La mayoría de los chubutenses que se informan sobre el tema minero saben que durante un corto tiempo, diez años máximo, la Meseta tendría una acotada mejora económica con las mineras. Pero después quedará la región de nuevo sin trabajo, contaminada, sin los recursos que se robarán con los contratos super leoninos, y con muertes por enfermedad de sus habitantes y la naturaleza irremediablemente dañada por centenares de años. «Los empresarios mineros y muchos políticos son los que perversamente están creando este escenario de enfrentamientos entre los habitantes que en minoría quieren la actividad y una gran mayoría que no quieren para Chubut una historia que tiene antecedentes múltiples en el planeta dado que la megaminería responsable, no existe»

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Por Luis Dupuy

Días pasados la Diputada Alejandra Johnson Taccari, hizo en la Legislatura del Chubut, una semblanza de lo que a su entender se vive en la actualidad en la zona de la Meseta Central de la Provincia.

Dijo que durante los últimos años los diferentes gobiernos casi habían abandonado a su suerte a los Pueblos de esa región. Por ejemplo citó al promocionado Proyecto «De qué va a vivir mi pueblo», que fuera una creación del hoy Gobernador Martín Buzzi, cuando era Ministro de la Producción de Mario Das Neves.

Taccari es la única Diputada en representación de esa valiosa comarca del Chubut, y en gran medida su verdad, la que expresó en la Cámara en la última Sesión, es compartida por miles de chubutenses que hoy día también se siguen preguntando «de qué va a vivir mi pueblo.»

Pero también hay una enorme mayoría de ciudadanos que piensan que la situación en la meseta es consecuencia de una planificación perversa para que se llegara a instancias como las actuales, donde una minoría de los habitantes de otras zonas del Chubut y de los que habitan en la meseta crean que solo la minería los puede salvar.

Ahogo económico. Desánimo generalizado. Incierto futuro. Una situación límite e ideal para ahora intentar imponer la megaminería en una zona de «sacrificio».

La mayoría de los chubutenses que se informan sobre el tema minero saben que durante un corto tiempo, diez años máximo, la Meseta tendría una acotada mejora económica con las mineras. Pero después quedará la región de nuevo sin trabajo, contaminada, sin los recursos que se robarán con los contratos super leoninos, y con muertes por enfermedad de sus habitantes y la naturaleza irremediablemente dañada por centenares de años.

«Si ingresa la megamería, en las actuales condiciones es un suicidio colectivo. Chubut como Estado no está en condiciones de controlar nada, y además habrá empresarios y políticos que ganarán mucho dinero, es el pensamiento de la mayoría del pueblo que se consulta sobre qué piensan del tema», decía uno de los asistentes que presenciaba el intercambio de opiniones de los Diputados.

Y agregó: «Los empresarios mineros y muchos políticos son los que perversamente están creando este escenario de enfrentamientos entre los habitantes que en minoría quieren la actividad y una gran mayoría que no quieren para Chubut una historia que tiene antecedentes múltiples en el planeta dado que la megaminería responsable, no existe», reflexionaba.

Otra de las voces de vecinos que se escuchaban en la Legislatura el pasado Jueves decía: «Hablemos de números. Pidamos a las autoridades de cada provincia donde ya las mineras están operando, que digan cuánto dinero ingresó a los tesoros de esas provincias, en los últimos años.

Comprobaremos que ocultan los números porque son insignificantes las ganancias para esas provincias.
La verdad de la minería en Argentina es que solo ganan «ellos». Los empresarios y los políticos corruptos que reciben coimas para abrir las puertas a esos perversos negocios.

Debatamos sobre mega minería pero «con todos los números sobre la mesa». No van a aparecer. Los ocultan. No pueden darlos porque allí queda demostrada la gran mentira de las mineras». Y el vecino concluyó con una afirmación: «la minería es pan para hoy y hambre y muerte para mañana. Y no debemos olvidar nunca que el Derecho a la VIDA está siempre por sobre los derechos económicos».