el historial de la corporación no trae más confianza. La corporación más grande de origen brasileño consiguió el «premio» Ojo Público a la peor empresa del mundo, por sus desempeños en su propio país, Perú, Mozanbique, sumando alrededor de 40 países. Tanto es así, que desde 2010 existe una «Articulación Internacional de las Personas Afectadas por la Vale». Este año presentaron un «Informe de Insustentabilidad», donde plantean «cifras sobre las numerosas muertes por accidentes laborales, las emisiones de contaminantes y daños al medio ambiente por áreas». Hoy la Presidente recibió al empresario casi como un héroe global. En la «Cupula dos Povos», realizada en paralelo a la Conferencía Río+20, la corporación fue el principal eje de las críticas.

Ver los Videos del «Juicio Ético a las Trasnacionales» en la Patagonia, con las acusaciones contra Vale.

 

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