Reproducimos a continuación la respuesta de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel a un correo electrónico enviado recientemente por Fabián Tappari, funcionario de la «Coordinación de Medio Ambiente» del municipio de Trelew, a la casilla del sitio www.noalamina.org. Como el Sr. Fabián Tappari reproduce ciertos lugares comunes de las argumentaciones promineras, nos parece oportuno responderle públicamente para ilustrar nuestra postura y hacer una contribución al debate que por estos días pretenden y celebran tantos funcionarios.

23/09/2011. En primer lugar se transcribe el texto enviado por el Sr. Tappari y a continuación la respuesta de la Asamblea de Vecinos Autconconvados de Esquel.

Gracias por su correo. Tengo solo algunas dudas en forma de preguntas para hacerles a todos los que luchan y adhieren a esta noble cruzada, y que seguramente están en contra de TODA la minería, consulta:

1.- utilizan algún tipo de combustible fósil para movilizarse.

2.- Utilizan vehículos?

3.- Viajan en avión?

4.- Tienen algun objeto de oro, plata, u otro metal como ser alianzas, cadenitas, etc.?

5.- Tienen implantes molares?

6.- Se iluminan con luces de mercurio?.

7.- Nadie tiene auto?

8.- Luego de dar los discursos contra la minería, retornan a sus hogares a caballo?

9.- Se iluminan con el fuego?

10.- Nadie consume carne?

11.- La cosecha de vegetales es artesanal?

12.- La pesca la hacen desde la costa, o embarcado con arpones pero sin 13.- utilizar anzuelos metálicos, ya que el metal proviene de las canteras que contienen metales, valga la redundancia, no?.

14.- Algún candado de bronze?

15.- Alguna hebilla en los zapatos?

16.- Tienen heladera con paredes metálicas?.

No quiero ser pesado, me pero quedan en el tintero miles de preguntas que me surjen pero las dejaré para otra oportunidad.

Mi última pregunta es si los que están verdaderamente en contra de las mineras han hablado con la gente que vive de Gastre y Gan Gan, Lagunita Salada, Yala Laubat y Blancuntre para saber su opinión?. Desde la comodidad es fácil hablar. Pero hay que estar en la piel de los que sufren de privaciones, como la gente que vive en esos lugares alejados de los centros mundanos y muchas veces trabajan en empresas relacionadas con las mineras. Espero su contragolpe, que seguramente será leal y con principios nobles, y no con golpes bajos como los estúpidos que piensan que vivimos todavía en las cavernas y en un mundo como los navi de avatar, en un comunión total con la naturaleza. No les quepa duda que nada me gustaría más que fuera así, ya que tengo hijos y quiero un mundo hermoso para ellos, pero la realidad es otra. Un saludo. Fabián Tappari

La respuesta de la Asamblea

Sr. Fabián Tappari:

Entre quienes integramos la Asamblea de Esquel y muchísimas otras a lo largo del territorio argentino y latinoamericano hay todo tipo de posturas respecto a qué tipo de minería es realmente sustentable (y no nos referimos a la falaz «sustentabilidad» corporativa), pero en lo que todos coincidimos es en nuestro rechazo absoluto a la megaminería a cielo abierto con el uso de sustancias tóxicas, también denominada minería química. Por lo demás, comprendemos que la gran mayoría de las cosas que nos rodean provienen de algún tipo de minería, desde la cal o el cemento de nuestras casas a los autos, los celulares o los satélites de comunicaciones. La cuestión aquí no es saber si necesitamos minería o no, sino cuánta minería necesitamos y de qué tipo. Junto a esto, la mayoría de nosotros nos planteamos también cuánto consumo queremos y esto no significa en ningún modo que nuestro objetivo sea «volver a las cavernas», como insisten los grupos de interés mineros. Más bien quiere decir que nos planteamos seriamente la búsqueda de alternativas viables para vivir bien sin ser una carga para el planeta.

