Un grupo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad Pacific reveló información clave en relación a los peligros potenciales del fracking: de acuerdo al estudio realizado, en este proceso se utilizan numerosos componentes que tienen un gran impacto para la salud y el medio ambiente.

Fuente: Salud

A principios de este mes un grupo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad Pacific de los Estados Unidos se presentó en el encuentro anual de la American Chemical Society (ACS) para dar a conocer el potencial daño que tiene el fracking para la salud y el medio ambiente. Su investigación se centró en los químicos y componentes utilizados en el proceso del fracking.

Dirigidos por William Stringfellow, el equipo de investigadores encendió una señal de alerta en relación a los efectos que tienen los ingredientes que se utilizan en este controversial proceso. Los expertos destacaron que se sabe muy poco acerca de los efectos potenciales de los más de 200 químicos que se utilizan para extraer gas y petróleo de yacimientos no convencionales.

Es importante aclarar que el fracking es un proceso a través del cual se extrae gas y petróleo de formaciones geológicas que se localizan a miles de metros de profundidad, obligando a realizar perforaciones con una técnica mixta: se perfora verticalmente en una primera etapa y luego se continúa en forma horizontal a través de varios kilómetros. La fracturación de la roca requiere la inyección de millones de litros de agua a alta presión, mezclada con arena y una serie de aditivos químicos.

Stringfellow explicó que del total de químicos utilizados existe un tercio del que no se tiene mucha información y de los cuales ocho son tóxicos para los mamíferos. Los defensores de esta práctica aseguran que el fracking es totalmente seguro, a pesar de que no existen investigaciones que demuestren los efectos que tiene sobre los seres vivos y el medio ambiente a largo plazo.

El estudio

El equipo de investigadores realizó una lista de los ingredientes utilizados en el fracking. El listado incluyó una serie de fluidos que en su mayoría no son tóxicos y son biodegradables, pero que no son fáciles de eliminar. «Incluso las empresas que producen helados deben tratar sus deshechos, que son naturales y biodegradables. No pueden simplemente liberarlos en el ambiente», indicó Stringfellow.

En el estudio se identificaron ocho sustancias, incluyendo biocidas, que preocuparon a los especialistas, ya que todos ellos son particularmente tóxicos para los mamíferos.

«Hay una cantidad de químicos, como los inhibidores de la corrosión y los biocidas, que son utilizados en este proceso y podrían tener efectos serios. Los biocidas, por ejemplo, son diseñados para matar bacterias, por lo que no son un material benigno», continuó el director de la investigación.

Además el estudio puso en evidencia la escasa información que existe en torno a la toxicidad de al menos un tercio de los fluidos utilizados en el fracking. «Debería ser una prioridad arrojar un poco de luz sobre este tema», dijo Stringfellow.

Los temores asociados a la contaminación del agua a través del fracking fueron también parte del estudio, según señala el portal Natural News. En este sentido los especialistas destacaron un estudio de la Universidad de Stanford, que reveló que las compañías perforan a menores profundidades de lo que se pensaba e incluso en algunos casos se demostró que lo hacen a través de fuentes de agua, según publica Los Angeles Times en su página Web.

El impacto en la salud

En enero fue presentado un estudio que sugiere que el fracking incrementa en un 30% el riesgo de sufrir defectos de nacimiento en los niños, afectando a toda la población que habita a un kilómetro y medio del lugar. A pesar de que existen numerosas investigaciones que indican los posibles peligros que se desprenden del fracking para la salud de los seres vivos y el medio ambiente, especialistas y movimientos contra esta industria se muestran poco esperanzados en observar algún cambio, principalmente por los grandes réditos que arroja la actividad.