El intento de los lacayos de las corporaciones mineras de desprestigiar a los movimientos sociales opuestos a la megaminería haciéndolos aparecer como movimientos fundamentalistas, retrógrados y opuestos al progreso no se condice en absoluto con la realidad. Son precisamente estos grupos vecinales los que más abocados están a conseguir un progreso y desarrollo real, siendo este diametralmente opuesto al que corporaciones y gobiernos pretenden imponernos: un falso «desarrollo» basado en la explotación, tanto de los bienes comunes como de las propias personas, y movido por la codicia más brutal.

No es ese el «progreso» que deseamos quienes nos oponemos a que nos envenenen y destruyan nuestro medio ambiente. No es ese el «desarrollo» que queremos los ciudadanos comunes que en toda Latinoamérica nos alzamos contra un sistema de saqueo coordinado desde los países centrales y ejecutado localmente en los países periféricos por funcionarios corruptos, ayudados en su labor por consultoras, periodistas y científicos mercenarios. El «progreso» que ustedes, como bien entrenados mercachifles, pretenden vendernos es para nosotros involución y primitivismo, y el sistema subyacente, capaz de sobrevivir únicamente gracias al contínuo crecimiento, alimentado este en la explotación, el parasitismo y la rapiña, es un modelo en decadencia.

Qué paradoja que entre los más fervientes adalides de la destrucción del medio ambiente y los bienes comunes se encuentren precisamente los encargados de protegerlos, funcionarios más preocupados por su ascenso político que por cumplir la labor para la que presuntamente fueron designados. Como en un mundo orwelliano, son aquí las secretarías de Medio Ambiente las que trabajan para contaminar la naturaleza y las de Producción las encargadas de destrozar las actividades productivas genuinas y auténticamente sustentables.

Y sí, señor Tappari, nos movemos en auto, usamos celulares y heladeras con paredes metálicas y nuestras casas se calefaccionan con gas. Pero no nos importaría reducir nuestro consumo o cambiar a alternativas más sustentables si eso significa acabar con la destrucción del planeta. Al contrario que usted, nos preocupamos por el futuro y las generaciones venideras y no tenemos una visión cortoplacista movida sólo por la acumulación de poder y capital a toda costa.

Usted, en su cargo de Director del área de Medio Ambiente de la Municipalidad de Trelew, siga ocupándose en medidas cosméticas como cambiar a lamparitas de bajo consumo o hacer campañas mediáticas con supuestas medidas ambientales que en nada cambian el modelo inhumano y saqueador que con ellas tratan de maquillar. Mientras tanto, nosotros, los ciudadanos, el pueblo indignado, seguiremos luchando para que el cambio sea real.

Recuerde que tenemos un mandato constitucional, ya que, según el artículo 41 de la Constitución Nacional, no solamente tenemos el «derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras» (eso es precisamente por lo que luchamos) sino que también, y esto es importante, tenemos «el deber de preservarlo». Y desde ya le comunicamos que seguiremos fielmente ese mandato, por mucho que les pese a usted y a quienes le dictan el discurso.

Cordialmente.

Y para terminar, adjuntamos material de lectura indispensable para profundizar el debate sobre el tema que nos ha convocado:

• «Mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo«, por Juan Domingo Perón Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=5187

• «Identificando Directrices«, por Lic. Yolanda Ortiz, primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de la Argentina bajo la tercera presidencia de Juan Domingo Perón. Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=8277

Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el NO A LA MINA


Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo

Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=5187

Por Juan Domingo Perón

Desde Madrid, difundido el 21 de febrero de 1972

Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor- que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.

Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.

Los hechos

El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.

La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.

En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la vida sedentaria.

Despilfarro masivo

Las mal llamadas «Sociedades de Consumo», son, en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.

No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales – la de los países de baja tecnología en particular – sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.

El espejismo de la tecnología

Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma – el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie.

El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación.

Después de la tierra, el mar …

En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de protección de la fauna y flora marinas.

…Y el agua potable

La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problemas mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.

Alimentos y armas

Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo, todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.

Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.

A este maremagnum de problemas creados artificialmente se suman el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual » ratio » de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2.500 cada ser humano dispondrá de solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de 20 años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.

Política demográfica

Es indudable pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya por el retardo con que comenzaremos,. no producirá sus efectos antes del fin de la década en materia educativa, y antes de fin de siglo en materia ocupacional. Y que además la política demográfica no produce los efectos deseados sino va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía del mercado, o aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes

Qué hacer

Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aun que en última instancia tenga como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.

Para poner freno e invertir la marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:

1.Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.

2. Esa revolución mental implica: comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible que los recursos naturales resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población es aumentar la reducción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.

3. Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales: Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos.

4. La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna. y que la justicia social debe exigirse en la base de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se trate. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionar el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental.

5. Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente exhausto y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.

6. El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para la Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales.

7. La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de la ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de la Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad; es el problema.

8. Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacional.

9- Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados unidos dentro de la comunidad internacional.

Nosotros los del tercer mundo

Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:

1-Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes .Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana .

2- De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo , preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos.

3- En defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria.

4- No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción solo así estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.

La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.

En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria

Identificando Directrices

Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=8277

Por la Lic. Yolanda Ortiz, primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de la Argentina bajo la tercera presidencia de Juan Domingo Perón

Cuando aparece el Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo para detener la marcha suicida que había emprendido la Humanidad, antes de la Reunión de Estocolmo, en plena crisis ambiental, era evidente el fracaso de un modelo de desarrollo destructor de la naturaleza y de los seres humanos.

Se daba ya esa separación de la humanidad, como si estuviera constituida por más de una especie, tal como la describe Perón en su documento. Por un lado estaba la preocupación de los países desarrollados en relación a los problemas de contaminación, tratando de reunir al mundo para analizar que se podía hacer y por el otro los países pobres que alegaban que ellos no sabían nada de cuestiones ambientales y que la única contaminación que conocían era la de la pobreza. Fue Indira Gandhi la que argumentaba de esa manera.

Pese a que posteriormente aparecen otros conceptos nuevos como el de Desarrollo Sustentable del Informe Bruntland en el 80, y que han pasado muchas cosas en treinta y dos años, sobre todo con la agudización del fenómeno de la globalización, el Mensaje guarda toda su vigencia ya que no hay nada sustancial que quede afuera.

Lo vemos en la descripción de la problemática ambiental global, con sus paradojas impactantes, los vaticinios que se van cumpliendo inexorablemente y lo que empezaremos a analizar en las claras directrices que están sugeridas; esperándonos para ponerlas en prácticas y contribuir así a revertir la marcha suicida de la humanidad.

El documento hace un llamado a tomar conciencia de esa errónea marcha y la interpretación es la siguiente.

El hombre no ha llegado a comprender, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental.

Reafirma que sí sigue destruyendo los recursos que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales.

Ya era hora y en los últimos tiempos se reconoció que la historia de la humanidad es la historia de la relación de los seres humanos con la naturaleza y «la necesidad del surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza».

Recordemos entonces que la forma en que la población de un municipio o de una provincia, utiliza los recursos naturales y el espacio de su territorio tiene que ver con valores que generen una relación amigable o no con la naturaleza y que garanticen el bienestar de los seres humanos; porque esto está asociado con los sistemas institucionales y de poder de distribución de recursos en la organización de la comunidad.

Podríamos distinguir algunas directrices que nos llegan con mucha claridad.

PRIMERA DIRECTRIZ

ENFOQUE ECOPOLITICO

La justicia social, la profundización de la democracia, y la participación popular, junto al respeto de las reglas de la tierra son las que definen la relación sociedad-naturaleza.

Hay una importante tarea a realizar por parte de las instituciones para hacer frente a los desafíos.

SEGUNDA DIRECTRIZ

LA CONCIENTIZACION Y LA ACCION

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.

Hay una tarea fundamental asignada a los dirigentes políticos y aún pendiente.

TERCERA DIRECTRIZ

PRIORIDAD EN LA AGENDA

Estos problemas ambientales, dice el mensaje, deben tener el carácter de primera prioridad. En su conjunto no es un problema más de la Humanidad. Es el Problema

Sabemos que la urgencia de las exigencias de cada día no permite ver lo importante y a fuerza de ejercitarlo siempre se esta perdiendo el reconocimiento de la urgencia de lo esencial.

Cómo hacer para superar enfoques tradicionales para que las instituciones políticas dejen de ser disfuncionales. Cómo percibir la cuestión ambiental en toda su profundidad y amplitud y dar respuesta a los desafíos de la hora.

Y lógicamente antes de enumerar las propuestas se enumeran las causas remarcando que son múltiples y complejas: la codicia y la imprevisión humana, las características de algunos sistemas sociales, la sobreestimación de la tecnología, el desconocimiento de las relaciones biológicas.

A esta heterogeneidad de causas corresponde la heterogeneidad de respuestas, aunque en última instancia todas tengan como denominador común la inteligencia humana.

Las propuestas que nos ofrece constituyen una síntesis maravillosa de las acciones esenciales e insoslayables para un cambio.

CUARTA DIRECTRIZ

LO QUE HAY QUE HACER

Son necesarias y urgentes:

1) Una revolución mental de los hombres y mujeres,
2) Una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo.
3) El surgimiento de una convivencia armónica de los seres humanos con la naturaleza y entre sí.
4) Nuevos modelos de consumo.

1) La Revolución Mental impone superar la visión lineal, recortada y compartamentalizada que impide conocer la multifacética y compleja realidad.

Sumada al corto plazo son los principales obstáculos para un enfoque ecopolítico.

Y lo peor nunca llegaremos a dar una respuesta correcta cuando estamos abordando mal un problema. Ya lo decía Pascal: no puedo conocer las partes sino conozco el todo y tampoco puedo conocer el todo sin conocer las partes y esto se debe a la solidaridad en el sentido de la unión entre todos los fenómenos en mayor o en menor medida, que se enriquece aún más con la otra solidaridad, la que fortalece el tejido social con la fraternidad.

Es una seria tarea que tenemos que afrontar, porque nuestra formación es reduccionista y simplificadora, pero lo podemos lograr con el ejercicio, con el esfuerzo que requiere todo cambio. Habrá que buscar los medios idóneos para una tarea interdisciplinaria y responsable, a partir de un ordenamiento del suelo del espacio y de las actividades y con la herramienta fundamental de la educación ambiental, para la clarificación de conceptos el fortalecimiento de valores, la modificación de actitudes y la adquisición de habilidades.

2) La modificación de las estructuras sociales y productivas implica , como dice Perón, que el lucro y el despilfarro no puede ser el motor básico de sociedad alguna y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, que además deberá fijar prioridades de producción de bienes y servicios, según sea el país y sus ecosistemas .

Todos podemos hacer algo para que haya nuevos modelos de producción y consumo, con una organización que haga uso racional de la energía con estrategias de prevención de riesgos y tecnologías limpias.

QUINTA DIRECTRIZ

CIUDADANIA PLANETARIA Y TERRITORIAL LOCAL

Todos los problemas están vinculado estrechamente a la justicia social y al uso soberano de los recursos naturales por parte de cada nación, en el mundo, pero también con la obligación de cada gobierno de exigir a sus ciudadanos, el cuidado de los mismos.

El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva ya se trate de ciudadanos o pueblos.

Perón lanza su Mensaje a todo el Mundo por encima de banderías políticas pero si bien somos pasajeros de una sola nave se sabe que nuestros países no van en la primera clase y que ello obliga a recomendaciones especiales que están en el capítulo dedicado a los países del Tercer mundo.

SEXTA DIRECTRIZ

CUIDAR NUESTROS RECURSOS NATURALES CON UÑAS Y DIENTES

Recordando que las fuertes solidaridades solo son posibles cuando hay un destino común, en el pasado en el presente y en el futuro.

SEPTIMA DIRECTRIZ

UNIR FRATERNALMENTE NUESTRAS VOLUNTADES, CON EL ESPIRITU ABIERTO PARA HACER POSIBLE EL DESARROLLO SUSTENTABLE SIN EXCLUIDOS